La discusión tiene dos puntas. Una, si está bien que ocupen cargos de Gobierno, ya que –se supone– están más familiarizados con los intereses sectoriales que con los públicos. La otra, más espinosa, es si desde el campo privado, el empresariado tiene derecho a influir en la formulación de políticas públicas, sea mediante la acción individual o grupal – a través de cámaras, por ejemplo– .
La mitad de la biblioteca está favor de una posición, y la otra mitad en contra. Naturalmente, pro o anti tiene mucho que ver con la posición que ocupa el opinante. Los políticos recelan de los empresarios y temen perder el monopolio de lo público. Los empresarios, a veces, sobrestiman sus aportes.
En todo caso, las respuestas de los empresarios consultados por Mercado se destacan por la calidad de ideas y propuestas que contienen.

AmCham Argentina
Un nuevo compromiso
Alejandro Díaz, CEO

La necesidad de trabajar mancomunadamente en pos un objetivo común, basado en el bienestar nacional, nos obliga a repensar nuestros roles y el de todos los actores integrantes de nuestra sociedad en esta nueva etapa del país. El rol del empresariado debe ser redefinido como el de aquel que contribuye al desarrollo económico sostenido con inclusión social. El empresariado como generador de valor económico y empleabilidad, se convierte en un actor vital para hacer sólida y sostenida la transformación que se ha iniciado y que está reposicionando a la Argentina en los mercados internacionales.
En el escenario de hoy, es necesario que cada jugador afiance sus roles asumiendo en forma colaborativa la responsabilidad. Esta nueva etapa hacia el desarrollo económico, requiere que el sector empresarial asuma de manera más intensa un comportamiento responsable: Fijar precios de manera prudente, garantizar el abastecimiento fluido de los productos, trabajar activa e integralmente en el desarrollo de la cadena de valor, combatir la informalidad, adoptar nuevas tecnologías e incorporar infraestructura que mejore la competitividad, comprometerse a mantener las fuentes laborales existentes además de crear nuevos puestos de trabajo de calidad que nos permitan, entre otras cosas, mejorar la competitividad de la Argentina.
Un país es competitivo cuando se crean y mantienen las condiciones para que los actores económicos puedan competir en el escenario global, generen empleo de calidad, inversiones e innovación, motorizando la prosperidad de la población basada en equidad e integración social. La competitividad, entendida como la capacidad que tiene una empresa o un país de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores, es la relación entre la productividad de la Argentina frente a otros oferentes del mercado, y es el eje que nos interpela en estos momentos.
Debemos abandonar el enfoque tradicional de la competitividad, para pasar a interpretarla desde una dimensión estructural, que considere a la tecnología y a la innovación como cruciales para determinar ventajas competitivas y comparativas dinámicas. En este marco, el rol del Estado no es menor y se convierte en guía para alumbrar el camino, es el actor que debe marcar el rumbo, generando condiciones propicias para la inversión y el empleo.
El rol del empresariado deberá ser coprotagonista de este cambio de una manera responsable orientando sus acciones a ese futuro que se vislumbra, asignando eficientemente los recursos disponibles en esa dirección.
Baufest
Sin ser funcionario se ayuda al cambio
Ãngel Pérez Puletti, CEO

Todo empresario, sin importar si ocupa de manera activa una posición en la gestión pública, tiene un rol clave, principalmente porque por su actividad ayuda al desarrollo de la región en la cual vive. El trabajo en conjunto con otras empresas del sector, con entes gubernamentales y cámaras empresariales, es algo que forma parte del trabajo cotidiano de cualquier persona que tiene a su cargo la dirección de una compañía. Esto implica, de manera indirecta, ayudar a la creación de políticas públicas.
En mi caso concreto, que desde hace más de 25 años trabajo en el sector de tecnología, pensar soluciones a los problemas de esta industria, como la falta de recursos especializados para enfrentar la demanda, la necesidad de exportar servicios a otros mercados, mejorar la competitividad sin perder calidad son algunos de los temas a los que debemos dar respuesta y que están íntimamente relacionados con políticas públicas.
Nuestro conocimiento del sector, de los problemas y de las posibles soluciones es fundamental para ayudar a pensar políticas que sean efectivas. Pero las posibilidades de trabajar desde la función pública son limitadas a un escaso número de personas y no todas ellas se encuentran interesadas en cambiar del ámbito privado al público. Quienes tienen la inquietud, las ganas y oportunidad de brindar su experiencia y conocimiento adquiridos en ámbitos privados para potenciarlos desde la gestión pública pueden ser de gran ayuda. Sin embargo, no es una condición obligatoria para producir cambios sociales, ya que desde el mismo ámbito privado, estamos también contribuyendo a construir una sociedad mejor.
Bayer
Con impacto en la dimensión social
Kurt Soland, CEO Cono Sur

