jueves, 30 de abril de 2026

    Algunos hacen buenos negocios

    Corría el mes de diciembre pasado y el gobierno precipitaba el proceso por el cual los ciudadanos tendrían que acoplarse al nuevo sistema bancario forzoso. Con el transcurrir de los días, los bancos recibían más y más pedidos de aperturas de cuentas bancarias. Fue entonces cuando, paralelamente, las tarjetas de débito aparecieron en escena con una mayor participación dentro del círculo de pagos y extracción de dinero. Durante el período que transcurrió entre los meses de noviembre y enero pasado, el Banco Central vio duplicar la cantidad de cuentas abiertas que había registrado a lo largo de sus 100 años de historia; a la vez, desde la implementación del corralito, entraron en circulación más de 2,5 millones de tarjetas nuevas.


    Al porcentaje de ciudadanos que ya poseían tarjetas bancarias, se le fueron agregando, a pasos agigantados, nuevos usuarios que se insertaban en el proceso de bancarización. Y fueron las empresas encargadas de producir estas tarjetas, las beneficiadas ante el incremento de clientes necesitados de poseer un plástico con el cual operar.

    Escenario local


    En la Argentina son tres las empresas que acaparan el mayor protagonismo a la hora de producir tarjetas bancarias. Con 17 años de vida, Transtex es el principal fabricante nacional; comenzó importando el producto desde Estados Unidos, y desde 1994 cuenta con la certificación de Visa Internacional y MasterCard Internacional para la fabricación de todos sus productos, operando la única planta existente en el país, desde donde exporta en forma directa a Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú.


    Con referencia al actual promedio de tarjetas bancarias que fabrican por mes, su director comercial, Claudio Fernández Luqui comenta: “Hoy día la empresa ronda los cuatro millones por mes, siendo la de débito la que registra el mayor volumen de pedidos”. En 1996, tenía ya 90% de la cartera bancaria de la Argentina y aproximadamente 60% del mercado de tarjetas no bancarias (gubernamentales, de identificación, de salud, seguros, etc.). “Desde ya, el pedido de tarjetas bancarias se incrementó en montos importantes desde las medidas adoptadas por el gobierno en diciembre pasado; permanentemente se están entregando tarjetas y la cantidad es variable; nuestro país ocupa una muy buena posición en lo que respecta a fabricación de plásticos”, afirma Luqui.


    La empresa, a su vez, imprime tarjetas genéricas (para diversos usos no bancarios, como supermercados, AFJP, etc.), telefónicas e inteligentes (llevan consigo un chip, que puede tener capacidad de memoria, y/o de procesamiento de información).


    El segundo de los fabricantes de mayor peso en la Argentina es Carvajal. Esta empresa de origen colombiano fue la primera entidad de América del Sur, en el año 1984, en obtener la certificación de Visa y MasterCard para la manufactura y personalización de sus tarjetas financieras. “Las primeras ventas en nuestro país”, explica Roberto Cohen, gerente general para la región Cono Sur con sede en Chile, “las realizamos en 1989, y hoy en día producimos alrededor de 700.000 tarjetas mensuales en su mercado; mientras que el número se amplía a siete millones por mes para el resto de los 13 países a los cuales exportamos”.


    Carvajal produce tarjetas desde su planta ubicada en la ciudad de Cali, siendo el BankBoston uno de sus principales clientes. Mientras en nuestro país existen aproximadamente 15 millones de tarjetas de débito y 14 millones de tarjetas de crédito, Cohen no duda en argumentar que “las medidas tomadas a fines del año pasado sin lugar a dudas produjeron un incremento significativo en el uso de tarjetas mayoritariamente de débito; la incertidumbre en el tipo de cambio, las tasas de interés y los costos asociados a los productos ofrecidos en las tarjetas de crédito, limitaron, sin embargo, el uso de estas últimas”.


    Con relación a la competencia dentro de este mercado de fabricación de tarjetas, el directivo señaló que es altamente competitivo y cuenta con ingredientes que dificultan el ingreso de nuevos actores al escenario. Para finalizar, Cohen deslizó su optimismo por el futuro argentino pese a la difícil situación actual. “En Carvajal estamos convencidos de que los trastornos económicos por los que atraviesa el país son superables y en el mediano plazo creemos que la situación se estabilizará, ayudada aún más por el mayor compromiso por bancarizar el sistema”.


    La restante firma que acapara un porcentaje importante del mercado de tarjetas bancarias, es la empresa Ética Impresora. Aun siendo una empresa joven ­opera desde 1996­, ya ha sido aceptada por la banca y marcas como Visa, MasterCard y Diners. Es representante en el país de Oberthur Card System Ibérica (de origen francés), que cuenta con una producción mensual de ocho millones de tarjetas. “Para el mercado argentino ­comenta el Presidente de Ética Impresora, Ernesto Limido­, nuestra empresa opera con el representante de Oberthur en España, quien imprime tarjetas bancarias para el mercado local desde su fábrica en Barcelona; distribuimos tarjetas de crédito (exclusividad con el Citibank para su tarjeta Diners), débito y productos propios de los bancos, los cuales están teniendo un alto volumen de producción.”


    Sus palabras rezuman optimismo: “Nosotros apoyamos la actual bancarización y el mayor uso de la tarjeta de débito; actualmente Ética Impresora posee un monto de 700.000 tarjetas pertenecientes al Banco Nación ­el mayor con 600 sucursales­ las cuales se están grabando constantemente para su distribución”. Hoy día, las tarjetas de débito Visa Electron (emitida desde 1995) y Maestro, que rondan los casi siete millones de plásticos, acaparan el mayor índice de distribución. Estas últimas son las que, para Limido, “representan el presente y futuro de todas las transacciones bancarias, en un mercado que tiene mucho terreno por delante”.

    Panorama global


    En verdad, los países que le dedicaron esfuerzos al desarrollo de la tarjeta de débito están teniendo excelentes resultados en el punto de venta. En Estados Unidos el débito crece mas rápido que el negocio de tarjetas de crédito. En España, el volumen de compras con tarjetas de débito ya superó al de tarjetas de crédito. En correspondencia con el alto nivel de bancarización alcanzado en los últimos años, España es uno de los países más “tarjetizados”, si tenemos en cuenta que hay cerca de 46 millones de tarjetas, de las que casi 80% son emitidas por alguna entidad bancaria (71% son productos de débito). Por su parte, en Estados Unidos hay 673,8 millones de plásticos, de los cuales 223 millones son de débito. El volumen anual total de facturación de las tarjetas es US$ 1,26 billón; US$ 404.550 millones corresponden a tarjetas de débito. Según The Nilson Report, entre 1999 y el 2000, las tarjetas de crédito aumentaron su volumen en 13,9%, mientras que las de débito lo hicieron en 26,7%, casi el doble.