jueves, 28 de mayo de 2026

    Se abrió el telón: apareció el monovolumen deportivo

    Por Juan Carlos Valenzuela

    Desde la plataforma; desde su diseño, a partir del dinero que se invierte o desde el prestigio acumulado de la marca o la necesidad de crear un producto que falta en su gama, es que empieza todo.
    En el caso de Ford, para el S-Max fue prioridad de los diseñadores el confort y la habitabilidad; entregar un espacio disponible en un contexto de vehículo de lujo y de nivel. Es decir: “todo pasa dentro del habitáculo”: tres filas de asientos (un 2-3-2 en la jerga futbolística) con siete butacas individuales, un sistema de plegado de asientos con numerosas combinaciones, butacas del centro con desplazamiento axial, regulaciones y calefacción de las delanteras, innumerables compartimientos, gran volumen de carga con asientos rebatidos, doble techo panorámico, etc.
    En resumen, los creativos sumaron virtudes pensando en el bienestar conjunto del grupo familiar. Así se concibió el S-Max; el monovolumen, con toques deportivos, que a Ford le faltaba en su gama.
    Explicar con palabras “la energía en movimiento” que significa kinetic design no resulta fácil sin cumplir con dos acciones: 1°) contemplarlo; 2°) probarlo. Y así, lograremos entenderlo.
    Tiene energía desde lo visual y en acción, es innovador entre las líneas de la marca y en el conjunto del mercado, intuyendo que es de aquellos automóviles cuyo diseño se mantendrá amigable a pesar del tiempo.

    Tecnología, seguridad y motores

    Incluye los siguientes adelantos tecnológicos: Interfaz Hombre – Máquina (HMI), sistema de control por voz (Voice to Control – V2C), Control de Crucero Adaptativo (ACC) con Alerta Frontal (FA), asistencia al arranque en pendientes (HLA), monitoreo de presión de neumáticos (TPMS), kit de reparación de pinchaduras (Tyre Repair Kit).
    Obtuvo cinco estrellas en protección de los ocupantes (Euro NCAP).
    Trae:
    sistema de protección inteligente (IPS), asistencia activa al conductor; asistencia pasiva al conductor que cuenta con nueve airbags, avanzado sistema de protección contra lesiones cervicales, estructura de carrocería ultra resistente, columna de dirección de desplazamiento horizontal, pedales de seguridad, protección infantil e ISOFIX.
    Presenta dos variantes de motorización:
    el diésel turboalimentado Duratorq TDCi 1.8 litros de 125 CV combinado con una transmisión manual Ford Durashift de 6 marchas; y el suave y poderoso naftero Ford Duratec HE 2.3 litros de 161 CV, equipado con una transmisión automática secuencial Ford Durashift de 6 velocidades.

    Renovación para el Land Rover

    Al Defender se lo nota rejuvenecido

    Súper-resistente, increíblemente versátil y capaz. Superarlo fue un reto. Hoy también es más fácil de conducir, más cómodo y respetuoso con el medioambiente. Lo que demuestra que siempre puede mejorarse lo que en su momento parecía inmejorable.

    Y esta es una virtud de los constructores de automóviles. El constante acercamiento a la física y sus leyes, el estudio y las renovadas tecnologías aplicadas provocan un cambio permanente.
    Y lo que ayer era “lo más”, hoy se consigue superar.
    El Defender MY07 “…incorpora exhaustivas mejoras que llevan a mejores prestaciones en carretera y off road, mayor potencia de arrastre, mejora en su refinamiento y mayor comodidad…” resumieron al momento de presentarlo.
    El consejero delegado de la marca, Phil Popham agregó “Land Rover se siente inmensamente orgulloso de la suprema reputación todo terreno del Defender”.
    Lo nuevo en el Defender es el motor diésel commom rail de 2.4 litros con torque de 360 Nm; caja de transmisión (GFT MT 82) manual de 6 velocidades, primera marcha más corta, sexta más larga; capacidad de remolque (3.500 kg con remolque de freno de inercia); sistema ABS + control de transición en las versión S; nuevos asientos con la opción de la tercera fila orientada a la dirección de la marcha, tablero con LED, nuevo sistema de aire acondicionado y calefacción, y ventilación.

