jueves, 23 de abril de 2026

    Deshoras gourmets

    Por Martín Cuccorese


    Foto: Gabriel Reig

    Bardot Loisir
    Honduras 5237 – Palermo Viejo
    Tel.: 4831-1112 / 4834-6229

    Loisir: todo aquello que hacemos fuera del tiempo acumulativo y productivo que la época impone. Esta palabra, indudablemente, rondó la cabeza de “Lily” Sciorra al desarrollar el concepto estético de Bardot. No está ahí por capricho, sino más bien como una idea fija desde donde desplegar su experiencia cosmopolita. Para ello, tomó como imagen a uno de los últimos iconos sexuales que Occidente nos supo dar: Brigitte Bardot. Las fotos enmarcadas de la blonda francesa se recortan sobre el fondo rojo de las paredes de este nuevo restó, creando una escena que se completa con la luz tenue y las mesas apenas iluminadas por velas. Logrado equilibrio. Este restó no es el museo Bardot, sino un espacio con distintas significaciones.
    Uno puede estar en la barra tomando unos de los variados tragos propuestos y comiendo tranquilamente. O, justo frente a ella, habitar un sector dominado por sillones y mesas bajas. Aquel día, un grupo de amigos festejaba a cuenta el fin de año. Desbordaban algarabía y diversión.
    En plan de serios críticos gourmet nos ubicamos en las primeras mesas –oblicuas al gran ventanal de la fachada– aunque tentados de colarnos en el jolgorio. A fin de cuentas, este cronista tenía una conocida entre los integrantes del conjunto del sillón. Pero, el trabajo es el trabajo y aventuras, la vida ofrece a diario. Contemplamos el menú pacíficamente; la carta es sólida en el concepto. Sin dudas, la experiencia de Edmundo Hiriart pesa en la dirección. Ha resuelto bien el anagrama entre paciencia y sapiencia, apostando por un grupo de jóvenes tanto en la cocina (Julio), la barra (Rodrigo) como en el servicio (Martín et allia).
    En nuestra elección jugamos un par de fichas a ganador, anduvimos con buen ojo y sin tropiezos. Una entrada “empanadillas de salmón rosado” ($22) con brotes verdes y salsa cítrica. La va de cuatro empanaditas en masa casera horneada con ligero toque ahumado, muy suave. Fresco, lo acompañamos con un urbano Torrontés. Los platos principales llegaron en tiempo y forma. “Salmón rosado grillé con agnolotis de verdura” ($39) que lleva como aderezo una manteca de anís y menta. Bien el punto del salmón, también la pasta “al dente” italiano; es decir, para cortar con los dientes. Tal vez podría tener un poco más de relleno pero en su conjunto el plato cumple y además la porción resulta generosa. Luego, nos complacimos con un “arrollado de cabrito” ($41). Muy logrado; lo disfrutamos realmente. Viene acompañado de papines, puré de alubias y un círculo de chutney de mango. Tierno y sabrosa la carne, obliga a jugar con los sabores y texturas del puré y el chutney. Nos gustó y mucho. Acompañado por un Henry Nº 1 2002 que este cronista llevaba en el maletín el disfrute se duplicó. Ya en zona postrera nos dejamos llevar por simple asociación con “Dulce de limón con coulis de mango” ($20). Refrescante final luego de la calidez del cabrito.
    A esta altura de la soirée resulta en vano dar conceptos respecto al tipo de cocina. Las etiquetas, como se sabe, responden a la moda y lo que finalmente importa es si uno come bien. Bardot Loisir cumple en dicho sentido, complementando su oferta con una inteligente carta de vinos que orienta por estilo y no por cepajes. De ayuda, sin dudas, cuando uno anda indeciso.
    Llegó la hora de retirarnos, y mientras caminábamos hacia la puerta, “Lily” platicaba efusivamente sentada sobre los sillones púrpura que dan al ventanal. Instintivamente dimos una última mirada hacia las distintas Bardot que decoran el espacio. Sus curvas amenazan desbordar el marco. Pero no, conviven en sutil armonía. Tal vez esta palabra resuma todos los aspectos de Bardot Loisir.