Por Rubén Chorny
Sea alemán, francés, griego o español, ningún Gobierno del Viejo Continente se salva hoy de la ira de los indignados. Ni de ser increpado por los jóvenes que no tienen trabajo. Ni de que proliferen y crezcan partidos antieuropeos, filonazis o fascistas.
Tampoco la administración de Estados Unidos consigue despejar el riesgo de un avance ultraconservador con sed de urnas, y cuestiona la arquitectura fiscal de multinacionales como Apple: “Ninguna debe tener el derecho para decidir qué impuestos va a pagar ni cuántos beneficios mantendrá en paraísos fiscales”, sentenció el senador demócrata Carl Levin.
Premio “Bernardo Houssay” a la investigación científica del Conicet y el premio “James Alexander Roberston Memorial” de la Conference on Latin American History de Estados Unidos, Mario Rapoport hurga desde la propia génesis el proceso que llevó a este desdoblamiento de la economía, que desnuda las profundas desigualdades acumuladas. Y a pesar de una afección en un pómulo, que le impide posar para las fotos, recibe a Mercado para analizar su origen y concatenación con el sistema capitalista.
–¿Podría decirse que la crisis afectó al poder económico y, tomando el caso de la investigación a Apple en EE.UU., las corporaciones están siendo interpeladas por la clase política?
–En los momentos de crisis, el mundo se desglobaliza. Los países tratan de buscar políticas proteccionistas que los aíslen de la crisis internacional. Y hasta sucede que algunas multinacionales intentan meterse en los países que toman medidas proteccionistas o que las puedan salvar de los apuros fiscales para sentirse más seguras. Apple cuenta con más de US$ 100.000 millones fuera de EE.UU. y 61% de sus ventas lo registra en el extranjero. Ha tenido unas ganancias impresionantes, pero paga muy pocos impuestos en Estados Unidos, porque ahí prácticamente no está, ya que todos sus productos los arma en Singapur, en China, y hasta tiene un costo adicional para su propio país por las importaciones. Ahora puso parte de su sede en Irlanda para evadir impuestos en Estados Unidos. Es un ejemplo de lo que sucede en el mundo.
–En los momentos de crisis, el mundo se desglobaliza. Los países tratan de buscar políticas proteccionistas que los aíslen de la crisis internacional. Y hasta sucede que algunas multinacionales intentan meterse en los países que toman medidas proteccionistas o que las puedan salvar de los apuros fiscales para sentirse más seguras. Apple cuenta con más de US$ 100.000 millones fuera de EE.UU. y 61% de sus ventas lo registra en el extranjero. Ha tenido unas ganancias impresionantes, pero paga muy pocos impuestos en Estados Unidos, porque ahí prácticamente no está, ya que todos sus productos los arma en Singapur, en China, y hasta tiene un costo adicional para su propio país por las importaciones. Ahora puso parte de su sede en Irlanda para evadir impuestos en Estados Unidos. Es un ejemplo de lo que sucede en el mundo.
–¿Es un submundo o un mundo adentro del mundo?
–Los paraísos fiscales están por todos lados: Inglaterra tiene como 20, empezando por la misma Londres, y en islas que dependen del Reino: las Bermudas, las Vírgenes, etc., existen en varios países europeos pequeños o más grandes como Luxemburgo, Suiza, Mónaco, Irlanda… Delaware, en Estados Unidos, es el principal paraíso fiscal estadounidense.
Pero a su vez, los principales bancos internacionales tienen sucursales en todos los paraísos fiscales que mueven una gran cantidad de dinero: Morgan Stanley, Goldman Sachs, HSBC, Credit Suisse, Deutsche Bank, BN Paribas, Barclays. El Santander tiene US$ 195.000 millones.
Toca a todos los países en una Europa en crisis, y algunos Gobiernos, como el francés, están planteando ahora cómo recuperar parte de ese dinero para volver a despegar. Esto le puede costar mucho a las multinacionales si tienen que declarar sus ingresos país por país.
–Los paraísos fiscales están por todos lados: Inglaterra tiene como 20, empezando por la misma Londres, y en islas que dependen del Reino: las Bermudas, las Vírgenes, etc., existen en varios países europeos pequeños o más grandes como Luxemburgo, Suiza, Mónaco, Irlanda… Delaware, en Estados Unidos, es el principal paraíso fiscal estadounidense.
Pero a su vez, los principales bancos internacionales tienen sucursales en todos los paraísos fiscales que mueven una gran cantidad de dinero: Morgan Stanley, Goldman Sachs, HSBC, Credit Suisse, Deutsche Bank, BN Paribas, Barclays. El Santander tiene US$ 195.000 millones.
