miércoles, 29 de abril de 2026

    No lo diga, escríbalo

    La ética empieza a ser una preocupación prioritaria en la agenda de las empresas. Un estudio del Iese Business School, la facultad de dirección de empresas de la Universidad de Navarra, reveló que 71% de las 500 mayores empresas españolas ­medidas por número de empleados­ dispone de un documento formal que se ocupa de los valores que deberían regir la actividad diaria de la organización.


    Los encuestados respondieron, unánimemente, que la ética no es un tema olvidado en las empresas. Pero la investigación indicó que las compañías transnacionales y las que cotizan en bolsa tienen institucionalizada la práctica de los principios éticos en mayor medida que las Pymes o las firmas con poca inserción internacional.


    En el segmento de organizaciones donde trabajan entre 10.000 y 30.000 empleados, todas cuentan con un documento escrito sobre el tema. Dentro de este grupo, hay una proporción muy alta de compañías que tienen su casa matriz en Estados Unidos, un país con una larga tradición en la generación de códigos éticos.


    El análisis sectorial de la muestra indica que las empresas de servicios, los bancos, los fabricantes de productos de consumo masivo y el sector industrial y de telecomunicaciones son los más interesados en la adopción de un documento que especifique sus valores.


    Parte de la visión


    Del total de empresas que formalizó de algún modo su política de ética empresarial, alrededor de siete de cada diez manifiestan explícitamente su posición sobre el tema junto a la misión o visión de la compañía. Casi la mitad (47%) tiene un credo de empresa o una declaración de valores y 67% ha elaborado códigos de conducta. En realidad, más de la mitad tiene dos o más documentos, uno ligado a aspectos más generales y otro que rige las actuaciones más concretas.


    El principal argumento para explicar la decisión de formalizar una normativa ética es la difusión de la filosofía de la empresa. En segundo lugar figura la presentación de un compromiso público y como tercera razón se alude a la promoción del desarrollo humano de los empleados.


    También se valora la posibilidad de ofrecer al personal una referencia clara sobre sus obligaciones dentro de la empresa.


    Entre los principios éticos generales que inspiran la elaboración de los documentos aparecen la difusión de virtudes como la justicia, la veracidad y la lealtad, y el fortalecimiento de los valores generalmente aceptados por la sociedad. El cumplimiento de la ley o el respeto a los derechos humanos no figuran, en cambio, como exigencias prioritarias en la redacción de los textos.


    Expresar los valores éticos, construir la identidad corporativa y reforzar las normas de la ética empresarial son las motivaciones más importantes para la elaboración de un documento formal. Además de reforzar la cultura de la compañía, se percibe un impacto sensible de la normativa en la configuración de las diversas políticas de la organización. El desarrollo de la excelencia humana del personal y la mejora de la imagen institucional se mencionan, también, como aspectos de interés.


    Cómo y quiénes


    En 80% de los casos, la elaboración de los documentos formales de ética está a cargo de los altos directivos. En contra de lo que podría creerse, el área de recursos humanos no tiene una participación significativa en este proceso (apenas 26%).


    Sólo 5,3 % de los escritos fueron creados con la participación activa de los diferentes grupos de interés corporativo. Y alrededor de 20% de las empresas admite que tuvieron que recurrir a un consultor externo para que los asesore en su confección.


    La cartelera de la compañía, los folletos internos, los manuales y la página Web institucional son los medios más utilizados para difundir los lineamientos éticos. La presentación oral de los documentos es una elección de sólo 25% de las empresas. Por otra parte, únicamente 14,4% realiza sesiones de trabajo para discutirlo e implementarlo.


    La comunicación de los valores éticos a los que adhiere la compañía es, en la gran mayoría de los casos (64%) una tarea interna. Sólo 36% de las empresas opta, también, por hacerlo público.


    El alto índice de preocupación por contar con una normativa ética es aun más evidente si se tiene en cuenta que una cuarta parte de las compañías que no tienen un registro formal planea redactarlo próximamente. Asimismo, del total de las empresas que no tienen un escrito particular sobre el tema (29%), una elevada proporción (40,6%) explica que trata de reforzar la calidad ética sin documentos y que se interesa por seguir los códigos generales de la profesión. En estos casos, la ejemplaridad de los altos directivos es también una alternativa informal que refuerza la difusión de la política ética de la compañía. Tres cuartas partes de estas empresas (contra 62% de aquellas que tienen un documento formal) valoran la calidad ética en la selección, evaluación y promoción del personal.

    La institución

    El Iese
    Business School fue fundado en 1958 como la escuela de dirección
    de empresas de la Universidad de Navarra. Actualmente cuenta con campus
    en Barcelona y Madrid y dicta un programa de MBA con 440 alumnos de más
    de 50 nacionalidades. La institución desarrolla su actividad docente
    en una veintena de países y trabaja en programas de formación
    de directivos con las universidades de Harvard, MIT y Michigan. El Iese
    ha contribuido a crear y desarrollar escuelas de dirección en toda
    Latinoamérica: IAE (Argentina, 1978), Ipade (México, 1967),
    IEEM (Uruguay, 1994), ISE (Brasil, 1996), y ESE (Chile, 1999).

    Metodología

    Las 500
    mayores empresas españolas por número de empleados recibieron,
    entre abril y mayo del 2000, un cuestionario con 16 preguntas de respuesta
    única y múltiple elaborado con la supervisión del
    especialista Patrick Murphy de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos).

    La mayor
    cantidad de las compañías de la muestra pertenece a la franja
    de las medianas-grandes (de 700 a 2.000 empleados). Algo más de
    la mitad (55%) del conjunto de cuestionarios recibidos correspondió
    a empresas con casa matriz en España.

    Alternativas
    a los documentos formales
    Tratamos de reforzar la calidad ética
    sin documentos
    40,6%
    Seguimos códigos generales
    existentes en la profesión
    40,6%
    Primordial la conducta ética
    de los altos directivos
    31,3%
    No vemos la utilidad de un código 6,3%
    No es necesario reforzar el comportamiento
    ético
    3,1%
    La ética no tiene nada que
    ver con los negocios
    0%

    Enfasis
    en determinados aspectos éticos

    (Detalle de la escala de Rickert entre 1 y 5)
    Aspectos
    físicos
    Muy
    en
    desacuerdo
      Muy
    de
    acuerdo
    No
    contesta
    Media
    1 2 3 4 5
    Expresar los valores
    corporativos
    0 0 2 27 43 2 4,63
    Construir la identidad
    corporativa
    0 2 7 24 39 2 4,45
    Reforzar normas comunes
    de ética empresarial
    0 1 10 29 31 3 4,33
    Dar a conocer la conducta
    esperada
    1 3 10 22 36 2 4,30
    Promover la excelencia
    humana
    0 2 12 28 30 0 4,24

     
     

    ¿La ética es un buen negocio?.
    MERCADO, mayo de 2000.

    Roberto de Michele. Los códigos de ética en las
    empresas
    . Ediciones Granica.

    Etica en la empresa. Parte 1.
    MERCADO, mayo de 1995.

    Etica en la empresa. Parte 2
    .
    MERCADO, diciembre de 1995.

    “Ethical concerns and reputation risk management”
    . A study of
    leading UK companies by Andersen Consulting.
    http://www.globalethics.org/andersonrpt.pdf