miércoles, 22 de abril de 2026

    Los humos del privilegio

    Aunque no todos los puros tengan precios inaccesibles, la imagen de una persona con un cigarro en la mano se asocia inmediatamente con una vida acomodada. Años de películas que envolvieron el poder y el mundo de los negocios con el humo de los puros recrearon una realidad a medias, porque aunque hay habanos que superan los US$ 40, los hay también de dos o tres pesos.


    El gusto de los argentinos por los cigarros está bien definido: casi 50% de las importaciones ­que suman US$ 1,5 millón por año­ es de procedencia cubana. Según Blanca Alsogaray, propietaria de La Casa del Habano (franquicia que otorga el gobierno de la isla caribeña), esta tendencia se explica por la calidad: “No hay duda de que nadie pudo superar a los cigarros de Cuba; cuando una persona llega a fumarlos, difícilmente cambie por una marca de otro país”.


    El más exclusivo de los habanos es el Cohiba, que tiene un precio de US$ 43 por unidad. La diferencia fundamental con los otros, además de sus hojas de tabaco seleccionadas, es su triple fermentación. Otras marcas requeridas son Partagás, Romeo y Julieta, Montecristo y Hoyos de Monterrey.


    Sólo tabaco


    El perfil de fumador de puros cambió drásticamente tras la incorporación de mucha gente joven a este hábito, lo que al mismo tiempo elevó el número de consumidores, que en los últimos cinco años creció entre 50 y 70%.


    “La razón es que empezó a conocerse más y también tiene que ver con la cuestión de una mejor calidad de vida. El habano no tiene productos químicos, no se traga el humo, se seca naturalmente, no tiene otro ingrediente que la hoja de tabaco, por eso degustarlo es un placer, fumar un habano relaja”, asegura Alsogaray.


    El problema de este súbito auge es que trajo aparejado el contrabando de tabaco falso. Según Orlando Fundora, director de Puro Tabaco, una firma distribuidora de cigarros cubanos, 99% de los habanos que se venden en las calles de la isla son falsos, lo mismo que ocurre con 95% de los que se venden en la Argentina fuera del circuito comercial.


    Esto hace que el asesoramiento sea fundamental a la hora de comprar cigarros. “La relación con los clientes es muy importante y tiene que ser especializada”, dice Alsogaray; “en la Casa del Habano, además de ofrecer lockers donde los compradores pueden guardar sus cigarros, también tenemos un salón para poder fumarlos y disfrutarlos con todas las comodidades”. Los lockers son muy importantes, ya que el tabaco ­para que no pierda su calidad­ tiene que ser conservado entre los 16 y 18 grados y con una humedad de 70% a 80%.


    “El gusto por el tabaco depende de cada uno, porque es algo muy personal”, explica Alsogaray; “yo pienso que se debe empezar con cigarros de precios no demasiados altos y no demasiado fuertes, siempre suaves, probando distintas marcas hasta que se defina el gusto, y después ascender a los cigarros más caros.”

    Caza mayor

    Aunque no
    se utilice una bala de plata, disparar un arma de primera marca también
    involucra un gasto considerable. Entre los nombres de mayor prestigio
    (y precio) se encuentran Colt, Smith & Wesson, Beretta, que van desde
    $ 800 hasta $ 1.500. Claro que, con esas mismas marcas, hay unidades que
    superan largamente ese valor por tratarse de ediciones especiales y limitadas.

    Según
    Walter Natalini, gerente de la armería Gun Parts, “estas armas
    son de uso deportivo en 99% de los casos, es muy difícil que se
    compren para defensa. La mayoría de nuestros clientes son aficionados
    a la caza y generalmente tienen un poder adquisitivo muy alto, porque
    se trata de un deporte caro: una persona que gana $ 2.000 por mes difícilmente
    se gaste $ 500 en ir a cazar un fin de semana”.

    A la inversión
    en un buen rifle hay que agregar el costo de las excursiones de caza,
    bastante elevado, sobre todo en el sur de la Argentina, donde el acceso
    a un coto de ciervos puede demandar US$ 2.500, mientras que un safari
    al Africa, con pasajes incluidos, no pasa de US$ 5.000.

    Otro tipo
    de compradores son los coleccionistas que, aunque en la Argentina constituyen
    un mercado pequeño (unas 50 personas), poseen algunas piezas de
    enorme valor.

    “En nuestro
    país hubo colecciones muy importantes que pertenecían a
    los grandes terratenientes”, evoca Natalini. “Ahora quedan muy pocos ­aunque
    con colecciones muy grandes y costosas­ y pueden pagar hasta US$
    7.000 por una pistola Luger del siglo pasado.”