Toca a todos los países en una Europa en crisis, y algunos Gobiernos, como el francés, están planteando ahora cómo recuperar parte de ese dinero para volver a despegar. Esto le puede costar mucho a las multinacionales si tienen que declarar sus ingresos país por país.
–¿Cómo surgieron y cuál fue la importancia de esos paraísos fiscales en el desarrollo del capitalismo moderno?
–Existen tres hipótesis encontradas a este respecto: una considera que, en su origen y expansión, puede verificarse la estrategia racional de bancos, empresas multinacionales o grandes fortunas buscando maximizar sus ingresos; otra plantea que la mayor parte surgió en forma aleatoria en función de las necesidades de ciertas naciones, Estados o territorios, a fin de obtener determinadas ventajas, económicas o políticas, aprovechadas por intereses o corporaciones externas, incluyendo las ventajas de ciudadanos pudientes de países vecinos. Fue el caso de los franceses en relación a Suiza, que tenían un lugar en las sombras donde pagar menos impuestos o no pagarlos del todo. La complicidad es mutua. En Suiza, donde surgió tempranamente el secreto bancario, sirvieron también de refugio a los capitales nazis. Y una tercera hipótesis sería la existencia de un capitalismo criminal. Los paraísos fiscales son lugares por los que la corrupción pasa de una u otra manera, porque tiene todas las facilidades: para lavar dinero sin saber su origen, evadir impuestos, etc.
–Existen tres hipótesis encontradas a este respecto: una considera que, en su origen y expansión, puede verificarse la estrategia racional de bancos, empresas multinacionales o grandes fortunas buscando maximizar sus ingresos; otra plantea que la mayor parte surgió en forma aleatoria en función de las necesidades de ciertas naciones, Estados o territorios, a fin de obtener determinadas ventajas, económicas o políticas, aprovechadas por intereses o corporaciones externas, incluyendo las ventajas de ciudadanos pudientes de países vecinos. Fue el caso de los franceses en relación a Suiza, que tenían un lugar en las sombras donde pagar menos impuestos o no pagarlos del todo. La complicidad es mutua. En Suiza, donde surgió tempranamente el secreto bancario, sirvieron también de refugio a los capitales nazis. Y una tercera hipótesis sería la existencia de un capitalismo criminal. Los paraísos fiscales son lugares por los que la corrupción pasa de una u otra manera, porque tiene todas las facilidades: para lavar dinero sin saber su origen, evadir impuestos, etc.
–¿Son causa o consecuencia de la crisis?
–No constituyen más que una madeja en la trama del capital financiero internacional que hoy preocupa, por los perjuicios que causa, a los países más poderosos, muchos de los cuales llegaron a ampararlos en su propio seno o a aceptarlos cediendo fragmentos de su soberanía. Tanto la existencia de esos paraísos como la de instituciones que transgreden derechos nacionales configuran dos caras de una misma moneda. La globalización financiera, que llevó a la actual crisis mundial, tiene múltiples facetas y los mismos actores.
–No constituyen más que una madeja en la trama del capital financiero internacional que hoy preocupa, por los perjuicios que causa, a los países más poderosos, muchos de los cuales llegaron a ampararlos en su propio seno o a aceptarlos cediendo fragmentos de su soberanía. Tanto la existencia de esos paraísos como la de instituciones que transgreden derechos nacionales configuran dos caras de una misma moneda. La globalización financiera, que llevó a la actual crisis mundial, tiene múltiples facetas y los mismos actores.
–¿Cómo se llegó a eso?
–Un centenar de personas tiene el ingreso de 2.000 millones en el mundo. La desigualdad es la que signa la cuestión, tanto entre los países y regiones más ricas y las más pobres, cuanto en el seno mismo del conjunto de países, incluso los desarrollados. Por eso, la crisis de las subprime: se quiso reemplazar a través del crédito a personas insolventes la falta de demanda por la carencia de ingresos en esos sectores. Estafando, además, a los que tenían títulos en los que se ocultaban esos productos “tóxicos” que terminaron envenenando los mercados. En los años 30, frente a la crisis, Keynes planteó que la demanda efectiva era menor que la oferta existente y, en consecuencia, resultaba necesario impulsar a través del Estado la inversión y el consumo para reactivar la economía. Y ahora uno advierte, con cierto estupor, que a escala mundial ese dinero que podría usarse para la inversión productiva está esterilizado en los paraísos fiscales. España, en plena crisis y políticas de ajuste, tiene ahí más de € 500.000 millones. Las deudas gigantescas de muchos países europeos, al igual que le sucedió a la Argentina en los 90, tiene un monto similar a los capitales fugados. Este es el resultado de las políticas neoliberales predominantes.