    Algo de su historia

    El acero era escaso, el aluminio abundaba; Maurice Wilkis, DT de Rover después de la Segunda Guerra Mundial, fabricó una carrocería y a su proyecto lo llamó Land Rover. El hombre que había fabricado motores de avión, armó una planta dedicada a la fabricación de vehículos, pensando en exportarlos, creando unidades para el sector agrícola con tracción en las cuatro ruedas, capaz de remolcar arados y aparejos.
    En abril de 1948 se vistió de frac y presentó su modelo en el salón del automóvil de Amsterdam. Fue un éxito y a partir de allí se vendieron más de 1,9 millones de unidades.
    Desde ese punto de partida, la innovación y calidad hicieron crecer la reputación de sus productos: station wagon, Serie II, IIA, Forward Control, light weight, Serie III, V8, pick-up, SW County, One Ten, Discovery y Defender, presentado en 1990 con un nuevo motor diésel 200 Tdi de inyección directa de 2.5 litros.
    El modelo vigente desde 2002 tiene una venta anual de 25.000 unidades. La actual adecuación le abrirá nuevas posibilidades.

    La alta gama está en el cambio

    La movida de Rolls Royce y Cadillac

    Circunspectos y con mirada torva los tradicionalistas de grandes marcas apreciaron las variantes en modelos “intocables”. Habían destapado en Ginebra lo último de Rolls Royce y Cadillac y en medio de una tecnología indiscutible aparecieron estrellas en sus techos, fortísimos colores interiores y bastante deportividad.

    Cadillac cupé: la vida loca

    La exclusividad y la tecnología Cadillac ahora despertó a la modernidad aplicada sin sonrojarse.
    Otro cupé de alta gama vio la luz en el Salón Suizo. Cadillac presentó el CTS cupé concepto con destino de línea de producción para algunos adquirentes del mundo que sabrán disfrutarlo.
    Está basado en la berlina de cuatro puertas y de cuatro plazas entregando un aire deportivo (un giro ya habitual en la industria automotriz del mundo), habida cuenta que le inclinaron bastante el parabrisas, no existe el pilar central y las manijas de las puertas han desaparecido.
    El CTS cupé será el auto de la década de Cadillac, empresa automotriz que se toma sus tiempos para las novedades.
    Puntualizar los contenidos sería una obviedad en un vehículo de tamaño prestigio, aunque se pueden mencionar algunos plus exclusivos. Los asientos (4) están divididos por una consola ubicada longitudinalmente. Son asientos deportivos y están tapizados en microfibra de colores negro y amarillo, imagen que se reproduce en el recubrimiento de panelería, costuras y volante. Las llantas son de 20 pulgadas adelante y de 21 atrás con frenos de discos ventilados de seis pistones adelante y de cuatro posteriores pintados de furioso amarillo.

    Phantom cupé: en el cielo las estrellas

    El señorío, la belleza de un diseño único, los grandes contenidos, aquello verdaderamente top en artesanía, pudimos verlo en el país cuando el grupo BMW presentó uno de los integrantes de la exclusiva gama Phanton. Constituía un hecho impar en el ámbito automotriz en mayo de 2007.
    La gama compuesta por tres variantes de carrocería (el Phantom, el Phantom versión larga y el descapotable Dhrophead cupé), agregó ahora en Ginebra la versión cupé. El nuevo modelo es más dinámico, las dos puertas laterales tienen apertura desde adelante hacia atrás, el baúl abre en dos mitades y presenta un sistema de luces en el techo que simula un cielo estrellado, a la parrilla recta tradicional, ahora acompañan particulares faros con tecnología Led mientras que en su interior aparecen en tonalidades rojizas, madera y cuero. El motor es un BMW V12 de 6.7 litros de cilindrada y 460 CV de potencia.