ESTRATEGIA | Empresas
Por Gustavo Baiman

El sistema financiero en la Argentina sigue mostrando indicadores de buena salud. La gran mayoría de las entidades bancarias se encuentran sólidas y con buenos márgenes de rentabilidad. El fuerte crecimiento que el sector tuvo en el último semestre del año pasado le devolvió a los bancos la curva de crecimiento que venían sosteniendo previo a la crisis internacional.
Si bien en la Argentina el sistema sigue siendo relativamente chico –el crédito bancario a empresas y familias representa solo 13% del PIB–, el año pasado creció 1% en la participación del producto con respecto a 2009.
Según los datos del Banco Central en el segundo semestre del año pasado el sector tuvo una ganancia de $7.350 millones, 66% por encima del registro del primer semestre. Las ganancias totales de 2010 fueron de $11.750 millones que equivalen a 24% de su patrimonio neto.
El principal factor del crecimiento fue impulsado por el incremento de préstamos al sector privado. La financiación a las empresas durante 2010 se expandió 56%, cerrando el año con un aumento interanual de 40%, en tanto los préstamos a las familias tuvieron un incremento de 33% respecto al año anterior. Otro factor que ayudó al aumento de la rentabilidad de los bancos es la reducción de la tasa de morosidad e incobrabilidad que no superó 2%.
Con respecto a los préstamos al sector privado, los bancos internacionales participan con 32,1% del total del sistema, mientras que los bancos privados locales y los bancos públicos tienen 36,6% y 28,1%, respectivamente. En tanto, que las entidades financieras no bancarias participan con 3,2%.
Junto con el aumento anual de la participación del crédito al sector privado en los activos bancarios, se evidenció una leve reducción en la exposición de las entidades financieras al sector público, hasta alcanzar 12,2% del activo total. Este registro se encuentra en línea con el promedio observado en la región.
Para el presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, la rentabilidad promedio del sector fue aproximadamente de 20%. “Muchas entidades tuvieron mayores resultados a través de la revalorización que hubo en los títulos públicos. En gran parte de nuestras entidades el resultado está reflejado por mayores ingresos producto de una mayor actividad en aspecto crediticios, que se vio reflejada en el último semestre de 2010. En este último semestre la demanda de crédito creció entre 30 y 40% de lo que se venía dando con respecto a fines de 2008 y 2009 inclusive”.
Para el economista Jorge A. Todesca, presidente de la consultora Finsoport, en los últimos años el eje del crecimiento fue el crédito al consumo. “Hay una coincidencia de armonía entre la fuerza que está impulsando el crecimiento de la economía, que es el consumo privado y doméstico, y los bancos suplementando el ingreso de las personas a través de los créditos al consumo de manera directa o a través de tarjetas de crédito”.
En este sentido, Cesario aclara que “es cierto que el consumo ha traccionado mucho y que fue un factor que potenció la actividad. Si bien se financia el consumo, las personas consumen algo que las propias empresas produjeron. En los últimos tiempos, la mayoría de las entidades están haciendo mucha campaña e intentando de reforzar todas sus líneas al segmento productivo”.

Jorge A. Todesca
Crece la financiación
De acuerdo a los datos del Central, durante al año pasado el financiamiento al sector privado se incrementó 50% con respecto a 2009. Las financiaciones a la exportación, los documentos y las tarjetas de crédito crecieron por encima del promedio, ganando participación en el saldo total. En particular, los documentos pasaron a tener la mayor participación en la cartera de créditos al sector privado (21%), superando a los préstamos personales (20%).
En cuanto a los sectores, las financiaciones al comercio, a la industria y a los servicios fueron las más dinámicas a lo largo de 2010, en un marco en el que todos los sectores productivos mejoraron su desempeño respecto de 2009. A su vez, los préstamos al sector industrial y a las empresas proveedoras de servicios explicaron casi 60% del crecimiento del saldo de financiamiento a empresas a lo largo del año.
