Lejos han quedado aquellos años dorados en que el sector de las tecnologías de la información (TI) parecía manejarse con índices propios, siempre en ascenso y, en apariencia, ajenos a los vaivenes de la actividad económica del escenario local. Finalmente, parece que en este 2002 el segmento experimentará en carne propia el alcance de la recesión, lo que se traduce en un futuro a corto plazo plagado de incertidumbre.
Las compañías del sector suman las proyecciones del mercado a su actual parálisis: según IDC-Trends Consulting Argentina, la inversión en tecnología caerá alrededor de 50% durante este año con respecto al año que pasó. En concreto, mientras que en el 2001 se destinaron US$ 2.740 millones al aprovisionamiento tecnológico, en el transcurso de este año la cifra descenderá a US$ 1.313 millones.
“Ya en la segunda mitad del año pasado, incluso sobre el presupuesto 2001, las inversiones se frenaron bruscamente”, explica y contextualiza María Luisa Kun, analyst director de Gartner. “Y lo que no se hizo en el segundo semestre del 2001, no se está haciendo ni se va a hacer en el primer semestre del 2002, ya que finalizando este primer trimestre las empresas no están tomando decisiones con respecto a su inversión en tecnología”. De acuerdo con la analista, al no haber piso económico ”y no lo hay por la alta volatilidad de las reglas que no permiten que haya un desarrollo con algún atisbo de normalidad”, todas las empresas se encuentran en un compás de espera hasta que la situación se regularice.
“No creo que se produzcan inversiones, principalmente por la falta de crédito”, coincide Pablo De Lazzari, gerente general de Compaq Argentina, atando, también, la suerte de la TI al resto de la actividad económica del país. “No estoy viendo ningún sector beneficiado con las últimas medidas y, para nosotros, el impacto es negativo, porque todas nuestras ventas dependen de las inversiones que realicen todos los otros sectores de la economía, la cual, claramente, no se va a recuperar sin inversión.”
Rubro por rubro
Las predicciones de IDC-Trends Argentina, dadas a conocer a principios del mes pasado, incluyen tanto al software como al hardware, sin exceptuar del declive anunciado al rubro servicios. Según la consultora, la inversión en soft descenderá 53%, los servicios bajarán 46% y el hardware caerá 57%.
Para Patrick Shearer, analyst research de IDC, las diferencias entre unos y otros rubros, aunque sutiles, están dadas a partir de que los servicios se contratan en moneda local mientras que el destino de las PC depende fundamentalmente de la suerte que corra el dólar. “En lo que se refiere al software puntualiza el consultor, la caída puede no ser tan notoria en el corto plazo debido a que siempre está involucrado en proyectos de larga duración, por lo que tal vez el impacto de la crisis no llegue a sentirse en los próximos meses”.
Manufactura, gobierno y finanzas son los mercados que, según Gustavo Sorgente, director de Operaciones de Sun Microsystems Argentina, tendrían su cuarto de hora en los próximos meses. “Hay planes esbozados en algunos sectores muy particulares que tienen algún atisbo de supervivencia o de acción de ajuste, algunas empresas de telecomunicaciones, por ejemplo, que van a tratar de optimizar su operación”, completa María Luisa Kun. “Para lograrlo, la tecnología sigue siendo una ayuda, no sólo para impactar en la columna del Debe, sino también en la del Haber”.
El factor competitividad
Aun cuando las circunstancias han cambiado, el eje sobre el que giran las pocas apuestas que para este año arriesga la comunidad de TI con desempeño en el país sigue siendo la competitividad; hoy, en sintonía con el perfil exportador que aspira a tener la Argentina.
Según razonan las compañías del sector, si la exportación representa una clara salida para la Argentina, el confrontarse con el mundo demandará hacerlo competitivamente. Roberto Wagmaister, presidente y CEO de Grupo Assa, destaca que, como parte de los procesos de negocios, “la tecnología es una herramienta que posibilita la reducción de costos, mejorando la rentabilidad y posicionando a una empresa competitivamente. Además, tiene un retorno sobre la inversión tangible y verificable aun en el corto plazo”.