–Un centenar de personas tiene el ingreso de 2.000 millones en el mundo. La desigualdad es la que signa la cuestión, tanto entre los países y regiones más ricas y las más pobres, cuanto en el seno mismo del conjunto de países, incluso los desarrollados. Por eso, la crisis de las subprime: se quiso reemplazar a través del crédito a personas insolventes la falta de demanda por la carencia de ingresos en esos sectores. Estafando, además, a los que tenían títulos en los que se ocultaban esos productos “tóxicos” que terminaron envenenando los mercados. En los años 30, frente a la crisis, Keynes planteó que la demanda efectiva era menor que la oferta existente y, en consecuencia, resultaba necesario impulsar a través del Estado la inversión y el consumo para reactivar la economía. Y ahora uno advierte, con cierto estupor, que a escala mundial ese dinero que podría usarse para la inversión productiva está esterilizado en los paraísos fiscales. España, en plena crisis y políticas de ajuste, tiene ahí más de € 500.000 millones. Las deudas gigantescas de muchos países europeos, al igual que le sucedió a la Argentina en los 90, tiene un monto similar a los capitales fugados. Este es el resultado de las políticas neoliberales predominantes.
Economía casino
–¿Cuándo ubica el origen y a qué la atribuye?
–Lo que se vive hoy no es casual y viene desde los 70 con la crisis del dólar y el aumento de los precios del petróleo, que coinciden con el ascenso ideológico de los neoconservadores y los neoliberales. Y viene porque baja la rentabilidad de las empresas ante un cierto agotamiento del sistema. Como prueba está la estanflación, con lo cual empresas e inversores empiezan a privilegiar los mercados financieros para compensar la caída de la rentabilidad. Es por esa época cuando se aplica la desregulación de los mercados financieros. Los paraísos fiscales son una parte inherente de ese proceso. Primero, porque impulsan a tener más dinero evadiendo y luego ese dinero se coloca no en la producción, sino en la especulación. Es la economía casino de la que ya nos hablaba Keynes. Esos inversores creen en la magia no en la economía, porque las burbujas especulativas se terminan como las pompas de jabón al no ser el resultado de una mayor producción. El dinero no produce dinero. Hoy se gana y mañana se pierde sin que haya ningún valor agregado. A la larga, o a la corta, va a terminar siendo un juego de suma cero. Porque además la idea esencial de los impulsan esas ideas es que los mercados son racionales. Se llegó al extremo que los premios Nobel Robert C. Merton y Myron S. Scholes hicieron una fórmula matemática que les iba a permitir ganar siempre en sus inversiones financieras y crearon una compañía, Long Term Capital Management, que quebró al año, pensando que podía seleccionar inversiones únicamente rentables.
–¿Cuál es la situación en la Argentina?
–Hay dos leyes de la dictadura, que no se abolieron, aunque algo se han cambiado, que son la de entidades financieras y la de inversiones extranjeras. En esta última, los capitales del exterior pueden venir, tener sus ganancias y llevárselas completamente del país, sin obligación de reinvertir. Como hizo Repsol con YPF. En este punto se pueden tomar medidas que, sin sacarles ese dinero (salvo el que deben impositivamente), se les pueda decir “hasta acá pueden llevarlo, hasta acá lo tienen que reinvertir”. Con las entidades financieras hay una serie de regulaciones para hacer y requieren también de ese cambio legal.
En los otros países, uno de los motivos por los que sucedió esto fue porque desregularon las leyes, como en Estados Unidos, que no permitían que las entidades bancarias comerciales tuvieran bancos de inversión, y al eliminarse este requisito, esos bancos de inversión surgieron como hongos. Fue como trazar un camino hacia la crisis a través del sistema crediticio y financiero. Y los paraísos fiscales resultaron el último estadio de ese proceso.
–Hay dos leyes de la dictadura, que no se abolieron, aunque algo se han cambiado, que son la de entidades financieras y la de inversiones extranjeras. En esta última, los capitales del exterior pueden venir, tener sus ganancias y llevárselas completamente del país, sin obligación de reinvertir. Como hizo Repsol con YPF. En este punto se pueden tomar medidas que, sin sacarles ese dinero (salvo el que deben impositivamente), se les pueda decir “hasta acá pueden llevarlo, hasta acá lo tienen que reinvertir”. Con las entidades financieras hay una serie de regulaciones para hacer y requieren también de ese cambio legal.
