lunes, 20 de abril de 2026

    Más allá del código de barras… y de Wal-Mart

    Por Mario Lia

    RFID es una sigla que responde al término Radio Frecuency Identification (Identificación con base en la lectura por medio de radiofrecuencia). En una descripción grosera, se trata de una etiqueta que transmite señales con su contenido. En lugar de requerir un contacto “visual” o en línea directa como ocurre con el tradicional código de barras, puede ser leída por antenas o puntos de captura ubicados a distancias que varían según la implementación y equipamiento disponibles, pero que son sin duda mayores a las que permite el código de barras con los lectores convencionales.
    Los sistemas RFID operan a una frecuencia elevada, entre 850 MHz y 950 MHz con velocidades casi similares a las de las redes locales inalámbricas que hoy proliferan especialmente en los lugares públicos.
    Una distancia de alcance confiable promedio es de 30 metros, aunque ciertos factores pueden tener incidencia negativa. Por ejemplo, algunas longitudes de onda pueden ser absorbidas por el agua, que como se sabe, es el principal componente del cuerpo humano. Por esa razón, las características ambientales incluyen la reducción de la presencia humana.
    Con RFID, la porción RF del espectro electromagnético o electroestático es utilizada para transmitir señales.
    Un sistema RFID se compone de una antena y de un dispositivo conocido como transeiver (por su característica “transmiter-receiver” o transmisor-receptor), el cual lee la información y la transmite a otro dispositivo capaz de procesar esa información recogida. La etiqueta o “tag” es en realidad un transponder (término que combina transmiter y responder) o dispositivo capaz de transmitir y recibir señales de radio, en un esquema similar al de un satélite y que contiene un circuito integrado tamaño minúsculo.
    La tecnología se originó, a diferente escala, por supuesto, durante la segunda guerra mundial, cuando se la utilizó para implementar la famosa señal amigo-enemigo de los aviones de combate que solemos ver en películas.
    A diferencia de un código de barras tradicional, la etiqueta RFID puede contener información única para cada ítem. Algunas etiquetas pueden, además, ser actualizadas con información adicional a la que traen originalmente.
    RFID pertenece a la categoría de las comunicaciones DSRC (Dedicated Short Range Communications o Comunicaciones Dedicadas de Corto Alcance). Así como en el código de barras hablamos del Código Universal de Producto, en RFID denominaremos a esa identificación EPC, por Electronic Product Code o Código Electrónico de Producto.
     
    Aplicaciones para las etiquetas
    Los sistemas RFID pueden ser utilizados de las más diversas formas. Además de casos como el ya famoso de la cadena minorista Wal-Mart, que utiliza la tecnología RFID para la logística de distribución y reposición en sus puntos de venta, seguimiento de las mercaderías y detección de faltantes, existen otros usos.
    Por ejemplo, RFID es ya utilizado en el etiquetado de equipajes y cargas por las compañías de transporte aéreo, en la industria farmacéutica para el seguimiento de lotes y especificación de protocolos (que pueden estar dentro del tag RFID) y muchos otros usos que van desde el etiquetado de ropa a collares para mascotas.
    Pero el principal uso actual se está dando en la industria de la manufactura y en especial en las de ensamblaje intensivo, tal como ocurre con la fabricación de automotores. Por ejemplo, algunos fabricantes de autos usan sistemas RFID para mover las unidades a través de una línea de ensamblaje. En cada etapa de la producción, las instrucciones contenidas dentro de la etiqueta RFID le transmiten a la computadora cuál es el próximo paso que debe dar la línea de fabricación automatizada, incluso detalles como puede ser el color de pintura que prefiere el cliente que ordenó esa unidad en particular.
     
    Bases para el proceso de adopción

    La recomendación de la gente de Teradata: no caer en la trampa del “hardware primero” y seguir un approach orientado al cambio en los procesos.
     
