ESTRATEGIA | Marketing
Por Leandro Africano
En el comienzo nada mejor que una buena dosis de diagnóstico y análisis en perspectiva económica. En este caso pertenece al autor del blog finanzas públicas que con poco tono crítico nos devuelve un escenario digno de leer entre líneas.

El contexto es el siguiente:
• Terminaremos 2009 con un superávit comercial de, pongamos, US$ 16.000 millones. Algunos dicen más, otros dicen menos.
• La Argentina, en recesión. El mundo en recesión pero con tibias señales de recuperación.
• Dólar estable en la Argentina.
• Durante 2009 se pagaron US$ 21.000 millones en deudas. Para 2010 hay que pagar aproximadamente US$ 13.500 millones por el mismo concepto. Casi 8.000 millones menos.
• El superávit fiscal, prácticamente, ha desaparecido.
• Depósitos en pesos estables y en recuperación.
• Desaceleración de la dolarización.
• Sequía durante 2009 que impactó fuerte en la producción agrícola.
• Inflación en niveles de 15% anual.
¿Qué podemos esperar para 2010 en la Argentina y el mundo?
• En cuanto al contexto internacional, se espera devaluación del dólar contra las monedas más importantes (ya está sucediendo y hay consenso en la tendencia para 2010).
• Salvo contadas excepciones, habrá recuperación de las economías más fuertes del mundo.
• Es muy posible que veamos subas en los precios de la mayoría de los commodities.
• En el plano local, hay que suponer un crecimiento lento de la demanda doméstica para 2010.
Metemos todo esto en la licuadora y sacamos el siguiente batido macro:
Si la inversión y el consumo doméstico crecen lento, es probable que las importaciones aumenten levemente. Si a esto le sumamos inflación de commodities durante 2010, devaluación mundial del dólar y, por último, supongamos, que no tendremos la sequía que tuvimos durante 2009, entonces es probable que las exportaciones aumenten significativamente durante el año que viene, tanto por precio, como por cantidades.
Si crecen las exportaciones por los factores que mencionamos, quizás sea posible que los ingresos por retenciones sean abundantes y compensen un gasto que se acelera año a año, dejándonos de nuevo al límite con el déficit fiscal.
Todo esto, me lleva a pensar que durante el año 2010 vamos a tener una lluvia de dólares que hará trabajar al BCRA para poder mantener el valor del peso y a su vez luchar de nuevo contra un aumento exagerado de los agregados monetarios para evitar inflación. De nuevo empezaremos una acumulación de reservas semejante a la que hemos vivido en años anteriores y muy positiva para mantener la solvencia de toda la economía. En conclusión, una profundización de los primeros indicios que estamos viendo”.
Fuente: http://musgrave-finanzaspublicas.blogspot.com/
El mejor amigo del hombre
Un blogger argentino analiza a fondo cómo será nuestra vida con y sin Google en el futuro más o menos mediato. Solo agrego un dato que he leído recientemente: 6% de todo el tráfico mundial de Internet pasa por Google; entonces creo que vale la pena leer este post.
“Google termina, siempre, siendo la mejor opción en casi cualquier cosa que se proponga. Lo que se proponga será lo mejor. Puede comprar otras empresas por miles de millones de dólares y hacer que ese desembolso sea un movimiento natural, un camino lógico de Internet (porque termina representando la mismísima Internet) sin que a nadie se le mueva un pelo en la transacción. Los pelos no se moverán pero sí las personas. Google no paraliza, al contrario, moviliza en su propia dirección. El usuario web acompaña su senda sin cuestionar nada, aunque sea una gigante bola de nieve que todo lo indexa, que todo lo apropia, que todo lo compra, que –en fin– todo lo incorpora.