Las funciones del empresariado argentino, hoy en día, enmarcadas en un contexto de libre mercado, deben transcender el ámbito meramente económico y lograr un impacto en la dimensión social. Sus funciones ya no solo apuntan a la competitividad y productividad sino también a la innovación y satisfacción de demandas sociales, creando economías más transparentes y de vanguardia.
Las políticas públicas deben acompañar está nueva visión, siendo claras, estables y transparentes. Proceso que debe realizarse por medio de pautas abiertas, participativas y con procedimientos que se adapten a los tiempos y necesidades de cada sociedad. Deben controlar y velar por el bien social incentivando también al empresariado a continuar innovando y desarrollando acciones que agreguen mayor valor social.
Este camino nos llevará a sociedades más capacitadas, mayor generación de empleo, creación de riqueza, contribución a mejorar el nivel de vida de la población, siendo el Estado quien salvaguarde los intereses generales y facilite la actividad económica general y empresarial dentro de un marco institucional. El diálogo abierto entre los tres actores, Estado-sociedad-empresariado, dará como resultado las condiciones más aptas de crecimiento social, siendo todos parte de un país en desarrollo.
En Bayer creemos que el Estado debe tener una posición proactiva y participativa, en representación de la sociedad, para invertir en desarrollo, definiendo cuáles son los temas claves en los que quiere participar así como buscar la interacción entre el ambiente público y privado para el bien de la sociedad en cada una de las áreas. La libertad de mercado permite a la sociedad ampliar sus posibilidades de elección, por lo que el estado debería contribuir para alcanzarlo.
La compañía ha decidido enfocarse en las ciencias de la vida, buscando crecer por encima del mercado mediante inversión en investigación y desarrollo, innovación, foco en el cliente y adquisiciones selectivas. En la Argentina, seguiremos el mismo objetivo para dar respuesta a las necesidades de una sociedad que demandará más alimentos y servicios de salud.
BGH
Ir más allá de los negocios
Tirso Gómez Brumana, director de Asuntos Corporativos

Las empresas son actores relevantes naturales de la sociedad, con identidad propia y valores compartidos, que administran recursos que hacen a la vida de una sociedad. En este sentido, tienen la visión y capacidad de tomar iniciativa y riesgo, pero también la responsabilidad de coordinar las fuerzas productivas de una sociedad. Sus funciones exceden el hecho de llevar a cabo negocios de manera exitosa, porque deben contribuir desde el ámbito privado al desarrollo de las comunidades, ya sea porque actúen como generador de empleo o porque garanticen a los consumidores la mejor calidad en productos y servicios.
Así, las empresas y el Gobierno –como gestor o impulsor de políticas públicas–, comparten objetivos y deben tener un diálogo constante y productivo. Por lo tanto, la relación debe ser siempre cordial y de apertura al diálogo. Por otro lado, las cámaras empresariales cumplen un rol fundamental a la hora de proveer información sectorial y ser partes del debate cuando las políticas públicas refieren a su sector. Son actores claves a la hora de unificar intereses, voluntades y acciones colectivas.
En nuestro caso, BGH es una empresa que opera en distintos países del mundo y en cada uno de ellos lo hace en línea con las normativas vigentes, en un contexto de colaboración y consenso que permita lograr objetivos comunes. Somos un grupo con más de 100 años de trayectoria en el país, que ha pasado por varios escenarios políticos y económicos, y en todos los casos ha promovido una relación de sinergia con el sector público.
CCAB
Un Estado debilitado por crisis sucesivas
Julián Rooney, presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Británica

El empresariado, como actor fundamental de la construcción de un país, debe tener un rol responsable. Es, junto al Estado, motor de la economía, generador de empleo y de bienestar social.
Las crisis atravesadas por la Argentina debilitaron el papel del Estado, ocasionando un vacío que impactó en las políticas públicas y en su función social. La sociedad comenzó a exigirle al empresariado involucramiento: como actor de la Nación, debe participar de la elaboración de políticas públicas. Y la sinergia que se consigue actuando de manera grupal es mucho mayor. Los esfuerzos más que sumarse se multiplican.
En ese sentido, el lugar que ocupan las cámaras empresariales es relevante. Desde la CCAB estamos comprometidos a largo plazo con la república, promoviendo iniciativas comerciales y productivas, compartiendo saberes que permitan sensibilizar y fortalecer la conciencia colectiva.
Para ello, en 2013 instauramos el Premio CCAB al Liderazgo Sostenible, que valora y destaca la viabilidad económica de los proyectos que se presentan, al tiempo que contempla la inserción social como dimensión prioritaria. También se considera la creatividad y adaptabilidad a la realidad local: no se trata de replicar iniciativas de casas matrices, sino que tienen que considerar nuestro entorno.
Otro factor que resulta decisivo para que un país tenga desarrollo saludable y le permita crecer es las inversiones: La CCAB está trabajando en una misión a Reino Unido a fin de promover la actividad comercial y las inversiones. El desarrollo que estas actividades comerciales e inversiones generan es la única fuente de empleo e inclusión genuina.
Y me refiero no solo a las inversiones económicas sino a las que se realizan en conocimiento. Desde nuestro lugar seguimos convencidos de que la inversión –nacional o extranjera, y en cualquier ámbito– es el motor que volverá a ubicar a la Argentina en el lugar que le corresponde por su capital humano, su gestión del conocimiento, y sus recursos naturales.
Exo
Posibilidad de opinar
Alejandro Straschnoy, gerente general