En los otros países, uno de los motivos por los que sucedió esto fue porque desregularon las leyes, como en Estados Unidos, que no permitían que las entidades bancarias comerciales tuvieran bancos de inversión, y al eliminarse este requisito, esos bancos de inversión surgieron como hongos. Fue como trazar un camino hacia la crisis a través del sistema crediticio y financiero. Y los paraísos fiscales resultaron el último estadio de ese proceso.
–¿Cómo puede llegar a afectar a las democracias en el mundo esta crisis que sigue sin resolverse?
–Los políticos necesitan votos para gobernar y en situaciones como estas no los van a tener, hablo sobre todo de Europa. Habrá un cambio constante de nombres porque no hay modo de remediarlas. El ajuste en el Viejo Continente es terrible y evidentemente los Gobiernos van a tener su castigo en las elecciones. ¿Se va a desintegrar España? En Europa hay un renacimiento de los sectores fascistas y nazis. Y si recordamos que la llegada de la crisis del 30 fue muy tormentosa, con el arribo de ideologías facinerosas, asoma este peligro en el mundo, y es lo que hay que tratar de impedir. No hay que observar solo a Europa: también en Estados Unidos se advierte un avance de ultraconservadores que pugnan por volver al poder. La derecha está, lo que ha desaparecido es la izquierda. O sea, en algunos países desapareció un poder de contrabalanceo, como el que había en los años 60/70 y que fue importante en la creación del Estado de bienestar.
–Los políticos necesitan votos para gobernar y en situaciones como estas no los van a tener, hablo sobre todo de Europa. Habrá un cambio constante de nombres porque no hay modo de remediarlas. El ajuste en el Viejo Continente es terrible y evidentemente los Gobiernos van a tener su castigo en las elecciones. ¿Se va a desintegrar España? En Europa hay un renacimiento de los sectores fascistas y nazis. Y si recordamos que la llegada de la crisis del 30 fue muy tormentosa, con el arribo de ideologías facinerosas, asoma este peligro en el mundo, y es lo que hay que tratar de impedir. No hay que observar solo a Europa: también en Estados Unidos se advierte un avance de ultraconservadores que pugnan por volver al poder. La derecha está, lo que ha desaparecido es la izquierda. O sea, en algunos países desapareció un poder de contrabalanceo, como el que había en los años 60/70 y que fue importante en la creación del Estado de bienestar.
Cuatro latinoamericanos entre los 20 mejores clientes de los paraísos
Entre las 20 mayores procedencias de fondos en los paraísos fiscales, hay cuatro de América latina, entre ellos de la Argentina, que tiene casi el monto de su PIB, US$ 399.000 millones. “Con esto, evidentemente, podríamos hacer dos países si se invirtiera”, acota Rapoport.
China encabeza la lista de los países con más flujos financieros ilícitos. Le siguen Rusia, México, Arabia Saudita, Malasia, Emiratos Arabes, Kuwait, Venezuela, Qatar y Nigeria.
Entre 2002 y 2009, el flujo ilegal promedio en la Argentina es de US$ 10.000 millones anuales.
En el marco de una recaudación impositiva y una presión tributaria récords, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se acordó de “una fortuna de plata no declarada de argentinos en los paraísos fiscales, que se aspira inyectar al mercado laboral a través del blanqueo”, según explicó el viceministro de Economía, Axel
Kicillof, al Congreso Nacional, al presentar el proyecto de ley.
Una vasta obra literaria de economía política
Entre los numerosos libros que escribió Mario Rapoport se destacan: Gran Bretaña, Estados Unidos y las clases dirigentes argentinas (Ed. de Belgrano, 1981); El laberinto argentino (Eudeba, 1997); Tiempos de crisis, vientos de cambio (Norma, 2002); El viraje del siglo XXI (Norma, 2006); Buenos Aires. Historia de una ciudad (Planeta, con María Seoane, 2007); Relaciones tumultuosas. Estados Unidos y el primer peronismo (Emecé, con Claudio Spiguel, 2009); Las políticas económicas de la Argentina. Una breve historia (Booket, 2010); Las crisis económicas del capitalismo contemporáneo (Capital Intelectual, con Noemí Brenta, 2010); Argentina-Brasil. De rivales a aliados (Capital Intelectual, con Eduardo Madrid, 2011); Historia económica, política y social de la Argentina, 1880-2003 (Emecé, quinta edición, 2012). En el Fondo de Cultura Económic publicó El Cono Sur. Una historia común (con Amado Luiz Cervo, 2001).

