miércoles, 27 de mayo de 2026

    Los autos usados, un negocio anual de $ 10.000 millones

    Por
    Matías Franchini

    A pesar de
    la fuerte crisis que afecta a la industria automotriz local en la venta
    de unidades cero kilómetro, el negocio de los autos usados se ha
    mantenido en alza y a contramano de la realidad que tanta preocupación
    despierta entre las terminales instaladas. Con el sustento de un público
    fiel que dota de gran dinamismo al mercado y el plus de valores que tras
    la devaluación tuvieron un ajuste menos significativo que el de
    los vehículos nuevos, la perspectiva para este año, para
    no perder la costumbre, es alentadora. Las estimaciones marcan que durante
    2004 se venderán casi un millón de coches usados, por lo
    que el sector movería, así, alrededor de $ 10.000 millones
    en todo el territorio de la Argentina.
    Claro que esta categoría, dejando de lado oscilantes contextos,
    se ha ubicado en niveles importantes no sólo durante los últimos
    años, sino históricamente. “Es que es el único
    negocio del mundo en el que algo usado tiene un gran valor de reventa.
    El auto es una herramienta de cambio genial, más aún en
    esta región”, cree Guillermo Dietrich, presidente de la Cámara
    de Comercio Automotor (CCA).
    Tiene razón: en nuestro país un automóvil usado cuesta,
    en promedio, unos $ 10.000, contra $ 20.000 de una unidad nueva. En Europa,
    la diferencia asusta; mientras que el precio de los vehículos nuevos
    más económicos ronda los 10.000 euros, un coche con uso
    se cotiza en apenas 2.000 euros. De todos modos, no es el único
    motivo y existen varios factores por los que muchos usuarios optan por
    unidades con cierto kilometraje.
    El automovilista primerizo argentino, siempre, se vuelca al usado. Aquí
    también entra en juego otra comparación: como quedó
    dicho, en cualquier país europeo un coche nuevo se consigue por
    10.000 euros, cuando el sueldo promedio es de 1.200 de la misma moneda.
    Entonces, con ocho sueldos alcanza para comprar un cero kilómetro.
    En nuestro país, los nuevos más baratos no bajan de $ 20.000
    y el sueldo promedio, con suerte, roza los $ 1.000. Otro motivo tiene
    que ver con la seguridad. “Cuando aparecen señales de inseguridad,
    la gente que tenía en mente decidirse por una unidad flamante se
    termina inclinando por un usado”, explica Abel Bomrad, presidente
    de la Asociación de Concesionarios de Autos (Acara). Y además
    de que los gastos de patente y seguro son menores, hay un público
    leal que tiene la decisión tomada de inclinarse por coches usados.
    Este target se caracteriza por ir en escala ascendente (pasa de un modelo
    1995 a un 1997 y así sucesivamente). A la hora de gastar $ 20.000,
    elige un usado antes que un coche nuevo que entraría en ese rango
    de precio. “Es lo mismo que pasa con las propiedades, con gente que
    está decidida a comprar una casa ya construida y no embarcarse
    en el proyecto de levantar una nueva”, ejemplifica Dietrich. Para
    colmo, después de la devaluación el cero kilómetro
    se ajustó en un promedio de 130%, mientras que el usado aumentó
    sólo 84%.

