El Gobierno es criticado
en voz baja y aplaudido en público. Naturalmente siempre hay dudas y reclamos:
cautela para tomar empleados, oposición a la prórroga de la doble indemnización,
reclamos por la inseguridad jurídica, tímidas demandas para que se eliminen
las retenciones a las exportaciones.
Pero hacía mucho tiempo que no se veía tanto entusiasmo en los coloquios anuales
de Idea. Fue un cambio profundo con relación al año anterior. En ese momento
campeaba el pesimismo. Si en aquella oportunidad se erró, ¿quién garantiza que
no pasará lo mismo en la dirección opuesta? ¿Tiene esta vez fundamento tanto
optimismo a futuro?
Sin duda la respuesta es afirmativa; por lo menos si el horizonte se extiende
hasta el próximo Coloquio.
Es obvio que habrá excedente fiscal y del comercio externo. Habrá recursos para
pagar los vencimientos de los bonos posdefault y contribuir a normalizar el
sistema financiero. Podrá argumentarse que el superávit comercial se irá evaporando,
pero todavía hay margen de maniobra.
Hay otra circunstancia que acompaña: el tipo de cambio multilateral se está
depreciando. Y si bien, en apariencia, un dólar vale $ 3, el verdadero tipo
de cambio es todavía más alto por la devaluación que está sufriendo el dólar
estadounidense.
El gran interrogante pendiente es si habrá un flujo sustantivo de inversiones
externas cuando éstas realmente se necesiten. Es decir, cuando sea imprescindible
aumentar el potencial de los bienes transables de exportación, que son los que
generan divisas genuinas.
En el contexto de las deliberaciones del 40° Coloquio de Idea, buena parte de
las charlas de pasillo estuvieron dedicadas a analizar el famoso mega-anuncio
y las “inmensas” inversiones chinas. Con la misma profundidad y seriedad con
que manejó el tema el propio Gobierno y la prensa. Es decir, ninguna.
Pero, al menos aquí, las voces más cautas recomendaron contener los juicios
de valor hasta que se conociera al dedillo la letra de los acuerdos.
Una novedad de este encuentro fue poner el énfasis en la problemática social,
bajo el paraguas de la convocatoria: “Progreso para todos”. Aunque los hipercríticos
que nunca faltan hubieran preferido oír hablar más de equidad que de progreso,
y que se analizara en profundidad un tema crucial: el patrón de distribución
del ingreso en el país.
Figuras tradicionales alternaron con nuevas y atractivas personalidades del
mundo empresarial. En algún tiempo se sabrá si fue el debut de un nuevo grupo
de “capitanes de la industria”, o bien si se trató solamente de un paso efímero.
Este encuentro, realizado en Mar del Plata, resultó el más concurrido en la
historia de la entidad, con un total de 800 inscriptos. Más de la mitad, eran
presidentes y gerentes generales de empresas. El resto eran invitados especiales
y funcionarios gubernamentales. Para los directivos de la entidad, el récord
de inscriptos coincide con el aumento de los socios, que ahora suman 320 empresas,
en su mayoría grandes y medianas, aunque este año se incorporaron como socias
activas 25 Pymes.
El acontecimiento contó con mayor presencia de ministros que el año pasado (aunque
a último momento anunciaron que no concurrirían el presidente Néstor Kirchner
ni el jefe de Gabinete, Alberto Fernández). Se hicieron presentes los ministros
de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; de Salud, Ginés González García; del
Interior, Aníbal Fernández; y de Economía, Roberto Lavagna, el más aplaudido
de todos, aunque algunas de sus respuestas punzantes no dejaron conformes a
los que deseaban escuchar algún indicio sobre una probable eliminación de retenciones
a las exportaciones. Se limitó a decir que, con el tiempo, su eliminación gradual
será compensada con modificaciones a introducir en el régimen del impuesto a
las ganancias.
Políticas activas
MERCADO indagó si el Estado debe propiciar medidas activas para favorecer el
proceso económico. El gerente general del grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel,
sostuvo que en todo proceso de consolidación económica, el Estado debe actuar
como facilitador (tercera vía), posibilitando para todos el acceso a la información
y a la educación, sin entorpecer los procesos productivos.
En la Argentina, agregó, la política oficial siempre estuvo dirigida a redistribuir
ingresos y utilidades para beneficiar a determinados sectores, que no siempre
eran los más aptos para consolidar un proceso industrial y social, lo que denominó
“el síndrome de la tentación del bien”. Los proyectos que resultaron positivos
para el país “no fueron producto de políticas activas sino de la voluntad de
los empresarios de competir en el mundo con calidad global, para lo cual, se
requiere productividad y desarrollo tecnológico”, afirmó Grobocopatel.
Por su parte, Pedro Sorop (Microsoft) señaló que las políticas activas son fundamentales
para fomentar la industria. Esto se hizo evidente en el sector tecnológico,
con la reciente sanción de la ley de producción de software. Esta norma, “generó
las condiciones para que el sector asuma el desafío; ahora las empresas que
lo integran están listas para encarar ambiciosos planes de expansión”.
Actualmente, la industria del software ocupa a 25.000 personas, que podrían
duplicarse en los próximos años, afirmó.
En igual sentido se expresó Sandra Yachelini, presidenta de Electronic Data
Systems. Sostuvo que, según opinión de los principales operadores, para el 2008
entre 15 y 20% de los servicios de call centers se prestarán fronteras afuera.
Por la sanción de esta norma, afirmó, la Argentina se ubica en el puesto 15
en el ranking mundial de países con mayor atracción para ese tipo de actividades.
José Luis Basso, presidente de válvulas Basso, fue mucho más contundente al
sostener que la sociedad debe exigirle al Estado políticas de incentivo a la
producción, pero algunas “medidas adoptadas recientemente van en sentido contrario,
como la modificación a la legislación en materia de riesgos de trabajo (ART)
y la decisión oficial de continuar con la doble indemnización”.
Recordó que en el país hubo un proceso de destrucción del mercado interno, perdiéndose
250.000 puestos de trabajo en el sector metalmecánico. “Los mercados no se regalan,
y necesariamente debemos recuperar el doméstico”, sentenció Basso.
Seguir el ejemplo mundial
Para consolidar el actual proceso de reactivación es indispensable seguir el
ejemplo mundial, generando las condiciones básicas para delinear la visión del
país que se quiere para los próximos diez años. Así se expresó Jorge H. Forteza,
presidente del Consejo de Administración de la Universidad de San Andrés y profesor
de la cátedra de Competitividad de Firmas, Regiones y Países.
Esa tarea -agrega- no sólo debe estar a cargo del Estado sino de todos los sectores
sociales, siguiendo ejemplos como los de Irlanda, Nueva Zelanda y Chile. El
Estado, sostuvo, es el único que tiene la legitimidad para convocar a este proceso.
“Para ello es importante crear un organismo donde todos los sectores se encuentren
representados, tanto el privado de la economía, como el social, de la salud,
universidades y sindicatos.”
Forteza sostiene que, una vez que esos organismos mixtos delineen las políticas
que propician para el país en el ámbito nacional, deben constituirse otros organismos
similares a escala regional y de las propias ciudades. De esa forma, se favorecerán
los denominados “racimos industriales, la base fundamental de todo proceso de
consolidación económica sólida”.