    ¿Reemplaza el código de barras?
    En primer lugar, debemos tener en cuenta toda la base instalada e inversión realizada en los actuales sistemas de código de barras. En una gran proporción, esos sistemas con base en código de barras son y seguirán siendo eficientes por bastante tiempo.
    Pero pueden existir situaciones en las que son los procesos de negocio los que se beneficien con una de las principales virtudes de RFID: la de almacenar mayor cantidad de información que un código de barras normal o lineal como los que vemos en el supermercado e incluso con otros que son de mayor tamaño. Estos últimos son bidimensionales ya que representan gráficamente una pila de códigos de barra, por lo que pueden contener gran cantidad de datos. Se distinguen por su apariencia pues en la superficie se ve una serie de puntitos en lugar de las conocidas barritas. Esos códigos de barras apiladas en algún momento y antes de la popularización del formato de documentos que lleva la misma sigla (Adobe PDF) también se denominaron PDF (Portable Data Files) y tienen la capacidad de poder ser leídos aunque sufran una destrucción parcial.
    Sin embargo, para leer esos códigos de barras hace falta un contacto directo o lineal, ya sea en el escáner del punto de venta como en los playones de carga y descarga o depósitos donde los operadores utilizan lectores portables que transmiten las lecturas en forma inalámbrica a la red de computación. En el caso de RFID, no hace falta que el operador lleve el aparato de lectura, sólo necesitan las antenas o puntos de captura.
    Las actuales etiquetas siguen teniendo un costo mucho menor en sí mismas y es por esa razón que la evaluación de RFID pasa por su impacto en un proceso de negocio en términos de tiempos, costos operativos, calidad o confiabilidad, cantidad y otros factores típicos que son tenidos en cuenta en la ingeniería de procesos.
    En muchos casos, se utiliza a la etiqueta de código de barras en forma paralela a los tags o etiquetas RFID, ya que su confiabilidad y la existencia de equipamiento ya amortizado para su lectura, la convierten en un excelente backup en el caso de que se produzcan fallos en el sistema RFID.

    El impacto de RFID
    La adopción de RFID se está dando principalmente en procesos relacionados con la manufactura y la logística. Se trata de una tecnología que permite una mayor recolección de datos en todas las etapas del desplazamiento de un ítem o un bulto/lote de mercaderías, pieza en fabricación, repuesto, materia prima y mucho más.
    Estas propiedades de captura automatizada hacen que los datos recogidos sean de especial valor para los sistemas de gestión empresarial como ERP (Enterprise Resource Planning), ya que una empresa recibe mercaderías o materias primas de su proveedor y puede leer esa información en forma simultánea para cotejarla, por ejemplo, con una orden de compra, factura o remito.
    A su vez, en una compañía pueden controlar cada pallet, lote y unidad de mercaderías antes de proceder a su expedición/ recepción. Por ejemplo, hay casos de compañías que reciben centralizadamente mercaderías que luego distribuyen en puntos de venta propios o de terceros. El uso de RFID permitiría cosas como la siguiente: llega un camión con mercaderías y a su vez están los camiones propios para ser cargados. La lectura e individualización instantánea de las mercaderías recibidas permite redistribuirlas en los camiones salientes sin necesidad de que sean ingresadas a un depósito, verificado su contenido, ingresadas al stock, agrupadas por pedido, etc. Los conductores pueden retirar los comprobantes necesarios para el transporte, como remitos o facturas, al momento de salir y sin perder tiempo. La utilización de la factura electrónica que se está implementando ahora en varias regiones del país, permitiría una salida casi automática de esos pedidos a ser distribuidos.
    Otro caso podría ser el de la atención de garantías en equipos o bienes de uso como computadoras, electrodomésticos, etc. Allí, existe una enorme sinergia entre los sistemas CRM (Customer Relationship Management o de relacionamiento con clientes) ya que el operador que atiende por teléfono a un cliente, puede decirle exactamente cuál es el estado de su producto y qué se le está haciendo, todo en tiempo real y basándose en la información que esa etiqueta con información única, ha transmitido al sistema.