    Pronóstico
    favorable

    De acuerdo a datos de la CCA, la venta de unidades usadas registró
    un fuerte incremento en 2003, fruto de los 806.965 coches comercializados,
    contra los 609.545 de la temporada anterior. Ya durante 2002 los autos
    usados habían esquivado la crisis. En la peor temporada de la historia
    del mercado automotor local, sólo retrocedieron 3%, con 601.591
    autos vendidos, contra los 622.991 de 2001. Mientras, los cero kilómetro
    habían caído 53,4%.
    El horizonte muestra posibilidades concretas de alcanzar el millón
    de unidades en 2004, con cifras parciales bastante alentadoras: en los
    primeros cinco meses de este año se comercializaron 412.645 unidades
    (respecto de las 308.244 del mismo período de 2003). “Tenemos
    un estimado de más de 200.000 cero kilómetro para este año.
    Y, en general, un cálculo conservador indica que por cada venta
    de un coche nuevo se comercializan cinco usados; entonces estaremos muy
    cerca del millón de usados vendidos en 2004”, pronostica Bomrad
    desde Acara.
    Dietrich, de CCA, no tiene dudas: “Este año se venderán
    un millón de autos usados porque hay una mayor seguridad laboral,
    que permite volver a pensar en las cuotas y en el regreso de la financiación”.
    De ser así, y teniendo en cuenta que el promedio que se paga por
    usado es de $ 10.000, este año el segmento llegaría a mover
    $ 10.000 millones. En cuanto al papel de la financiación en este
    mercado, ya hay alrededor de ocho bancos que están ofreciendo líneas
    de créditos prendarios, con tasas no muy distantes de las de la
    época del uno a uno. Algunos de estos préstamos pueden cubrir
    hasta 40% del valor de la unidad. Además de los préstamos
    bancarios, también hay líneas particulares, ya que muchos
    concesionarios pactan con sus clientes algunas cuotas para llegar al usado.
    Sin embargo, Alejandro Lamas, dueño de Lamas Automotores, dice:
    “Aún no se percibe el efecto de la financiación, porque
    los ingresos de la gente siguen en niveles similares y las cuotas son
    altas”.
    Entre los elegidos, los más vendidos son aquellos cuyos precios
    no superan $ 15.000, ya que por encima de esa cifra empiezan a jugar los
    modelos nuevos de alrededor de $ 20.000, algunos de los cuales incluso
    vienen equipados con dirección y aire acondicionado.
    “En general, la franja más buscada es la de $ 10.000 a $ 13.000,
    y después está el piso que son los de $ 7.000, pero no hay
    muchos. Igualmente, todos los usados están sobrevaluados”,
    dice Carlos Martínez, gerente de ventas de Concesionaria Tito González.
    “Yo no me atrevería a pensar que están sobrevaluados.
    Lo que sí hay son marcas que sostienen sus valores mucho más
    que otras”, opina Jorge Prieto, representante de Asahi Motors.
    “Los valores de los modelos fabricados antes del 2000, en promedio,
    son 25% más baratos que en España, por poner un ejemplo,
    e igual a los de Brasil. Esto nos demuestra que acá el usado no
    está sobrevaluado. Sí está muy bien posicionado”,
    asegura Dietrich.
    Curiosamente, no hay “marquismo” en este mercado y no hay un
    modelo que se jacte de ser el más taquillero, al menos por elección.

    El nivel más buscado es el del auto reciente –fabricado de
    1998-99 en adelante–, con menos de 30.000 kilómetros, con
    tendencia a que sea producido en el país o en el ámbito
    del Mercosur, por el precio de los repuestos. Aunque la oferta también
    se alimenta de modelos 1989-90 y 1991 provenientes del interior del país
    que se colocan en Capital Federal, donde las unidades de más de
    12 años no pagan patente. “Este año la gente se ha
    puesto muy selectiva en el tipo de producto que está consumiendo.
    Esa selección, el año pasado, era impensada para el rubro
    de los usados”, cuenta Lamas. Pero el negocio es más amplio.

    ¿Amigos
    o enemigos?

    La devaluación también hizo atractivo el precio de los importados
    usados y, pasados los picos de inseguridad, ese segmento está funcionando
    muy bien, con fuerte demanda de los modelos 1997, 1998 y 1999. El éxito
    de estas unidades fabricadas fuera del bloque regional se vislumbra aún
    más en las pequeñas ciudades del interior del país,
    donde las comunidades festejan el bienestar de la gente y hay menos resentimiento
    que en las grandes ciudades.
    Un porcentaje más óptico que estadístico establece
    que entre concesionarias y agencias de usados absorben 60% del total de
    las ventas. Por su parte, las transacciones (sanas) entre particulares
    representan 20%, aunque “se corre el riesgo de pagar sobreprecios.
    Por ahí un comprador paga $ 12.000 por un auto de $ 9.000”,
    advierte Martínez desde la Concesionaria Tito González š