El rol del empresario es muy amplio, ya que tiene importantes funciones que cumplir dentro de la empresa que creó o dirige, sea que se dedique a la producción de bienes o servicios.
Es la persona que tiene que aportar su conocimiento, tomar decisiones, planificar y proyectar estrategias, obtener capital de trabajo en el sistema financiero en la medida de que no cuente con capital propio, enfrentar riesgos pero también oportunidades, siempre que la actividad lo amerite , teniendo la posibilidad de retirar utilidades o reinvertirlas en la empresa.
Debe participar de la discusión de políticas públicas. Si bien las decisiones y acciones están en poder del Gobierno, el empresariado debe tener la posibilidad de opinar y participar. Su aporte puede evitar que el Gobierno tome decisiones económicas en perjuicio de la sociedad.
Es importante que los Gobiernos convoquen a los distintos sectores del empresariado, para tomar conocimiento del funcionamiento de cada actividad y en función de ello evalúe la continuidad o modificación de las políticas existentes.
Un buen ejemplo de ello es evaluar la conveniencia o no de tener una política abierta o cerrada, para el ingreso de productos de los mercados internacionales.
Ghidini Rodil
La voluntad es de servir y “devolver”
Matías Ghidini, General Manager

Incluso antes del triunfo del nuevo Gobierno de Mauricio Macri ya había comenzado el reclutamiento de ejecutivos con background y expertise en el sector privado para el (nuevo) sector público. Una tendencia migratoria que se exacerbó con la triple victoria en Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires.
Con algo de moda, se potenció este fenómeno, atrayendo todo tipo de perfiles: seniors, jóvenes, gerentes, independientes. Este paso requiere de un análisis profundo, no improvisado, y no detonado por una oportunidad puntual. ¿Qué motiva al profesional a dar este paso? ¿Interés político, oportunidad de reconocimiento social, genuina vocación de servidor público, propuesta económica, necesidad de insertarse laboralmente? Debiera primar la voluntad de servir, de “devolver” y de trascender con un impacto mayor que el que el sector privado puede ofrecer.
Pero claro que el empresariado argentino se debe también otras responsabilidades, más allá de la participación activa o no de sus protagonistas en el sector público. De movida, promover y ofrecer un empleo de real calidad: colaboradores gozando de todos los derechos y beneficios que la ley impone en un ambiente de trabajo profesional y desafiante. Exigido cada vez más por las nuevas generaciones, la demanda al empresariado por una gestión que preserve el medio ambiente y persiga resultados que impacten a la comunidad y la sociedad más allá del estricto interés privado, es una realidad en los más jóvenes.
Pero por sobre todo, el empresario tiene un deber mayúsculo y trascendente: que es el de dotar de sentido y propósito el trabajo de sus colaboradores. Es responsabilidad indelegable de los líderes máximos de una organización que sus empleados encuentren pasión en su trabajo diario. Todos los que trabajan quiere saber porque trabajan; el impacto que sus acciones tienen no solo en la compañía, pero en los demás (comunidad, sociedad, país). Varias investigaciones confirman que las personas no trabajan (solo) por la retribución económica: lo hacen porque encuentran un propósito y sentido a levantarse cada mañana. Nadie puede sostener un alto compromiso y desempeño si no halla pasión en lo que hace. Es entonces el deber y rol de los líderes y empresariado en su conjunto gestar organizaciones como estas; donde el empleado retorne a su hogar con la satisfacción (invaluable) de haber hecho lo que lo llena de pasión.
Lartirigoyen y Cia
Interacción entre lo público y lo privado
Ignacio Lartirigoyen, presidente