    Millones de US$ invertidos por segmento
    Fuente: Datamonitor

    Impacto en el control de calidad
    El impacto de RFID en el control de calidad puede ser muy importante. En principio, se puede disponer de toda la genealogía de un producto que ha sido fabricado, incluyendo los lotes de materias primas. Si se detecta un problema en un lote fabricado con una determinada materia prima, todos los productos defectuosos pueden ser detectados y retirados del stock en forma inmediata, incluso de los puntos de venta.
    Hablando de puntos de venta, la colocación de puntos de lectura de RFID en los depósitos de supermercados u otros minoristas/ mayoristas puede evitar situaciones de fuera de stock de mercaderías. A medida que las máquinas cajeras van registrando la salida de unidades, el sistema verifica que exista mercadería en el depósito de esa sucursal para la correspondiente reposición, o bien para ordenarla a la central o a un proveedor. De esta manera, mejora la calidad del servicio ofrecido a los clientes.
    También se pueden incorporar funciones de control de pricing, ya que las etiquetas RFID que acompañan las mercaderías incluyen datos como el precio pagado por unidad, tamaño de las mismas, etc. Un chequeo de precio versus costo nunca está de más en los procesos de reposición o replenishment intensivo.
    En un artículo escrito por la gente de la firma de data warehousing Teradata (parte de NCR), aparece el caso de un fabricante de helados que controló los tiempos que los lotes permanecían fuera del frío para su carga/descarga. Tras descubrir que en ciertas regiones las ventas eran menores, se estableció que se debía a que el sabor y la consistencia de los helados empeoraba debido a sucesivos derretimientos y congelamientos.

    Aprendizaje e implementación
    La mayoría de los proveedores de computación y sistemas, incluyendo el software, están trabajando en la incorporación de RFID a sus plataformas. Así tenemos a SAP, Oracle, Microsoft, IBM, HP, Sun, Unisys, por citar a algunos.
    RFID genera una enorme cantidad de información que debe ser capturada, procesada, controlada y convertida en indicadores para la toma de decisiones. Es por esa razón que ya existen servidores de aplicaciones especializados en la recolección de estos voluminosos datos y en su procesamiento acelerado para su incorporación en tiempo real a los sistemas de apoyo a las decisiones, también conocidos como de business intelligence.
    El lenguaje de comandos RFID no es nada intuitivo y quien esté creando una aplicación que utilice esta tecnología tendrá que adquirir los conocimientos necesarios. Los lenguajes y características de interfaces y otros elementos técnicos van cambiando con la evolución de la tecnología y la investigación que realizan los proveedores especializados.
    En nuestro país, ya existe un laboratorio de RFID instalado por la firma Telectrónica en colaboración con la empresa OTA Training. En ese laboratorio se pueden certificar profesionales (con la base de conocimiento previo necesaria.) En ese laboratorio participan las tecnologías de proveedores como Zebra Technologies o Motorola, entre otros. M

    Cuestionamiento

    Una tecnología como RFID nos hace pensar en gente que pasa con su carrito por un punto de lectura RFID y obtiene su ticket, al que ha pagado con su tarjeta de crédito/débito que también tiene RFID (de hecho ya existen), para luego irse sin tener que haber hecho cola en una atiborrada caja.
    Digamos que, en general, esto puede hacerse. Pero existen obstáculos sociales para que sea realmente así. En EE.UU., los consumidores han cuestionado un tema que aparece como válido: cualquier persona que tenga un punto de lectura RFID y se acerque lo suficiente a nosotros o a nuestro auto o casa, podrá saber qué objetos o mercaderías hemos comprado o tenemos. Uno puede saber qué tiene su vecino en su casa si dispone de la antena correspondiente o de un lector hand-held como los que ya existen para esta tecnología.
    Eso representa una invasión al derecho a la privacidad y ha generado fuerte resistencia entre los consumidores de varios países del globo.
    Hace algunas semanas, el gerente de Sistemas de una conocida cadena de supermercados nacional, declaró en una entrevista radial que su empresa experimentaba con RFID para automatizar el proceso de pago en sus puntos de venta. Por el momento y dados los costos de las etiquetas y las posibles reacciones sociales es algo que aparece como muy lejano.