sábado, 27 de junio de 2026

    A la búsqueda de la confianza perdida

    Tasas de retorno casi inéditas en el mundo y muy buenas perspectivas
    de vender servicios y tecnologías sofisticadas hicieron, entre otros
    factores, que varios de los grandes nombres de la banca internacional se tentaran
    durante los ’90 a desembarcar en el mercado local. Con la adquisición
    de una entidad bien posicionada, que servía de cabecera de playa y posteriores
    absorciones de bancos menores, algunos de ellos en dificultades, la mayoría
    de estas entidades se alzó rápidamente con generosas porciones
    de mercado.
    En cambio, durante 2002 –corralito y pesificación mediante–,
    el sistema en su conjunto y las entidades extranjeras en particular comprobaron
    en carne propia que la gloria no es eterna. Como se sabe hoy, algunos emprendieron
    la retirada y otros dudan en quedarse entre el fresco recuerdo de los cacerolazos
    y la ilusión de una progresiva recuperación del negocio.
    “La situación actual no hace más que ponderar el acierto
    de haber insistido hace unos años en posicionar al Credicoop como un
    banco grande pero eficiente y, sobre todo, argentino”, dice Fernando Braga
    Menéndez, titular de la agencia de publicidad homónima. La reflexión
    apunta a una recordada campaña publicitaria de su autoría en la
    que algunos próceres nacionales hablaban “del dinero de los argentinos
    en manos de los argentinos” y de la importancia del ahorro y de la asistencia
    a las pequeñas empresas.
    Aun con sus fachadas fortificadas y sus descarnados graffities, en la mayoría
    de los bancos predomina hoy la idea de que para ellos, también, lo peor
    ya pasó. Con un llamativo silencio de radio y presupuestos de marketing
    reducidos, las entidades financieras superaron el pico de la crisis como pudieron
    y, desde julio hasta ahora, trabajan en procura de recomponer el vínculo
    con los clientes. Un objetivo para el que despliegan diversas herramientas:
    desde el lanzamiento de nuevos productos y mejoras en los servicios, hasta premios
    y acciones de solidaridad social. Por cierto, durante las últimas semanas
    algunos redoblaron la apuesta con la devolución de los depósitos
    del corralón, una iniciativa que hasta el momento parece impactar positivamente
    en la confianza de los ahorristas. Claro que, paralelamente, otras acciones
    les pueden robar puntos, como la probable ejecución de viviendas de deudores
    hipotecarios.
    “Reconstruir la confianza no se logrará con normas o decretos sino
    a partir de la relación banco-cliente. Y los primeros pasos en ese sentido
    se dieron cuando algunas entidades salieron a decir que estaban en condiciones
    de devolver los depósitos en moneda de origen”, explica Juan Carlos
    de la Vega, presidente de la Asociación de Marketing Bancario (Amba).

    El camino hacia la normalización

    Es un lugar común escuchar a los especialistas decir que las entidades
    financieras equivocaron su estrategia de comunicación al principio de
    la debacle. “En diciembre de 2001, la relación de los bancos con
    los clientes no era demasiado buena”, recuerda Mary Teahan, directora de
    CP Comunicación. “En plena crisis, cuando la gente más necesitaba
    entender y hablar con los funcionarios de cada entidad, los bancos no se comunicaban
    con sus clientes”, recuerda.
    Roberto Ripari, gerente de marketing de Banco Río, apunta: “Personalmente
    creo que no nos defendimos con la fuerza que debimos haberlo hecho, pero la
    situación era muy compleja y la comunicación quedó en manos
    de la Asociación de Bancos Argentinos”.
    Para Jorge Castrillón, gerente de la Asociación Argentina de Agencias
    de Publicidad: “Los bancos tuvieron mucha prensa pero negativa. La inversión
    en marketing cayó fuerte, posiblemente para evitar que la gente pensara
    que estaban gastando su plata. Por eso, algunos bancos trabajaron más
    la imagen que los productos”.
    Según un estudio de Monitor de Medios Publicitarios, la inversión
    total en publicidad de las entidades bancarias cayó 29% entre enero y
    septiembre del año pasado con respecto a igual período de 2001.
    La información discriminada por productos confirma algunas presunciones.
    Así, la publicidad de plazos fijos y cajas de ahorros cayó 82
    y 79% respectivamente; pero la de seguros subió 58%, la de tarjetas de
    créditos y débitos 705%, y la de pago de servicios un 6.389%.