Los bancos privados nacionales se destacaron como los principales oferentes de crédito en todos los sectores productivos, incluso en el caso de la construcción, en donde mostraron la mayor contribución junto con los bancos públicos.
Durante 2010, el crédito al sector privado creció en $54.000 millones. 30.000 millones corresponden a préstamos tomados por el sector corporativo, $18.000 millones a tarjetas de créditos y personales y más de $5.000 millones a hipotecarios y prendarios.
Considerando los nuevos préstamos de menos de $1 millón que apuntan fundamentalmente al sector de Pyme, se puede ver un gran crecimiento en este segmento.
Entre los años 2002 y 2010 han aumentado en forma sostenida a una tasa promedio de 34% anual, con un crecimiento generalizado en todas las líneas de crédito. En el año 2010, estas financiaciones representaron 35% del total de nuevos créditos otorgados a empresas y 22% del total.
Por otra parte, también los depósitos del sector privado aceleraron su tasa de crecimiento en los últimos meses de 2010. Se incrementaron 29,3% a lo largo del año, liderados principalmente por aquellos realizados en moneda nacional. Las colocaciones a la vista y a plazo en pesos aumentaron 32,8% y 28,5%, respectivamente en 2010, superando significativamente el ritmo observado en 2009.
“Las Pyme son el sector que el país necesita que se desarrolle y que tiene más potencial. Las grandes empresas son las que ya están y es difícil que en ese segmento ingresen nuevos jugadores, no va haber movimientos significativos en las grandes corporaciones. En cambio, las Pyme siguen siendo un muy buen negocio y todas las entidades, tanto las públicas como las privadas, están poniendo el foco en ese sector”, dice Cesario.

Claudio Cesario
El segmento más rentable
Otro punto importante que señala Todesca es que el crédito al consumo resultó el producto más rentable para los bancos: “Dentro del porfolio es el segmento que más rinde. Los bancos se encontraron con que el producto más rentable es también el más demandado. Es un muy buen negocio. Si uno está en el lugar de decisión de un banco, ve claramente que el resto de los productos son de mayor riesgo y menos rentabilidad; los créditos al consumo son de corto plazo y muy atomizados, tienen estandarizados los parámetros para otorgarlos y conduce a una evaluación de riesgo muy sencilla. Además, las tasas de morosidad son muy bajas”.
“No hay ninguna razón para no seguir en esa dirección. El negocio en la Argentina está puesto en el corto plazo, en el más bajo riesgo y con el más alto rendimiento. Creo que de manera secundaria está abastecer las necesidades de liquidez en el corto plazo de las empresas y colocar préstamos subsidiados por el Gobierno”.
El financiamiento destinado a los hogares creció 33% en 2010 (con una aceleración sobre el cierre del año), conducido mayormente por las líneas al consumo que se incrementaron 38% (las tarjetas aumentaron 46% y los personales 32%). Los créditos con garantía real registraron una suba de 19% en el año, impulsados principalmente por los préstamos prendarios (49%), dado que los créditos hipotecarios verificaron un crecimiento más moderado (9%).
Montos y plazos
A lo largo de 2010 se observó un incremento en el ritmo de expansión de todos los tramos por saldo residual de financiaciones a empresas respecto al año anterior, destacándose relativamente la mejora en el desempeño del segmento de $200.000 hasta $5 millones. Los préstamos de mayor tamaño relativo (superiores a $5 millones) explicaron 60% del crecimiento de las financiaciones corporativas, siendo los mismos canalizados fundamentalmente a la industria y los servicios. El resto del incremento fue aportado por los tramos más chicos, distribuyéndose de manera más uniforme entre las distintas actividades productivas.
“Para lo que es mediano y largo plazo no hay disponibilidad de fondos y no hay motivos desde el punto de vista del empresario para ofrecerlos –dice Todesca–; en los créditos hipotecarios hay un problema de oferta y un problema de demanda. Las condiciones en las cuales se puede estructurar un crédito hipotecario no están dadas”.
