jueves, 30 de abril de 2026

    “Mirar al país desde lo económico es un error”

    – Usted pide un cambio fundacional para la Argentina. ¿Qué modificaciones económicas se necesitan?


    – Mirar a la Argentina desde lo económico es un gran error. Lo económico es consecuencia de un modelo dirigencial de conducción institucional que tenemos. El país tuvo fracasos desde distintas perspectivas económicas. Tuvo distintos planes, monedas ancladas, no ancladas, convertibilidad, un dólar fijo… diversos planes, pero la decadencia ha avanzado. Con lo cual el problema de la Argentina es su calidad institucional. Y esta calidad es igual a menos cero. En 1983, cuando tuvo la posibilidad de generar un sistema nuevo, acompañando a la democracia, la Argentina forjó un sistema en el que las políticas de Estado, discutidas por los dos partidos mayoritarios, se convirtieron en una agenda secreta de intereses de los partidos.


    – En cuanto a otra agenda, hay quienes dicen que la Argentina debe tener una política exportadora enfocada a un sector mientras que otros hablan de una estrategia más global. ¿Cuál es su opinión?


    – Esas discusiones son una tontera. El país tiene que exportar todo. Tiene que ser un país agrario porque ya lo es; petrolero, porque también lo es. Es un país minero e industrial, porque tiene ambas cosas. Debe ser pesquero porque tiene costas. Brindar servicios porque tiene que desarrollar su inteligencia en ese sector, que tiene mano de obra y valor agregado. También desarrollar la industria cultural y la tecnológica. ¿Por qué nos vamos a poner límites? Se dice que hay que especializarse. ¿Qué especialidad tiene Estados Unidos? Cómo le voy a decir a un productor vitivinícola que no produzca más porque el gobierno ha decidido inclinarse hacia la actividad de alta tecnología.


    – Entonces la división internacional de trabajo no debe aplicarse…


    – Se pueden producir automotores y luego autopartes. Y volver a los automotores. Lo que hay que tener como un objetivo que hace al progreso es que a cada cosa se le agregue más valor. Esto es lo que hace competitivo a un país. El buen salario sale de la productividad, que es la cantidad de dinero que un operario produce por año. Cuanto más dinero produzca, más alto será su salario y más grandes van a ser las ganancias de las empresas.


    – Respecto del sistema tributario se dice que tiene impuestos regresivos y es complejo. Pero lo cierto es que ningún Gobierno lo modifica y, en consecuencia, nada sucede. ¿Qué cambios se necesitan?


    – Es que aquí no pasa nada con nada. Hace 20 años que se habla de reforma política y no la hay. Se habla de reforma fiscal y tampoco hay reforma. Lo mismo sucede con la coparticipación federal. Todo esto sucede porque gobiernan los intereses que sostiene este tipo de Estado. Por eso digo que la crisis está dada en el sistema político. Se necesita un sistema fiscal que premie al que reinvierta ganancias; aquí paga el mismo impuesto el que se lleva el dinero y aquel que lo reinvierte.


    – En la Argentina se debaten modelos de crecimiento, como el desarrollista o el neoliberal. ¿Hay alguna receta para el país?


    – No hablo de las diferencias fundamentales de la teoría económica porque no soy economista. Pero creo que la Argentina debe ser un país que en los próximos 10 años genere 1 millón de empresas. Eso creará 4 o 5 millones de empleos. Y para crear 1 millón de empresas un país necesita producir de la mano de esas empresas, que elaborarán desde el software más moderno hasta servicios. Por eso digo que debe haber una fuerte economía exportadora.


    – La relación entre la Nación y las provincias se mantiene a través de pactos que se renegocian permanentemente. ¿Cómo debe ser ese vínculo?


    – Hay que establecer un acuerdo de gestión responsable. Una ley que debe llevarse a nivel constitucional. Brasil aplicó esta ley hace algunos años. Y esta norma establece, por ejemplo, la relación porcentual que cada distrito o estado debe tener entre su producto y su deuda, su gasto en personal o por cuántos períodos puede endeudarse. Esto implica premios y castigos para cada provincia; y una sanción penal para quienes no cumplan.


    – Hoy la sociedad pide un Estado fuerte que controle, por ejemplo, a las empresas de servicios públicos privatizados. ¿Cómo conciliar los premios a los inversores y ese control?


    – Hay que tener un Estado que no sea discrecional. El problema es que no todos los entes reguladores han sido buenos. Cuando Inglaterra hizo sus privatizaciones construyó una política de regulación y desregulación. Se regula con monopolios y se desregula cuando hay competencia.