En la primera semana de febrero y como si fuera el último acto de una tragedia con final anunciado, Adidas confirmó oficialmente que Gatic, el fabricante de calzado y ropa deportiva que desde 1954 representaba a la marca en Argentina, ya no será su licenciataria exclusiva.
En un comunicado, fechado el 5 de febrero, Lionel Ortega, el vicepresidente para América Latina de la empresa alemana, señaló que “aunque no se llegó a un acuerdo para otorgar una nueva licencia, se espera, sin embargo, que Gatic siga siendo uno de nuestros principales proveedores”. Sucede que Adidas decidió modificar la estructura de sus negocios en la Argentina y eligió un sistema de tercerización de la producción, que no excluye a Gatic, pero abre el juego a múltiples talleres locales. Para la empresa de la familia Backchellián esta decisión podría reducir su facturación a la mitad y sería la estocada final de un largo proceso de desintegración que pareció volverse irreversible en los últimos años y que, sin dudas, llevó a la ruptura con los alemanes.
La empresa argentina no emitió ninguna respuesta oficial a esta situación, pero un vocero que eligió permanecer en el anonimato dijo a MERCADO que “una licencia de 34 años no se termina de un día para otro. Por lo menos por dos años más vamos a seguir nosotros. Adidas es una de las mejores marcas deportivas del mundo, pero si es lo que es en Argentina se debe a que hemos hecho un excelente trabajo. De todos modos, la decisión de cuáles serán los pasos a seguir es del Directorio. Hay muchas marcas que quieren trabajar con nosotros, sobre todo con el dólar 2 a 1. Quizás no nos convenga estar atados a una sola empresa. Con el nuevo tipo de cambio se abren muchas posibilidades…”
20 fábricas en 5 provincias
Los años de la convertibilidad le hicieron un flaco favor a Gatic. En 1995, antes del devastador efecto tequila, Gatic controlaba 20 fábricas en cinco provincias, en las que empleaba a más de 8 mil personas. Su facturación ascendía a más de 350 millones de dólares anuales. En el 2001, año en el que venció su licencia con Adidas, Gatic entró en concurso de acreedores con un pasivo de 365 millones de dólares, de los cuales cerca de la mitad son deudas impositivas, unos 100 millones corresponden a deudas con proveedores y otro tanto, a créditos pedidos al Banco Nación, al Provincia y al Ciudad.
Ese mismo año, el total de ventas se redujo a 160 millones (contra 210 millones correspondientes al 2000) y la producción se repartió en 8 plantas que suman unos 3.200 operarios, es decir, una estructura inferior a la mitad de la que poseían apenas seis años antes.
Sólo durante 2001, Gatic cerró 3 plantas y despidió a más de 3.000 obreros, al tiempo que debía hacer frente a intereses cercanos a los 2 millones de dólares mensuales. La caída de las cadenas de ropa deportiva Muni, Nexo y muchas otra menores del interior del país, donde Gatic colocaba buena parte de su producción, contribuyó a ennegrecer el panorama.
Según Fabián Backchellián, el hijo menor del fundador de la compañía y quien actualmente está a cargo de la empresa, el principal responsable de la situación de la firma es el Gobierno. Por un lado porque no pudo resolver el problema del contrabando: según Backchellián, el 50% de los productos que llevan las marcas de sus licencias (Adidas, Le Cop Sportif, Arena, L.A. Gear y Reef, entre otras) son falsificados o ingresados ilegalmente al país.
Y por el otro, por no interceder para lograr créditos para la empresa: “Durante los últimos cinco años nos estuvimos financiando con préstamos al 25% anual. Si en todos esos años los bancos públicos que nos negaban el crédito, nos hubieran refinanciado a tasas del 14% hoy no deberíamos un centavo. La última vez que mi padre y yo logramos que nos atendieran en el Banco Provincia, Rodolfo Frigeri nos hizo esperar tres horas y nos fuimos sin respuesta. Fue más fácil renegociar con un banco extranjero, que con el banco de la Provincia donde damos trabajo a miles de personas” declaró el empresario al diario Clarín a mediados del año pasado.
