jueves, 23 de abril de 2026

    Pocas multinacionales argentinas

    La complejidad de los negocios internacionales hace que las economías nacionales que pretendan insertarse internacionalmente no dependan ya solo de comercio de bienes (exportación o importación) sino que avancen en el comercio de servicios y en inversión extranjera, que a la vez es emisiva y/o receptiva.

    Como consecuencia –advierte un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales, DNI, que dirige Marcelo Elizondo– son más internacionales las economías que además de comerciar tienen empresas que se internacionalizan. Inversión, alianzas, relaciones sistémicas entre empresas más allá de sus fronteras y posterior comercio, son mecanismos de internacionalización muy actuales.

    Cuando ello se logra, permite a los países seis grandes logros:

    1. mejora en la calidad de su producción (por la competencia internacional);
    2. mayor inversión;
    3. creación de más calificados empleos;
    4. mejor flujo de divisas;
    5. mayor recaudación tributaria (por la mayor actividad) y;
    6. un encadenamiento de proveedores y clientes que genera beneficios a la economía en su conjunto.

    Esto requiere no solo mas comercio sino también más inversión. Y en particular empresas que inviertan en el exterior.

    En suma, un medio de mejorar la competitividad internacional es la creación de empresas multinacionales de origen local. En nuestra región se las conoce como “multilatinas”. Son multinacionales (empresas que han instalado sedes, plantas, puntos de operación o generado asociaciones productivas) en el exterior y que encadenan, más allá de las fronteras, sus actividades.

     

    Eslabón débil

    Una vía para lograr la inserción internacional productiva es a través de la participación en cadenas de valor. En el caso de las empresas argentinas esa inserción es baja. Esa es una de las razones que explican los pobres resultados de la evolución exportadora argentina en el último decenio.
    Sostiene la UNCTAD en uno de sus Informes sobre Comercio y Desarrollo que las cadenas de valor administradas de diversas maneras por las empresas transnacionales –que son las que dominan el comercio–, ya representan 80% del intercambio mundial anual de bienes y servicios.

    El organismo de la ONU explica que el comercio ya es sistémico, integrado, y no una sucesión de operaciones aisladas; que existen cada vez más complicadas redes de inversión y comercio (vinculadas), por las cuales las materias primas extraídas en un país pueden ser exportadas a un segundo país para su procesamiento, luego exportadas otra vez a una planta de fabricación en un tercer país y finalmente exportadas a un cuarto país para consumo final.

    El resultado es que 28% de las exportaciones brutas mundiales consisten en valor agregado que importan países que después las incorporan a productos o servicios que, a su vez, luego exportan (casi US$ 5 billones). De manera que una parte importante de las redes internacionales de producción de las empresas transnacionales se orienta hacia la provisión de insumos de servicios –lo que impulsa 60% de IED en el mundo–, y que esto demuestra la vinculación entre inversión extranjera, integración en alianzas y posterior comercio.

    Ahora bien; una manera de insertarse en esas cadenas es a través de la generación de multinacionales de origen local. Un tercio de todo el comercio mundial (ese tercio representó casi US$ 6 billones el año pasado) se produce a través de comercio intra–firmas de multinacionales. Y otro tercio se genera con proveedores de las multinacionales. De modo que tener multinacionales locales es un mecanismo de mayor relevancia de inserción productiva comercial.

    La Argentina se encuentra en el grupo de países con menor incidencia en el comercio mundial (junto –básicamente– a países africanos, de Asia central, otros –los países medios o pequeños de la región– de Latinoamérica, o de Europa oriental). Una razón es la dificultad de ingreso en los modernos mecanismos de inserción económica internacional.

    Una causa de esta situación es que la Argentina, como lo explica CEPAL, es uno de los países con menor ingreso porcentual de sus productos en las cadenas globales de valor (el peor entre los medidos; y muy por debajo de países de la región; y con un ingreso en cadenas de valor de solo 30,5% de sus exportaciones, mientras en los países emergentes en promedio el ingresos en las cadenas mundiales de valor es de 48,6% de sus exportaciones).

    Una manifestación de esta dificultad para la inserción internacional productiva y comercial.(que tiene efectos en menores exportaciones, más baja inversión generada por alianzas internacionales, débil acceso a flujos de intercambio de conocimiento, tecnología y avances científicos aplicados y –por ende– menor calidad en la producción de bienes y servicios y en la generación de empleo) es que las empresas argentinas tiene una muy escasa presencia en el exterior de su país a través de inversiones propias en plantas productivas, alianzas con empresas extranjeras, o asociaciones que requieren inversiones. Es decir: la Argentina es un país que tiene muy pocas multinacionales surgidas del propio país.

