jueves, 30 de abril de 2026

    A la búsqueda de una dieta saludable

    En Estados Unidos 65% de la población padece de sobrepeso y 25% es obesa.
    Con esas cifras, los especialistas norteamericanos ya consideran que el problema
    de “los kilitos de más” alcanzó el grado de epidemia
    nacional. Tanto abogados como médicos tienden a responsabilizar del progresivo
    aumento de peso de la población (actualmente, un norteamericano promedio
    consume, por día, unas 200 calorías más que hace 30 años
    y, en el mismo período, la cantidad de niños obesos se triplicó)
    a la comida “chatarra”, a las marcas que las producen y a las cadenas
    que la comercializan. De hecho, en los últimos meses, varios grupos de
    personas (los más notorios, un grupo de estudiantes obesas del Bronx)
    intentaron llevar a juicio a diferentes empresas porque entienden que sus productos
    son causantes de su aumento de peso, hecho que, dado que está comprobado
    que la obesidad está asociada a enfermedades cardiovasculares y a ciertos
    tipos de cáncer, pondría en riesgo sus vidas.
    La primera crisis, en Estados Unidos, vino de la mano de las políticas
    de marketing que apuntan a los niños. Desde siempre, la publicidad de
    productos saludables para los chicos se orienta a los padres y las de productos
    potencialmente perjudiciales, como las golosinas y las gaseosas, a los niños.
    Los críticos afirman que la novedad de los últimos tiempos es
    que los medios alcanzaron una saturación inédita de mensajes dirigidos
    a consumidores infantiles, desde personajes salidos de programas populares que
    promocionan alimentos cuyos valores son cuestionables, hasta jugosos contratos
    de escuelas para otorgar exclusividad a determinadas marcas en sus expendedores
    de comida y bebidas. El eje de la cuestión es que, sólo en Estados
    Unidos, el mercado de niños de hasta 12 años mueve, si se considera
    exclusivamente lo que los chicos gastan por sí mismos, US$ 30.000 millones
    al año; pero si se incluye en la ecuación lo que los padres gastan
    debido a la influencia de sus hijos sobre ellos, la cifra se eleva a US$ 600.000
    millones.
    En el mes de julio, Kraft Foods, una de las compañías de alimentación
    más importantes, con operaciones en 140 países y, en la Argentina,
    comercializadora de Terrabusi, Oreo, Canale, Don Felipe y Royal entre muchas
    otras marcas, anunció una iniciativa global para combatir la obesidad.
    “El aumento de la obesidad es el resultado de factores complejos y no hay
    soluciones simples. Aun así Kraft se compromete a una selección
    de productos y a prácticas de marketing que estimulen un modo de vida
    saludable”, dice Aurora González, directora de Asuntos Corporativos
    de Kraft Foods América Latina. “Este compromiso se centrará
    en cuatro áreas claves: nutrición, marketing, información
    al consumidor y difusión pública”.
    En términos concretos, el compromiso global de Kraft consiste en reducir
    las porciones individuales de sus productos, mejorar la información nutricional
    en la publicidad y etiquetas, eliminar el marketing dentro de escuelas, promover
    comportamientos apropiados de alimentación y estilos de vida activos
    e incentivar el diálogo con los consumidores. “Desde hace años
    venimos enfocándonos en construir un portafolio de productos saludables,
    en asegurarnos que nuestras prácticas de marketing sean responsables
    y en promocionar estilos de vida sano y activos”, afirma González.
    A escala local, las cosas tienen matices distintos. Según Alco, la Asociación
    de Lucha contra la Obesidad, en la Argentina hay unas 12 millones de personas
    con sobrepeso; es decir, un tercio de la población. El trágico
    hecho de que en nuestro país exista desnutrición infantil y que
    la mitad de la población sea pobre no implica que la obesidad no exista.
    Es más, los alimentos altos en calorías pero de bajo nivel nutricional
    son mucho más accesibles que los que contienen hierro, calcio y vitaminas.

    “Considerando que la desnutrición infantil es una de las problemáticas
    más graves que afectan hoy a la Argentina y que, asociadas a la falta
    de hierro en la alimentación diaria, hemos incorporado Nutrihierro a
    uno de los productos básicos como es la harina Favorita, presentando
    una nueva fórmula fortificada que cubre 50% de los requerimientos diarios
    de hierro que los niños necesitan”, afirman fuentes de la empresa
    Molinos. Al mismo tiempo, la empresa destaca algunos cambios en su productos,
    tendientes a reducir grasas y mantener una dieta más sana: “Lanzamos
    nuevos rellenos para la marca Patitas, como el de espinaca y el de pescado y
    calabaza. Tanto la espinaca como el pescado son productos clásicos de
    una dieta saludable y aunque no tengan tanta aceptación en los más
    chicos, creemos que es importante ofrecerlos”. M