Siempre bien con el poder
Los Backchellián, sin embargo, siempre se caracterizaron por una fluida relación con el poder de turno. Durante la presidencia de Raúl Alfonsín, la firma abrió una fábrica en Chascomús a pedido del propio presidente. La fábrica fue cerrada en los años ´90, poco tiempo antes de adquirir una planta en La Rioja, por recomendación expresa del entonces presidente Carlos Menem.
En 1995, la mismísima Sonia Cavallo, cuya familia albergó varias veces en su casa de Córdoba a un joven Eduardo Backchellián el padre de Fabián-, intercedió por ellos ante su marido, el ex ministro Domingo Cavallo, gestión que logró que casi toda la deuda de Gatic con la banca extranjera fuera tomada por tres bancos: el Nación, el Provincia y el Ciudad. Al poco tiempo, el Nación realizaba un préstamo extraordinario de 15 millones de dólares a favor de la empresa y la DGI refinanciaba 21 millones de dólares de su pasivo. Además, a finales de 1998, el Nación aprobó un plan de reestructuración financiera por más de 70 millones de dólares que, en aquel momento, representaba cerca de la mitad del pasivo de la empresa.
Toda esta ayuda, además de programas de salvaguardia que limitaban la cantidad de importaciones del rubro (que según Backchellián sólo empezaron a cumplirse plenamente durante el 2001) no alcanzó para mejorar la situación financiera de la firma. Según Backchellián, el salario promedio de un obrero de Gatic era, en el 2001, de unos 400 dólares mensuales, mientras que el de un obrero de una empresa del mismo rubro y con tecnología similar, pero asentada en el sudeste asiático, es unas diez veces menor. Como muchísimas empresas argentinas, Gatic perdió terreno en un mercado inundado de productos importados baratos.
La devaluación impulsada por Duhalde debería terminar o, al menos limitar, el dumping que hirió de muerte al sector productivo durante la convertibilidad. Con la llegada del dólar libre, la competitividad internacional de Gatic se vio incrementada sobremanera. Sus pasivos fueron reducidas, al menos, a la mitad, de acuerdo a la evolución de la divisa norteamericana en el mercado. Si las exportaciones crecen, y con esto la entrada de dólares, la deuda de Gatic podrá ser enfrentada.
Por estas razones, Fabián Backchellian había anunciado la reapertura de varias plantas, ubicadas en Coronel Suarez, Pigué y Las Flores y la reincorporación del personal de la empresa, más de 3.000 operarios que habían sido suspendidos desde el 24 de diciembre hasta el 18 de febrero de 2002. En declaraciones a Radio Mitre, Backchellián expresó que ya existe demanda para sus productos en el mercado: “Nuestra empresa está viendo un futuro mucho mejor, fundamentalmente respecto a posibilidades de exportar. En los últimos días se ha empezado a mover un poco la demanda en las casas de deportes. Esperamos que esto se mantenga.”
Sin embargo, en una vuelta casi cinematográfica, otra nube aparece en el horizonte de los Backchellián. Apenas dos días después de realizar estas declaraciones, el 20 de febrero, Fabián Backchellian fue detenido por orden del titular del juzgado federal 1 de San Martín, el juez Roberto Marquevich, en una causa por evasión calificada por siete millones de pesos. Marquevich además dispuso el arresto de Eduardo Backchellián, del directivo Walter Palavecino y de dos integrantes del estudio contable de la empresa, Raúl Alberto y Miguel Angel Mazeo. La causa fue iniciada el 8 de junio del 2000, a partir de una presentación del área de Grandes Contribuyentes Nacionales de la DGI.
Según la denuncia, los empresarios serían responsables del “aprovechamiento indebido de beneficios de la promoción industrial”: Gatic habría cobrado de manera irregular beneficios por la supuesta fabricación de calzado e indumentaria deportiva en la fábrica Rio del Valle S.A, ubicada en Catamarca. Según se investiga, en realidad estas prendas habrían sido confeccionadas en Buenos Aires, por lo que el cobro de beneficios es una estafa al estado.
El fin de la historia excede a los protagonistas. En cuanto a las empresas, puede decirse que, aunque las relaciones entre Adidas y Gatic no volverán a ser lo que fueron, las nuevas reglas de juego podrían dejar a ambas bien paradas de cara al futuro.