“El panorama actual de la economía no permite irse demasiado en el largo plazo. Por otra parte, hay un descalce entre el precio de los inmuebles, los salarios de la población y la cuota que resulta de un crédito que no se extiende más de cinco o 10 años. No estamos teniendo crédito a 30 años. El problema de oferta y demanda tiene que ver con el grado de incertidumbre que acompaña a este momento de la economía; no hay suficiente certeza en el mediano plazo como para que los bancos avancen sobre el segmento hipotecario”.
Para resolver el problema de los créditos a largo plazo, ABA presentó un proyecto en el Banco Central: “Es un mecanismo para que el Central asegure la tasa fija de fondeo. Si los bancos hoy se fondean a 11%, el Central lo que tendría que asegurar es ese mismo porcentaje por tres o cinco años y así nosotros podríamos prestar a una tasa fija durante ese período, digamos a 15%. Si el fondeo se va a 14%, el Central tiene que dar los tres puntos adicionales para que los bancos no pierdan plata. Es como un seguro de cobertura. Entendemos que no puede haber desarrollo económico sin un desarrollo financiero”.
“Para poder extender los plazos, lo primero que tenemos que trabajar y mucho es en duplicar o triplicar la base de depósitos que tenemos en los bancos y no solo en términos de volumen sino también de plazos. Las entidades están captando fondos entre 40 y 50% en plazo fijo y el resto del dinero es transaccional. En la Argentina se piensa muy en el corto plazo, los ciclos que tenemos hacen que la gente tenga miedo a tomar una decisión a más largo plazo”, afirma Cesario.
Más servicios
El sector mostró también en los últimos meses un importante incremento en la toma de personal y en su infraestructura operativa. La nómina de trabajadores del sistema financiero creció 1,3% en la segunda parte del año pasado, acumulando una suba de 2,3% en 2010, de esta manera prácticamente retornó a los niveles verificados de forma previa a la crisis internacional. En el mismo sentido, el año pasado la cantidad de cajeros automáticos aumentó 15%.
También se registró un importante aumento en la apertura de nuevas sucursales: el Central aprobó durante el primer trimestre de este año la apertura de 18 sucursales bancarias en localidades de bajo nivel de bancarización. Para el resto del año, está en carpeta la autorización para abrir otras 20 sucursales más. También se destaca desde octubre del año pasado la apertura de 66.000 cuentas gratuitas universales.
Por otra parte, el sector continúa siendo una de las actividades que cuenta con el mayor nivel promedio de remuneraciones. Para todo el año 2010, la remuneración total promedio de los bancos ascendió a $8.854 mensuales, lo cual resulta más del doble que el salario promedio del total de actividades.
“El desafío para los próximos años es lograr que todos aquellos que hoy no están bancarizados se incorporen al sistema. Si hoy tenemos un circuito informal que ronda entre 30 y 50%, significa que hay un montón de gente que aún no tiene acceso a los bancos. Flexibilizando algún tipo de normativa por parte del Central y con algunas medidas por parte del Gobierno se puede avanzar bastante en este sentido, dice Cesario.
“El endeudamiento de las familias es todavía bajo en la Argentina. Pero al mismo tiempo vemos que el consumo no tiene el mismo vigor que el año pasado, puede ser que las compras en cuotas con tarjetas empiece a saturarse. Se podría decir que la abundante publicidad que hay en estos momentos de los bancos para colocar crédito a corto plazo a lo mejor nos está dando una señal que la demanda espontánea no es tan vigorosa. Es probable que haya mercado para ganar pero cada vez es más difícil llegar a los nuevos clientes. Si a uno le va muy bien no hace falta invertir en tanta publicidad y este año estamos viendo muchas mas propagandas de bancos que en años anteriores”, concluye Todesca.


