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Lo que caracteriza a este principio de siglo y de milenio es una diferente percepción del futuro. Ya no hay, como hace cien años una casi ilimitada confianza en el progreso y el bienestar de la especie humana (aunque los millones de víctimas de esa centuria dan testimonio en contrario de lo inocente de esa visión). Lo que predomina hoy, tanto en las zonas más prósperas, pacíficas y democráticas del planeta, como en las asoladas por la violencia, la tiranía y la pobreza, es el reino de la incertidumbre sistemática. Las tres grandes fuerzas sobre las que cabalga el cambio ¬el incesante avance tecnológico y científico, la dinámica de la economía capitalista, y la política de masas¬ comienzan a mostrar su lado oscuro, con aspectos negativos desconocidos o ignorados. Sobre la ciencia y la tecnología hay dos reflexiones insoslayables. La primera es que la humanidad ha disminuido la confianza o la esperanza que ponía en ellas. La segunda es que cambió la visión interna: los mismos científicos ya no creen en la explicación final y definitiva de sus logros destinados a mejorar el destino del hombre. Las ideas de la ciencia, desde hace tres décadas, comenzaron a verse como paradigmas (en palabras de Thomas Khun): conceptos con límites y fundamentos a las creencias científicas. También hay dos consideraciones imprescindibles con respecto al capitalismo. Una es que, a pesar del fracaso y hundimiento del comunismo, es difícil asegurar que el capitalismo ha triunfado (hay crisis de crecimiento, de empleo y de desigualdad en la distribución del ingreso). La otra es que la globalización implica que en la batalla por el reparto del poder económico mundial, los estados nacionales han quedado prácticamente excluidos; y que la fuente transformadora son los miles de empresas transnacionales en operaciones. Por último, con relación a la política, más allá del espejismo de una marcha inalterable hacia modelos de democracia liberal parlamentaria en todo el mundo, lo cierto es que la tendencia igualadora en los beneficios económicos ha retrocedido en forma alarmante en las últimas dos décadas. Las nuevas energías políticas liberadas ¬tanto en el centro como en la periferia, para usar la vieja denominación¬ van en contra de salidas constructivas a las tensiones que emergen, violentas e imprevistas. Cuando se trata de indagar qué forma tomará el futuro, es fácil recordar que todos los intentos por imaginar lo que vendrá suelen resumirse en fracasos. Sin embargo, la necesidad del ser humano de trascender los estrechos límites temporales de la existencia ejerce una irresistible fascinación sobre la tarea de predecir. Tal vez el único esfuerzo sensato sea tratar de imaginar el comportamiento de las que hoy valoramos como fuerzas transformadoras y de los esfuerzos destinados a controlar esas mismas fuerzas. La comprobación de que los principales problemas que confrontaremos son transnacionales exigirá el desarrollo de una efectiva coordinación internacional, de una disciplina planetaria que hoy parece casi imposible. Quizá el capitalismo no sea eterno, pero no hay indicios de que pueda ser reemplazado a la brevedad. La esencia de su dinámica es la expansión perpetua y tal vez se logre canalizar esa fuerza hacia el mejoramiento de la calidad de vida de la humanidad, alejándola de aplicaciones amenazantes. Por ahora, el riesgo más inminente es que la tecnología impulse un crecimiento extraordinario -si la frontera productiva se amplía de modo espectacular- pero distinto del que impulsaron el ferrocarril o el automóvil. Ambos crearon empleo; en cambio, las perspectivas imaginables para el futuro no encuentran solución para crear tasas de