    Pasado lo peor del trance, ahora está en marcha un proceso de normalización,
    aseguran los entendidos, definido por dos tipos de acciones de comunicación:
    por un lado, bancos que acentúan la imagen de marca y, por el otro, los
    que hacen hincapié en productos y servicios. Tampoco faltan los que recurren
    a las dos estrategias al mismo tiempo. En el primer caso se ubican los bancos
    públicos, que han visto crecer sus depósitos en más de10%
    a expensas de las instituciones extranjeras, sobre la imagen de que siempre
    estuvieron y estarán en el país. Por caso, el Banco Provincia
    basa su estrategia en sus 180 años de existencia. Otro ejemplo es el
    del entrerriano Bersa, que luego del retiro del francés Credit Agricole
    y tras pasar a ser gestionado por el Nación, emitió el siguiente
    mensaje publicitario: “Estamos trabajando”, dice textualmente el aviso,
    lo que podría interpretarse como un “nosotros no nos fuimos”.

    Gabriel la Cruz, gerente de marketing de Banco Nación, asegura: “La
    marca fue un activo diferenciador y fortísimo durante todo el año,
    que permitió mejorar la participación de mercado en depósitos”.
    Pero, subraya el ejecutivo, eso no impidió que se hiciera campaña
    con “los beneficios concretos para los clientes”. Así reforzaron
    las acciones de marketing sobre cajeros automáticos, banca telefónica,
    home banking y terminales de autoservicio.
    Otras instituciones vienen pivoteando sobre las ventajas de operar con sus tarjetas
    de crédito o débito, o adherir a los sistemas de débito
    automático de impuestos y servicios. Alberto Wilensky, director del Grupo
    Estratégico de Negocios, explica que el proceso de reconstrucción
    del vínculo entre la oferta y la demanda del servicio bancario se está
    haciendo “paso a paso, al mejor estilo Merlo”.
    Según Wilensky, “hay un marketing táctico de primera aproximación,
    al que le sigue un ciclo de marketing estratégico a partir del reposicionamiento
    de la identidad de marca”. El consultor afirma que la bisagra entre estas
    dos estrategias necesariamente se dará con el recambio de gobierno, porque
    “la gente tiene la sensación de que cualquier cosa que ahora se
    haga está sujeta a revisión”.

    Objetivo: no resignar share

    Del lado de los clientes, también se sabe que el contexto es otro. Salarios
    congelados, un ingreso per cápita que es la cuarta parte de lo que era
    hace un año y más de la mitad de la población empobrecida.
    Ante el nuevo panorama, en algunos bancos se preguntaron qué hacer con
    los clientes no rentables. La conclusión fue terminante: el negocio no
    está para regalar ni una pizca de share. Una fuente de un banco privado
    de primer nivel que pidió no ser mencionada razonó de la siguiente
    manera: “Como la banca de intermediación ya no es negocio y el sector
    ABC1 ha sido el más perjudicado por la crisis, los bancos van a tener
    que seducir a otros segmentos, empezando por los bancarizados compulsivamente”.