“Necesitamos Internet, necesitamos lo que Google ofrece y lo que esta marca ofrece viene en una estética impecable, básica, blanca e impoluta que nos termina pareciendo nuestra propia estética o el ideal de la misma. Esa estética, con toda una filosofía de trasfondo, es clara y aparentemente transparente pero se encarga de esmerilar la verdad de la milanesa que, como se sabe, siempre está referida a lo económico. ¿Cómo es la cosa? la cosa es que Google hace lo que hace y se esmera como se esmera porque es una empresa y su objetivo es, ¡ay!, lucrativo. Buscan ganar plata. Y lo hacen lo suficientemente bien como para colocarse en el terreno de lo hiper rentable, lo hacen lo suficientemente bien como para que su juego no solo no pareciera ser un negocio que implica una incontable ganancia; además, lo hacen lo suficientemente bien como para que quienes conforman su séquito de seguidores crean –realmente crean– que la dirección que tome dicha empresa es literalmente la dirección hacia dónde todo debe dirigirse”.
“Ni hablar de los infinitos proyectos, muchos de ellos truncos. Si hasta pareciera que lo que importa es el movimiento mismo, el sacar un producto tras otro y después ver qué hacer con ello. Cada lanzamiento es un peldaño que no tiene más utilidad que la de ser pisado para alcanzar el próximo. Y así sucesivamente. Pero como es el camino, sin ninguna duda, entonces vamos por él derechito. Muchos sentirán que Google en realidad está haciéndole un favor a la humanidad al sacar cada uno de sus productos, como si no obtuviera ningún tipo de beneficio a cambio y ahí está parte de la fórmula de fidelización del usuario: estamos en deuda con ellos y pagamos desde el inicio, desde la página de inicio por defecto: google.com será desde donde parta todo y así se retroalimentará siempre el fetiche de su uso”.
Google, hoy por hoy, no es un buscador ni es una empresa. Es Internet y va rumbo a convertirse en sinónimo también de computación y ¿por qué no? de telecomunicaciones. Habrá que ver hasta dónde puede seguir ese camino cuando caiga de forma divisoria, entre la amistad del usuario con la empresa, y una cuestión disruptiva clásica: la monetaria. La cruda realidad.
Fuente: http://hermeneutaurbano.blogspot.com/#ixzz0UPsMOxSv

¿Se acuerdan de Sourrouille?
“Rescate emotivo” se podría llamar este post, pero no es así. Es una simple y compleja a la vez semblanza del ex ministro de Economía de Alfonsín, Juan Vital Sourrouille. “La publicación Escenarios Alternativos, que encabeza Jesús Rodríguez, ha puesto en línea aquí una video entrevista de más de tres horas a Sourrouille. Se trata de un trabajo realizado en el año 2005, en el marco del Programa de Historia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y del Centro de Investigaciones Políticas (CIPOL), que dirige Marcos Novaro. Siempre había querido ver una entrevista a Sourrouille, sobre todo porque fue demonizado al término del gobierno radical y porque siempre prefirió el silencio. Ver este trabajo es un ejercicio que recomiendo, desde ya, a todo economista, pero también a cualquiera que le interese la política.
“La parte que a mí más me impactó: Los empresarios y la inversión. Allí, Sourrouille, explica una de las patas que le faltan a la Argentina y para la que él no encuentra solución: la empresarial. El economista explica que el éxito de una política económica ‘siempre se mide en términos de quién invierte, no con el corto plazo’ y reconoce que para 1987, su administración ‘no lograba instaurar un mecanismo de convicción con respecto al futuro’”.
Y luego una parte muy impactante: “el mundo empresario convencional, moderno (de 100 años a esta parte, no hace dos meses) en general funciona por las sociedades de capital abierto, las bolsas. En la Argentina hace muchos años que no hay una empresa que se inscriba en la bolsa con el sano objetivo de lograr que alguien le ponga dinero, como (hizo) el señor Bill Gates, que empezó en un garage, tomó deuda, esa deuda se le hizo más cara, fue a la bolsa y así. No hay empresas o empresarios que hayan mostrado una voluntad de llevar adelante su empresa con independencia de lo que el país es”.
Entonces, señala: “Y, con ministros de economía como vos, qué querés que haga uno, me dirán. Es posible que así sea. Pero con ministros de economía como los que hemos tenido, excluido yo, tampoco estas cosas andan”. Y pregunta “¿cuántas empresas argentinas hay de un patrimonio superior a 1.000 millones de dólares, que no es un número grande en el mundo de hoy. No las hay. La idea de invertir no es solamente ‘le doy un beneficio a un señor’. Es una cuestión de voluntad, ante una Nación, que no la ha habido”.

