miércoles, 29 de abril de 2026

    Información con significado; la hora del conocimiento

    ANIVERSARIO |

    Seguramente, los fundadores de Mercado hace 40 años quedarían sorprendidos por la intensidad de la crisis global que atravesamos hoy –ya conocida como la “Gran Recesión”– comparable solamente a la tristemente famosa de los años 30 del pasado siglo. Pero mucho más sorprendidos estarían, naturalmente, con el actual escenario que se presenta a los medios convencionales de comunicación.
    La fecha en todo caso es relevante. Se podrá argumentar que no hay nada demasiado notable en celebrar un aniversario, excepto por el transcurso de 12 meses desde la última vez. Sin embargo, cuando se trata de un número redondo –como es el caso– hay que admitir que es una buena oportunidad para una reflexión de fondo, para una mirada diferente. Para indagar sobre lo que vendrá.
    Al mismo tiempo, un aniversario es la concesión anual a la vanidad. Pero también es la circunstancia adecuada para indagar sobre el futuro de los medios de comunicación y, dentro de ellos, el de las revistas de economía y negocios.
    Sin olvidar los contenidos. Además de la vanidad de los editores está la promesa a los lectores. En esta edición, hay tres aportes sustanciales.
    El primero: después de esta crisis planetaria, ¿cómo será el mundo? ¿Y de qué modo afectará a la Argentina? Para ensayar la respuesta a estos interrogantes Mercado se asoció con CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) en una tarea necesaria, aunque quijotesca para algunos. 10 ejes temáticos son el punto de partida para acordar políticas públicas (página 22).
    El segundo: las marcas, la gente y las redes sociales. Es el tema mas significativo y urgente para todos los que están –en cualquiera de sus dimensiones– en el universo de la comunicación. Y seguramente sobre el que menos se sabe. Por eso esta investigación enorme realizada por DatosClaros y que Mercado reproduce con la mayor amplitud posible, es sin duda el esfuerzo más relevante acometido hasta el momento en el país por trazar el mapa de la nueva geografía (página 200).
    El tercero: la agenda sociopolítica que construyen los empresarios. Los empresarios se sienten responsables frente a la sociedad, pero también es cierto que dicen más de lo que hacen. La preocupación por estos asuntos es expresada por casi todos, pero a la hora de llevar adelante las acciones solo la mitad ofrece respuestas concretas. El tema más recurrente de la agenda social es el cuidado del medio ambiente, sin embargo son muchos los que opinan que la crisis no deja margen para concentrarse ahora en este asunto, como surge de esta encuesta.

    Los medios y su circunstancia
    Hay algo que el negocio de los medios de comunicación convencionales debe agradecer a esta crisis que se hizo evidente a finales del año pasado y que aún perdura con insistencia. Y también a la industria automotriz global que entró en un proceso acelerado de reinvención, con protagonismo estatal en la mayoría de los casos.
    Si no fuera por el efecto conjunto de estas circunstancias, el tema obligado sería la crítica situación de los medios tradicionales, los diarios, las revistas y la televisión abierta, en especial.
    La norma parecer ser deterioro en los ingresos, recortes en el presupuesto, intensa competencia en la Web. Mientras el periodismo –también el de economía y negocios– asimila cambios profundos, crece la preocupación por la calidad de los contenidos.
    Por otro lado, ¿cuál es el verdadero impacto de los blogs y del “ciudadano periodista”?
    ¿Queda un rol para el periodismo de investigación, en análisis en profundidad?
    La gente tiene más fuentes de informaciones que nunca. Hay mucho más acceso a la información, pero también una enorme fragmentación de las audiencias. Dicho de otro modo: mucha información, pero de menos calidad.
    Con aristas específicas, algo similar ocurre con las publicaciones de economía y negocios (Mercado fundó el género hace exactamente 40 años). Siempre las preguntas son las mismas: ¿adónde va la gente a buscar información? ¿Los medios convencionales están perdiendo relevancia?
    La información financiera, por ejemplo, ya se obtiene en cualquier parte y la gente sabe dónde. Muchos diarios no publican ya cotizaciones y resultados de los mercados, porque es un esfuerzo inútil.
    Hasta ahora había una línea de defensa muy bien articulada: las revistas por ejemplo, además de proveer información, la enriquecen con significado, la transforman en conocimiento, ayudan a la interpretación y el análisis, ponen los datos en contexto. La inquietud, vista la hiperactividad del lector es que este diga; “basta con el dato, la interpretación la haré yo”. Con lo cual se esfumaría el valor del gran elemento diferenciador.
    En el género en que está anclado Mercado con firmeza desde hace más de dos décadas, se ha experimentado un profundo cambio cultural: la gente comprende que lo que ocurre en las empresas le afecta mucho más directamente que antes. Antes no había demasiada gente que invirtiera en la bolsa o probara determinados instrumentos financieros. Sin hablar de anticipar las grandes tendencias de los mercados de productos y servicios.

