FINANZAS |
Por Javier Rodríguez Petersen

El sector asegurador viene de un buen año. Al menos en cuanto a rentabilidad, ya que en 2007 el conjunto de compañías aseguradoras cumplió su segundo año consecutivo de ganancias, después de varios años de cierres en rojo. Este año, además, muestra un incremento de 10% en la facturación medida en precios constantes. Y aunque el año pasado cayó el número de empresas, volvió a mostrarse como un área creadora de empleo.
Al analizar la evolución del sector, las luces amarillas vienen por el lado del patrimonio. En 2007, la relación entre el pasivo y el patrimonio neto siguió desmejorando y la inversión se tornó lenta. Aunque, por otro lado, sigue siendo históricamente elevado el nivel de liquidez financiera.
Tal vez el rasgo de mayor alarma en medio del particular contexto financiero internacional y de la falta de elementos que mejoren la confianza en los mercados locales está en la cartera de inversiones. Más de la mitad de los activos se reparte entre títulos públicos, acciones y fondos de inversión; todos resguardos que en lo que va del año han perdido valor y mostraron una elevada volatilidad. Y a eso hay que sumar la incertidumbre contagiada por problemas externos.
Concentración
El sector parece continuar un proceso natural de depuración. Entre 2006 y 2007, la cantidad de compañías –sin contar a los productores de seguros ni las reaseguradoras– disminuyó de 189 a 184 (2,65%), por la salida de dos ART y tres aseguradoras patrimoniales o mixtas. La progresiva concentración es visible en el mediano plazo: en 1998 había 266 compañías, con lo cual, en una década, el número de jugadores cayó 31%. El año pasado había, además, 93 reaseguradoras y 27 corredores (brokers).
A pesar de la reducción en la cantidad de firmas, el área sigue siendo una creadora neta de puestos laborales e incluso aceleró el ritmo de incorporaciones. En 2006 había sumado 262 empleados, mientras que el año pasado contrató a 1.617 personas más, lo que representó un incremento de 7% en la planta total, que llegó a 24.586 trabajadores. A ese total se suman 26.803 productores de seguros reunidos en 420 firmas.
Al mismo tiempo, el sector sigue mostrando cierta dispersión desde el punto de vista de la facturación. En marzo, las 10 primeras empresas tenían 38% del mercado, el porcentaje aumentaba a 55,5% si se sumaban las siguientes 10 y llegaba a 83,4% con las primeras 50. Pese a la competencia, las líderes aumentaron su market share.
El ranking de producción total continúa liderado por Federación Patronal, que concentró 5,9% de la facturación total en el primer trimestre de este año. El podio lo completan La Caja (5,41%) y HSBC Buenos Aires (4,19%). Las restantes del top ten son Sancor, Mapfre, La Segunda, Prevención ART, San Cristóbal, Meridional (propiedad de la “estatizada” estadounidense AIG) y Provincia; todas estaban entre las 10 primeras en el último trimestre de 2007.
Producción
El movimiento de la actividad aseguradora se mide por la producción del mercado, que incluye las primas (el valor “técnico” del seguro) y los recargos. Como la mayoría de las compañías cierra sus balances en junio, tanto esta información como la contable cierran ese mes del año. A la fecha, aún no está disponible el informe detallado de 2007/2008 de la Superintendencia de Seguros (SSN), aunque sí los preliminares sobre producción, tanto de esa oficina como de la Asociación de Compañías de Seguros (AACS).
Según las estadísticas de la AACS y la SSN, entre julio de 2007 y junio de 2008, la producción total llegó a $25.522 millones, con un incremento de 10,7% (medido en términos constantes) con respecto a los $18.964 millones de 2006/2007.
A diferencia del año pasado, en el que los dos segmentos del sector (patrimoniales y de personas) crecieron en forma muy pareja, esta vez los seguros de objetos avanzaron 19%, por delante de los de vida (13,4%) y retiro (7%). Por eso, los seguros patrimoniales incrementaron su porción de la torta y hoy representan 74,06% del mercado.
El reporte de la SSN de 2006/2007 señala que la producción total de seguros resultó equivalente a 2,65% del PBI, frente a 1,95% de hace una década pero también al máximo de 3,82% de 2002. El monto representó un gasto promedio anual por habitante de $482, y si bien hubo un avance de 24% en un año, esos alrededor de US$ 155 están muy por debajo de los valores de 2001: 184,5 pesos/dólares a valores corrientes y $537,6 a valores constantes.
Otro aspecto “preocupante” señalado por un analista del sector es que la productividad por empleado creció 7% en términos nominales. Como está claramente por debajo de la inflación (se tome el índice que se tome), ese indicador marca una caída de la productividad en términos reales.