     

    Pocas multinacionales locales

    La existencia de empresas multinacionales se explica a partir de que haya empresas nacidas en un país que se han internacionalizado, no solamente a través de la mera exportación, sino instalando plantas, centros o espacios productivo/comerciales, o sedes de sus firmas en el exterior.
    La multinacionalización de las empresas genera enormes beneficios para esas empresas en el ámbito de la internacionalización productiva.

    En verdad, en los más dinámicos negocios internacionales, ya no puede hablarse de “comercio exterior” sino de auténticos sistemas de inversión trasnacional, alianzas entre empresas, intercambio de conocimiento, estrategias y tácticas compartidas y comercio transfronterizo posterior. Y la mayoría de las empresas argentinas mantienen el modelo de la mera exportación tradicional.

    Surge del cuadro siguiente –elaborado por DNI, con base en datos del tradicional estudio anual de la revista América Economía (2015)–, la escasa presencia argentina en la economía internacional a través de las multinacionales surgidas en nuestro país. Lo que en la jerga se conoce como “multilatinas”, o empresas multinacionales latinoamericanas.

    La Argentina tiene apenas cinco entre las primeras 50 multilatinas, solo tres entre las primeras 20 y solo ocho entre las primeras 100. Se encuentra en peor nivel que Brasil, México y Chile en todos los casos y peor que Colombia si se considera el ranking de las principales 100 y las principales 50 multilatinas.

    En verdad, la Argentina –como consecuencia de todo esto– es un país que ha generado escasa participación en las corrientes de inversión hacia el exterior en la región.

    La Argentina invierte en internacionalización de sus empresas menos que Brasil y México (países de mayor dimensión) pero también menos que Colombia y Chile. Sus empresas invierten en el exterior menos de 10% de lo que lo hacen los de Chile, México o Brasil y menos de un tercio que las colombianas.

    Si se suma la inversión de todos los años desde que comenzó la década (2011/2015), la Argentina invirtió en ese lapso US$ 6.493 millones a través de empresas en el exterior, mientras Chile lo hizo en US$ 79.388 millones, Brasil en US$ 39.538 millones, México en US$ 77.833 millones, y Colombia en US$ 23.493 millones.

    El año pasado el país fue, como ocurre últimamente, un débil inversor en el exterior. Solo 2,4% del total de lo que invirtieron en el exterior los países de la región.

    Según la publicación América Economía, las multinacionales argentinas presentes es el listado de las primeras 50 son Tenaris (la secta), Ternium (la octava), Arcos Dorados (la décimo tercera), Impsa (es la 30va) y Pluspetrol (es la 46va).

    Además, las dos primeras pertenecen al mismo grupo empresarial, lo que debilita aún más la presencia argentina en el ranking.

    Según esta fuente, las dos principales multinacionales latinoamericanas son mexicanas (Mexichem y Cemex), la tercera es Latam (brasileño/chilena), la cuarta es JBS (brasileña), y la quinta es la peruana Ajegroup. Luego de las primeras cinco, la 6ta es Tenaris y la séptima es Gruma (México), mientras la octava es Ternium, la novena es Avianca (Colombia) y la décima Gerdau (Brasil).
    Si se considera por rubros, se advierte que cuatro de las primeras 15 multilatinas son alimenticias, un rubro en el que podemos sobresalir. Habría espacio para empresas locales, ya que están probadas las capacidades para estar presentes; pero en cambio no hay ninguna en ese grupo.
    Luego, entre esas principales quince multilatinas, hay tres siderúrgicas (dos argentinas que pertenecen al mismo grupo), dos aerolíneas, y las demás se reparten entre petroquímica, cemento, entretenimientos, tecnología y comunicaciones.

    Además, las primeras 15 multilatinas tienen 830.342 empleados en total y, lo que es relevante, suman en sus países de origen 334.579 puestos de trabajo. La Argentina está privándose, así, de varios beneficios por no tener mayor número de empresas de este calibre.
    La generación de multilatinas argentinas será, pues, relevante para avanzar en la reinserción económica en el mundo, para lograr procesos de vínculos virtuosos de inversión, alianzas y comercio y para recuperar espacios de competitividad sistémica en la producción argentina.