    Hace cuatro décadas
    En 1969, cuando apareció la primera edición de Mercado, los ahora llamados “medios convencionales” estaban en su apogeo. El público se informaba a través de los diarios –e incluso de las revistas–, de los escasos noticieros televisivos y de la más frecuente información radial.
    Hoy, los consumidores de medios –de los de antes y de los nuevos– tienen la idea de que al ponerse en contacto con todos los medios de comunicación, se enfrentan con otro grupo de interés cuyo objetivo dominante no es servir a las audiencias, sino atender a sus propios intereses.
    Tal vez esta es la razón por la que en el actual universo de Internet, los consumidores abandonan el rol pasivo y se convierten en editores y distribuidores de nuevos contenidos que tal vez no se ajustan a los cánones periodísticos, pero que compiten intensamente con ellos.
    A la fragmentación de los medios siguió la de las audiencias, y todavía más, estalló la agenda informativa elaborada por los medios como un espejo roto en mil pedazos que refleja distintas realidades.
    Los cambios no se han gestado de un día para otro, pero el proceso se aceleró súbitamente. Hace cinco años, al festejar el 35° aniversario sorprendíamos con una promesa solemne: “Nunca más publicaremos una noticia (se las dejamos a la radio, a la TV, a los diarios y hasta a las revistas y suplementos semanales)”.
    Decíamos entonces: “nos concentramos en el conocimiento. Es decir, información con significado. Ponemos foco en el análisis, la interpretación, la memoria, y la puesta en contexto de los hechos y sus antecedentes. Somos un software que actúa como un filtro inteligente: ante el alud informativo seleccionamos lo que es vital para nuestros lectores”.
    Hace apenas apenas 12 meses decíamos: “Más tecnología, más recortes en la estructura de costos, intensa competencia desde Internet, intensa búsqueda de la calidad de la labor periodística son las preocupaciones del día para todos los que están inmersos en la actividad periodística enfocada a la economía y los negocios. En este contexto, ¿hay margen para el periodismo de investigación, el que profundiza en los temas, el que sirve para entender, el que ejercita la memoria y el análisis, el que pone los hechos en contexto, el que facilita la interpretación?”
    ¿Cuál es realmente la situación? Es cierto que hay que dejar de lado las modas efímeras en beneficio de la visión de largo plazo. Así como hasta hace pocos años se insistía con que “la inversión en publicidad crece siempre más rápido que la economía global”, ahora el recurso favorito en las charlas de cocktail es sostener: “los medios convencionales están muertos”.
    Así como la primera afirmación resultó ser falsa, existe altísima posibilidad de que también lo sea la segunda.

    La nueva realidad
    Nunca antes hubo tantas noticias y tantas informaciones diversas. Pero en gran proporción son triviales, sesgadas e incluso falsas o infundadas.
    El público más exigente buscará entre tanta diversidad, la manera de estar mejor informado. Pero porciones importantes de la audiencia quedarán fascinadas con la fusión entre información y entretenimiento, entre noticias y publicidad.
    Puede que el tradicional rol del periodismo como fiel intermediario y gran sintetizador se esté debilitando, pero simultáneamente aparecerá con fuerza la demanda para que el periodista sea árbitro, vigilante e intérprete del universo noticioso.
    En este contexto, Mercado tiene dos objetivos muy claros. El primero, continuar profundizando en su edición papel, el rol de software inteligente que selecciona y llama la atención sobre los temas que, a nuestro juicio, permiten al lector reconstruir ese universo fragmentado y darle sentido a la realidad.
    El otro, reemplazar nuestro actual sitio en Internet por una nueva versión con sus propios propósitos: el primero, concebir un diario electrónico de no más de 20 noticias diarias. Las fundamentales, a nuestro juicio. Con análisis, con memoria, con interpretación, poniéndolas en contexto, lo que hará toda la diferencia con otros sitios más generales.
    Poner el archivo a disposición del público. Pocos medios pueden ofrecer casi cuatro décadas de publicaciones y probablemente ningún otro poner al alcance del visitante la historia económica y de los negocios de cuatro décadas.
    Acentuar el énfasis en lo diferencial frente a otros medios: campos como el management, el marketing, los recursos humanos, la macroeconomía, la tecnología; además de iniciar un intenso diálogo interactivo con los lectores que tendrán también la posibilidad de producir contenidos.