empleo adecuadas. Ello obligará a un replanteo profundo sobre lo que puede hacer y lo que se debe esperar del sector público, del Estado. Cuando los problemas económicos se acercan al borde del abismo, los criterios políticos se convierten en factor decisivo. El futuro en tres dimensiones Hace 2.500 años, cuando el campo del conocimiento estaba infinitamente más acotado que en la actualidad y los avances fundamentales de la humanidad se medían en términos de eras, el filósofo griego Heráclito sentenció que lo único permanente es el cambio. Hoy lo comprobamos a cada momento: la evolución se ha vuelto tan vertiginosa como para reducir las eras a períodos temporalmente brevísimos. La explosión tecnológica es permanente: casi a diario nos enteramos de la aparición de algún nuevo producto o servicio que permite transformar procesos y hábitos. Esa realidad genera en todos, pero muy especialmente en quienes producen y venden bienes y servicios, la necesidad de indagar y de pensar en tres dimensiones temporales: el presente, el futuro inmediato y el futuro mediato, que, paradójicamente, se inmediatiza cada vez más aceleradamente. Es en este contexto que ofrecemos al lector esta investigación especial sobre las grandes tendencias que moldearán nuestro futuro. La primera parte Megatendencias- es un trabajo de Consumer Trends (del Grupo CCR), bajo la dirección de Guillermo Oliveto y de Mariela Mociulsky. La segunda parte, donde se pasan revista a las tendencias más relevantes es un esfuerzo editorial de la redacción con la coordinación de Carlos Scavo. Como hemos dicho antes, Mercado siempre llega primero al futuro. Su liderazgo se asienta en la innovación permanente y en la diferenciación sistemática. Por eso, la ocasión del 36º aniversario es una oportunidad excepcional para iluminar qué idea tenemos sobre el futuro. Signos indefinidos y ambiguos Cómo detectar la dirección del cambio En esta era de grandes transformaciones a velocidades no controlables, la habilidad de describir lo que está sucediendo no es suficiente. Es necesario descifrar, encontrar los valores subyacentes y guiar la toma de decisiones anticipando el sentido de las mutaciones. ¿Por qué hablar de tendencias hoy? ¿Qué son las tendencias? ¿Cómo determinan los mercados? ¿Cómo trabajar con ellas, especialmente en el ámbito de los negocios? Los grandes cambios o megatendencias más destacables en el momento actual pueden analizarse a través de cuatro ejes ordenadores. A partir de cada uno de estos ejes o esferas de influencia, detectamos tendencias que se manifiestan de distintas formas e intensidades en cada cultura, ámbito y región. Naturalmente, también se verifican distintas prácticas de estas megatendencias según los estratos de nivel socioeconómico que se analicen. Los cuatro ejes
Límites difusos a) Ruptura de los estereotipos de género: la identidad sexual y los roles de género son cada vez más ambiguos, las expectativas se flexibilizan. Históricamente, los ordenamientos sociales se basaron en las diferencias naturales de los sexos generando sociedades donde los rasgos femeninos o masculinos quedaron claramente definidos:
A partir de los años ´50, la mujer fue avanzando hacia el espacio público incorporando rasgos masculinos como propios. Desde los ´90, aproximadamente, busca saber expresar y entender como mujer atributos socialmente encasillados al mundo masculino. Hoy irrumpe como tendencia la búsqueda de un “equilibrio”; el anhelo de una vida “más simple”; la reconsideración de la propia sobreexigencia; también una “nueva belleza”: de verse bella a sentirse bella. b) Reconfiguración del ciclo de vida: Todo el ciclo de vida se está reconfigurando, los estadios y sus fines cada vez más fragmentados.
