miércoles, 29 de abril de 2026

    El aterrizaje de la locomotora

    Por cuarto año consecutivo, la economía de Estados Unidos habrá crecido a una tasa superior a 4%. Sin embargo, a partir de este segundo semestre, se ha observado una desaceleración en el nivel de actividad.


    Aunque las significativas mejoras que se produjeron en la estructura productiva elevaron la tasa potencial de crecimiento, la demanda continúa superando a la oferta y está generando algunas presiones inflacionarias que comienzan a manifestarse en la core inflation (que excluye los precios de los alimentos y de la energía).


    En otras palabras, la presencia de una brecha entre el nivel de demanda corriente y la oferta potencial, una tasa de desempleo por debajo de 4%, y un déficit en la cuenta corriente del balance de pagos que este año llegará a 4,5% del PBI, constituyen condiciones económicas poco sostenibles. De ahí el debate acerca de las posibilidades de que la economía de Estados Unidos experimente un aterrizaje suave o traumático.


    Cifras en danza


    Aunque no hay consenso en torno a la respuesta, la mayoría de los organismos financieros y los consultores privados estima que la tasa de crecimiento del PBI pasará de un promedio de 5% en el 2000 a 3,2% en el 2001. Los datos más recientes apoyan ese pronóstico.


    Se ha observado un relativo enfriamiento en el nivel de actividad industrial, en la construcción, en las ventas minoristas y en las de bienes de consumo durable, como los automotores. La debilidad que exhibe el sector tecnológico (la fuerte corrección del Nasdaq es la expresión bursátil de este fenómeno) parece haber afectado la confianza de los consumidores. Sin embargo, muchos analistas consideran que esto no constituye un indicador contundente de que el ciclo de expansión apoyado en la inversión en este sector ha culminado.


    Por el lado del mercado laboral, los datos continúan mostrando una muy baja tasa de desempleo. Pero los aumentos de salarios se encuentran estabilizados en torno a 4% anual; más o menos en línea con el incremento medio de la productividad laboral.


    Escenarios


    En estas condiciones, el escenario más probable es que la Reserva Federal continúe con su actitud de esperar y ver. De ahí que, en lo inmediato, la mayoría de los analistas se incline por el pronóstico de que no aumentarán las tasas de interés. Más aún, mirado por el lado de la producción, no parece que las sucesivas alzas en las tasas de interés hayan desacelerado fuertemente el nivel de actividad.


    En ese marco, es probable que la autoridad monetaria mantenga su cautelosa actitud. Salvo que la llamada core inflation muestre una aceleración. Por lo demás, si persiste la reciente volatilidad en los mercados accionarios y el precio del petróleo no cede, es posible que el ritmo de crecimiento de la economía se resienta. En este caso, podría concluirse que el ciclo alcista en las tasas de interés habría culminado.


    Sin embargo, existe el riesgo de que este pronóstico de aterrizaje suave no se cumpla si el endurecimiento de las condiciones financieras, impulsado por las sucesivas alzas en las tasas de interés, resulta insuficiente para reducir el ritmo de aumento del PBI. Esto podría ocurrir si la confianza de los consumidores acerca de la futura evolución de los ingresos fuera más optimista, la expansión del sector tecnológico se tornara más persistente que lo esperado, o si la economía mundial mostrara un comportamiento más expansivo.


    Más aun, si se mantuviera la debilidad del dólar, las presiones sobre los costos podrían hacerse más firmes. El resultado podría ser la necesidad de aumentos adicionales en las tasas de interés para enfriar la economía y, de ese modo, evitar una espiral de precios y salarios. Lo cual conduciría a un aterrizaje traumático de la economía de Estados Unidos.