Ramas
En 2006/2007, los seguros de daños patrimoniales facturaron $12.926 millones y mantuvieron la marcada concentración en los segmentos de automotores y riesgos del trabajo, que se llevaron casi 70% de la facturación. Los seguros automotores representaron 44,5% y los de riesgos del trabajo, casi 25%; hace 10 años, esos porcentajes eran de 56% y 15%, respectivamente.
El mercado de seguros de personas, en cambio, mantiene proporciones similares a las de una década atrás. Los seguros de vida se llevaron 66% del segmento (que sumó en total $6.038 millones); los de retiro, 28,5%, y el resto, los de accidentes personales.
El sistema en su conjunto mantiene un total de 127.389 juicios a marzo de 2008. Esto representa un incremento de 1,6% respecto a fines de 2007. Las 10 compañías con más juicios en su contra representan 45% de los juicios totales del sistema.
En el rubro más importante del sector, el de seguros automotores, la siniestralidad aumentó el año pasado 9,2% con respecto a 2006, aunque cayó un impresionante 31,8% frente a 2002. Entre enero y julio de este año, según la AACS, los siniestros de automóviles se redujeron 6% frente al mismo período de 2007. Más de la mitad de los robos se cometieron en la provincia de Buenos Aires; 31,4%, en Ciudad de Buenos Aires; y 17,4% en el resto del país. Las principales víctimas fueron el Volkswagen Gol y los Fiat Duna y Uno (aunque eso también tiene que ver con el parque automotor), y algo menos de una tercera parte fueron asaltos a mano armada.

Las cuentas
Según la SSN, las deudas con terceros ya son 1,78 veces el patrimonio neto del sector ($7.520 millones) y el indicador aumentó 3,8% en el último año. Algo similar ocurrió con los compromisos técnicos, que han más que duplicado al patrimonio neto (ya son 2,10 veces) y crecieron en términos anuales a un ritmo de 3,22%. Y aunque el pasivo ($30.297 millones) viene evolucionando en forma casi paralela a los activos, ya cuadruplica al patrimonio, lo que, según advierte la Superintendencia, “no expresa un signo favorable”. Dentro del pasivo, 52% son compromisos técnicos y 44% deudas, de las que tres cuartas partes son con asegurados.
Los activos ($37.818 millones), en tanto, crecieron 9,7% en un año y en junio de 2007 más que quintuplicaban al patrimonio. Después del fuerte impacto de la crisis de 2001/2002, registraron una marcada recuperación y el año pasado superaron el récord que habían alcanzado en 2001 (a precios constantes). La liquidez financiera cayó 5,5 puntos porcentuales, pero sigue siendo comparativamente alta: hace una década atrás era de 176%, mientras que en la actualidad es de 285,5%.
Las inversiones representan más de tres cuartas partes de los activos, seguidos en importancia por los créditos (17%) y las disponibilidades (2%).
En 2006/2007, las inversiones crecieron 11,25%. Pero aquí, justamente, radica la mayor luz de alerta de todo el balance sectorial, debido al fuerte sesgo que siguen mostrando hacia los títulos públicos. De los $28.900 millones que alcanzaron las inversiones, casi 20% ($4.814 millones) figuran en fondos comunes de inversión y acciones y más de 50% ($15.092 millones) están en títulos públicos, papeles que vienen mostrando resultados claramente negativos tanto por factores externos como por la falta de señales de normalización de la economía.
En medio de los días más negros que vivieron en septiembre los mercados por la crisis financiera global, fuentes oficiales citadas por La Nación dijeron que pretendían que las aseguradoras compraran más bonos de deuda. Y desde la SSN, salieron a asegurar que la caída en las cotizaciones de los títulos públicos no perjudicará sino que incluso podría beneficiar a las empresas de seguros que lo hagan. Por un lado, es cierto que las aseguradoras invierten a largo plazo y pueden esperar que los títulos “maduren” y llevarse enormes diferencia por su actual cotización subterránea. Pero también es cierto que para eso deberían confiar en que no habrá nuevas reestructuraciones, invertir en papeles que no tienen buenas notas de las calificadoras y arriesgarse a que una nueva depreciación de esos bonos termine impactando en sus patrimonios.
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De Wall Street a Buenos Aires La más grave crisis financiera desde el crack de 1929 llegó en octubre al mundo de los seguros. Y lo hizo a través del gigante AIG, que salió desesperadamente en busca de un auxilio de “entre US$ 75.000 y 80.000” millones para no quebrar. En medio de la debacle de las bolsas y de sus propias acciones, que cayeron más de 90% en un año, no consiguió ese salvavidas del sector privado, y recién se vio a salvo cuando la “rescató” la Reserva Federal estadounidense con una inyección de US$ 85.000 millones por la que 80% de sus acciones pasaron, en teoría sólo temporalmente, a manos del Estado de EE.UU. Las estatizaciones, evidentemente, no son exclusivas de los “populistas” Gobiernos del sur. |