Las fronteras que dividen cada una de las etapas son más laxas ¿Cuándo comienza la adultez? ¿Cuándo termina la juventud? ¿Qué se espera de cada una de las etapas? Límites difusos nuevamente. d) Lo privado en lo público: Los blogs, los podcast: la audiencia “hace” el medio, es parte de su contenido de modo activo. Necesidad de anclaje a) Búsqueda de la propia identidad: El hombre contemporáneo se está haciendo cargo de su propio destino ejercitando una creciente libertad de elección. En términos de consumo, el individuo se ha convertido en un protagonista activo. Algunos discursos publicitarios expresan esta libertad de elección claramente. La marca argentina de cerveza Iguana dice en una de sus piezas gráficas: “Elegir. Elegir nos da un poder inimaginable. Y no sólo se trata de las grandes elecciones sino de las de todos los días” Búsqueda del propio bienestar a) Búsqueda de relajación y equilibrio: La estimulación mediática expresa la existencia de nuevos paradigmas de belleza y salud. Bello es estar sano, en armonía, “equilibrado”. Crecen las actividades de cuerpo y mente (yoga, pilates, tai chi, reiki, etc.) como modo de alcanzar el ideal de vida equilibrada. b) Cultura preventiva: Existe una preocupación creciente por lograr inmunidad a las enfermedades a través de vacunas, vitaminas y componentes de los alimentos (antioxidantes, minerales, oligoelementos, la fibra, etc) El alimento comienza a ser percibido como posible reemplazo de la medicina proporcionando una ayuda para prevenir enfermedades (Actimel, Activia, leches y yogures fortificados) c) Cambios en los hábitos alimentarios: La alimentación ocupa un rol fundamental en la búsqueda del propio bienestar, refleja una manera individual de cuidarse, prevenir y gratificarse. d) La alimentación saludable es una tendencia que se observa en distintos segmentos etarios difiriendo, según las edades, en el foco de las motivaciones. En los grupos más jóvenes y de mediana edad, la principal preocupación es la apariencia, el temor a la obesidad y la necesidad del cuidado del peso. Verse bien es el objetivo para sentirse bien. e) Se popularizan nuevas formas de organización como el fengshui, productos de estilo zen y “anti desorden” (anti – clutter) en donde se busca mejorar la vida cotidiana mediante propuestas orientadas a brindar orden en la distribución de los objetos de la casa y en las actividades de la vida cotidiana. Surgen “gurúes de estilo” que enseñan a ordenar la vida, la casa, las prendas, los horarios del día. f) La “sensorialidad”, la conexión a través de los sentidos también representa un modo de bienestar que brinda descanso de la mente “pensar menos, sentir más”.
Pensamiento en red a) Conectividad: La multiplicidad actual de tecnologías disponibles permite formalizar la tendencia a crear redes. Proyectos como linkedin, friendster y orkud posibilitan crear, aprovechar y ampliar los contactos individuales compartiéndolos con la comunidad de amigos, conocidos y familiares. En el marco del marketing del permiso y de la vivencia de una experiencia de comunidad, los individuos conectados a estas redes pueden acceder a amistades, propuestas de trabajo y vínculos comerciales a cambio de habilitar el acceso a terceros a sus propios contactos. b) Nuevos Estilos de trabajo: El tele-trabajo. Nuevos productos tecnológicos presentan altos niveles de multifuncionalidad en donde se conjugan la practicidad, el tamaño para mayor portabilidad favoreciendo la posibilidad del trabajo desde la casa. También son cada vez más comunes los estilos de tele-trabajo de un país al otro posibilitado por el mundo en red. En este sentido, la aspiración una mayor eficiencia en el uso de recursos tecnológicos incentiva el desarrollo constante de productos multifunción (ejemplos de marcas como IPOD, otras). c) Crecen los formatos hipertextuales, la estética de productos y servicios sin comienzo ni fin preestablecido, de centros múltiples por los cuales se puede ingresar a la experiencia de utilizarlos. d) Eficientización. La búsqueda de la productividad toma nuevas formas en la “vida editada”, un fenómeno en el cual el individuo puede seleccionar según sus preferencias y necesidades qué información recibir, qué productos comprar, qué noticias atender, mediante diversas herramientas como el RSS (really simple syndication), amazon (“listmania”, un espacio en donde el consumidor puede encontrar sugerencias de otras personas con un perfil similar al propio) o los distintos buscadores presentes en la Web, de alto grado de personalización sobre la base de preferencias individuales. |
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