    Para los sectores más acomodados se prevé que haya una cuidadosa
    relación 1 a 1, buscando concentrar toda la actividad financiera del
    cliente. De esa forma, las personas o empresas con cuentas en varios bancos
    serían tentadas a trabajar con una sola institución a cambio de
    ventajas que, llegado el momento del crédito, incluirán atractivas
    líneas de financiamiento. “Por un lado, la idea es fidelizar y,
    por el otro, captar nuevos clientes”, detalla Ripari del Río. “En
    breve, vamos a reducir el spread para las operaciones de cambio de moneda, volveremos
    a imponer los círculos de ahorro y seguiremos con la política
    de descuentos en cines y supermercados a quienes utilicen nuestra tarjeta de
    débito”, enumera.
    En el Galicia premian el pago de impuestos en sus ventanillas y en el Itaú
    hacen otro tanto, pero mejoran la apuesta al redoblar las chances de los clientes
    que adhieran a débito automático. Actualmente, en el Nación
    hay dos promociones en ejecución. “Tenemos ‘Multiplica x 10’,
    a través de nuestra tarjera Maestro; a grandes rasgos, consiste en multiplicar
    por 10 el valor de una compra, y también tenemos una promoción
    con Garbarino, que permite obtener descuentos de15% a quienes utilicen cualquier
    tarjeta del Banco Nación, sea de crédito o de débito”,
    destaca el gerente de marketing de la entidad, Gabriel la Cruz.
    En tanto, en el Banco Ciudad de Buenos Aires se proponen “seguir honrando
    el compromiso social”, según afirma Istmio Veneroso, gerente de
    Promoción y Publicidad de la institución porteña. Lo harán
    a través de acciones como el mantenimiento de créditos con tasas
    bajas, el anticipo de haberes a jubilados y la oferta de productos y servicios
    baratos, “accesibles y sin letra chica”. Para este funcionario “es
    claro que la ecuación se ha invertido, ahora es el cliente el que evalúa
    si un banco le conviene o no”.
    Mary Teahan no espera una desbancarización a nivel transaccional o una
    fuga del sistema a causa del efecto pobreza. Pero sí “el aumento
    del uso de canales electrónicos”, subraya la directora de CP Comunicación.
    En esto coincide Juan Carlos de la Vega: “Los bancos tienen claro que en
    el negocio transaccional se gana menos por operación y por eso se proponen
    lograr escala”, explica el titular de Amba. “Los clientes con gran
    volumen de transacciones, o menos rentables, son dirigidos a consumir canales
    de menor costo, como los electrónicos”.

    Clientes recompensados

    En este escenario, donde las entidades bancarias bregan por atraer la atención
    del cliente, hay lugar para otros instrumentos. “No hay dudas de que hoy
    más que nunca los bancos deben cuidar y mimar al cliente. Por eso proponemos
    un sistema de recompensas que está dando resultado en otros mercados,
    destinado a recuperar la confianza que la crisis se llevó”, afirma
    David Dubin, gerente de Nuevos Negocios de Baires Group, empresa especializada
    en consultoría y marketing. La firma está negociando con varios
    bancos, entre otros el BBVA, Citi, HSBC y BankBoston, la implementación
    de un esquema de premios que rompe con la modalidad imperante hasta ahora. “Se
    trata de otorgar pequeñas gratificaciones a las que hoy mucha gente no
    puede acceder. De esa forma, el cliente que deja $ 50 por mes en su cuenta,
    gana una recompensa que supera ese valor, por ejemplo con una cena-show para
    cuatro personas, en lugares donde cada cubierto cuesta $ 40”, dice Dubin.
    Una estrategia similar siguió Banco Río. “Si hasta hace unos
    meses ganaban 24 o 25 personas por mes, ahora ya son 250 los clientes premiados
    a través de ‘Supercuenta’. En total, el monto a repartir es
    el mismo, sólo que ahora gana más gente”, dice Ripari.
    Para sus defensores, la idea de los premios ha probado su efectividad tanto
    en tiempos de crisis como de expansión. Sin embargo, no todos los hombres
    de marketing del sector financiero se entusiasman con el instrumento. “Yo
    creo que no vale extrapolar experiencias como el Bonus de Estados Unidos, que
    es toda una institución”, dice Istmio Venturoso de Banco Ciudad.
    “Aquí sigue siendo válido operar sobre precios y servicios”.

    Desde CP Comunicación, Mary Teahan advierte que este año hay una
    “nueva ola” de marketing bancario. “Veo que hay una competencia
    con respecto a qué banco consigue el descuento más importante
    para sus clientes de tarjeta en el comercio más relevante”, describe.
    “Fue una buena idea de parte del primer banco que lo hizo, y fue absolutamente
    previsible que iba a gatillar una carrera de todos los bancos detrás
    de la misma pelota”, puntualiza.
    Otra de las características del marketing de estos tiempos está
    vinculada a las manifestaciones de solidaridad que llevan a cabo varias de las
    instituciones del sistema.
    Ripari, del Río, una de las entidades activas en este sentido, no cree
    que las acciones de voluntariado corporativo estén orientadas a recomponer
    el vínculo con la gente. “Pero es cierto que el año pasado
    se creó una gerencia que depende del área institucional para coordinar
    los planes de solidaridad y ayuda”, admite. No menos cierto es que, esta
    vez, los bancos y compañías de seguro están difundiendo
    más que otros años sus tareas solidarias, tal vez porque, aun
    sin admitirlo, saben que es un buen aporte para recuperar la confianza de la
    población. M