Pero, aún teniendo en cuenta sus ventajas, ¿podría alguien suponer que la TI tendrá prioridad en la agenda empresarial del actual contexto? Wagmaister califica a este año como “restrictivo”, al tiempo que Gustavo Sorgente, desde Sun, subraya que “si bien en situaciones de crisis como ésta la tecnología debería presentarse como una herramienta fundamental para aquellas empresas que necesiten optimizar, mejorar su llegada al mercado o salir al exterior, la realidad es que el escenario argentino está determinado por factores mucho más graves. Los beneficios que podemos ofrecer al mercado, hoy, van a quedar relegados por prioridades que no van a permitir atender las necesidades de mediano plazo, para las que somos efectivos”.
Verdad-consecuencia
Lo cierto es que las firmas del sector tampoco escapan a la necesidad de pensar en términos cortoplacistas. Si bien las posibilidades de alejamiento de las gigantes de la TI son escasas, no resulta descabellado, en cambio, pensar en las variables de ajuste típicas de la recesión para las compañías del área. Pablo De Lazzari admite que la caída en las ventas obligará a Compaq Argentina a adecuar sus estructuras al nuevo escenario.
En materia de ajuste, las variables dependerán, de acuerdo con la especialista de Gartner, del origen de la multinacional que deba realizarlos. Kun sostiene que, por lo general, en las empresas de capital estadounidense la solución de costo más inmediata siempre pasa por la reducción de personal. En las de capitales europeos, en cambio, el ajuste afecta en primer lugar el nivel de servicios para con sus clientes. ¿La suerte de las empresas argentinas? Estará anudada a la operatoria de sus oficinas del exterior. “Será la cantidad de clientes que hayan obtenido fuera de la Argentina la que determine si sobrevivirán o no”, sentencia la ejecutiva.
A pesar del desconcierto que parece haberse apoderado del sector, no faltan quienes reconocen a la oportunidad, también esta vez, como la contracara de la crisis. El capital humano, como siempre en este segmento, apuntala las alicaídas expectativas de los directivos de TI, en su intento de ver la parte medio llena del vaso en lugar de la mitad vacía.
“El año 2002 encarna una oportunidad para comenzar a exportar valor agregado. Latinoamérica presenta, sin duda, una oportunidad para expandir y consolidar el crecimiento de las firmas nacionales de TI”, proyecta en clave regional Roberto Wagmaister, CEO del argentino Grupo ASSA.
“Nuestro país tiene una oportunidad que ha desaprovechado siempre: desarrollar productos basados en el conocimiento, principalmente software, que no requiere una infraestructura importante”, señala el director de Operaciones de Sun. “Lamentablemente, no hay un plan de gobierno o educativo que estimule el desarrollo de estas empresas y, si los responsables no toman las medidas oportunas, lo que se consigue como efecto directo es la pérdida de recursos humanos.”
| MERCADO On Line le amplía la información: • “Software. Exportamos, pese a todo” MERCADO, diciembre de 2001 http://mercado.com.ar/mercado/vernota.asp? id_producto=1&id_edicion=1009&id_nota=33 • “Tendencia del mercado informático. Según un estudio de IDC la inversión en tecnología caerá 52%” La Nación, 8 de marzo de 2002 http://www.lanacion.com.ar/02/03/08/de_379170.asp • “Las empresas eligen computadoras más chicas y software más barato. La informática venderá en 2002 la mitad que en 2001″ Clarín, 8 de marzo de 2002 http://www.clarin.com.ar/diario/2002-03-08/e-02801.htm • “Pronostican que los avances logrados en materia informática se perderían en dos años. ¿La Argentina va hacia el default tecnológico?” Clarín, 6 de marzo de 2002 http://www.clarin.com.ar/diario/2002-03-06/s-354762.htm • “Hoy no hay negocios en la Argentina”. Howard Charney, vicepresidente senior de Cisco Systems El Cronista, 25 de febrero de 2002 http://www.cronista.com/ |