Creo que el empresariado tiene la fuerte responsabilidad de participar en el funcionamiento de las instituciones, que se vieron intensamente debilitadas en la última década, para luego sentirse realmente representado por ellas.
La construcción de un país debería desarrollarse con una interacción permanente entre el sector público y privado. Los empresarios deben llevar adelante su actividad de manera sustentable y acompañar el desenvolvimiento de las personas y las comunidades donde opera.
En la última década hubo un enorme cambio en lo que se espera de las empresas: no solo deben realizar sus negocios de manera eficiente, sino acompañar el desarrollo del país a través de la creación de empleo estable y de apoyo a las normativas vigentes y transparencia e integridad en la forma de trabajar.
Es impensable que en la actualidad existan empresas que no tengan a sus empleados en blanco, que no cuiden el medio ambiente o que no paguen sus impuestos.
Creo que hoy los grandes empresarios entienden que el desarrollo de una estrategia exitosa debe pensarse a largo plazo y para ello se debe apoyar y respetar al país y a las comunidades donde se opera. Por esto es indispensable la interacción entre lo público y lo privado.
Logicalis Argentina
Detectar problemas en el largo plazo
Maliza Biglia, Country Manager

El empresariado, como uno de los actores de la sociedad y la economía de cualquier país tiene un rol clave, principalmente como motor e impulsor. En el caso concreto del segmento tecnológico, tenemos que trabajar junto con los diferentes organismos públicos y privados para ayudar al crecimiento y desarrollo del país. Es una realidad que la falta de recursos profesionales para cubrir la alta demanda de este sector es un problema mundial del cual la Argentina no está ajeno.
Trabajar con los diferentes organismos, tanto del sector público como privado para encontrar soluciones concretas a esta situación es un rol que debemos tomar todos los empresarios.
Participar desde la gestión pública es una decisión que dependerá de cada persona, de sus inquietudes y deseos. Sin embargo, no hacerlo no invalida que se pueden generar cambios. Trabajar de manera conjunta con colegas, cámaras empresariales, referentes del mercado y organismos estatales puede potenciar la búsqueda de soluciones integrales. Frente a esto, el rol del empresario es detectar problemas a largo plazo, trabajar en conjunto para buscar soluciones y ayudar al desarrollo.
Michelin Argentina
Lo importante es involucrarse
Guillermo Crevatin, presidente

Desde Michelin estamos convencidos de que las empresas pueden contribuir al bienestar social de múltiples maneras; no son entidades separadas de lo que sucede en el día a día en una comunidad, por eso es importante involucrarse y accionar desde el lugar y la manera que se pueda, según su actividad y alcance.
Cuando se trata de fines dirigidos a la sociedad en su conjunto, el trabajo grupal es el más acertado, a partir del cual, se pueden lograr acciones enfocadas a fines de mayor trascendencia y, por ende, con resultados más positivos.
En Michelin realizamos un importante trabajo de investigación y desarrollo en nuevas tecnologías para que el neumático, durante su vida útil, tenga un menor impacto ambiental. Apuntamos a producir neumáticos capaces de ahorrar combustible (reduciendo las emisiones de CO2) y ofrecer mayor durabilidad (disminuyendo la utilización de materia prima y generando menos deshechos/neumáticos en desuso).
En el plano local, por ejemplo, hemos participado de la última Travesía Eco–Solidaria, llegando a diversas provincias con donaciones y brindando charlas educativas acerca del manejo responsable y la protección de la ecología. Además, la participación de Michelin en la Fórmula E es también un aporte a la concientización acerca del cuidado ambiental, además del testeo de tecnologías más limpias.
Como fabricantes de neumáticos también hacemos especial énfasis en la seguridad, y no sólo en nuestros productos. En este sentido, como empresa con una importante trayectoria en la industria, brindamos capacitaciones y aportamos tips necesarios a tener en cuenta a la hora de poner los neumáticos a punto, salir de viaje, y por supuesto controlar el estado del vehículo, tareas indispensables que favorecen a la seguridad vial.
La responsabilidad y el compromiso han sido desde el inicio ejes primordiales en nuestra actividad, y es lo que tratamos de transmitir a través de nuestras diversas acciones y canales de comunicación, para llegar a los usuarios con un mensaje claro que pueda ser útil e invite a la acción.
Puente
Trabajo articulado empresa y Estado
Emilio Ilac, CEO

Desde Puente, consideramos que el empresariado debe ser promotor del crecimiento del país a través del desarrollo de su actividad económica con compromiso, responsabilidad y excelencia. En este sentido, trabajamos permanentemente en generar propuestas de valor para nuestros clientes (tanto a escala corporativa como institucional y personal), alentamos a nuestro staff de más de 400 colaboradores en la región a alcanzar sus aspiraciones profesionales y colaboramos activamente con distintas ONG para promover la inclusión social a partir de la educación.
El empresariado debe trabajar articuladamente con el Estado para promover el bien común. En Puente, creemos que nuestra participación debe darse desde nuestro lugar como actor relevante del sector privado.
Por nuestro liderazgo en la industria financiera, constantemente aportamos nuestros conocimientos y experiencia para el desarrollo de políticas públicas que promuevan el fortalecimiento del mercado de capitales, que es un motor para el crecimiento de las empresas y el sector público.
Ranieri Argentina
En conjunto con el Estado
Emiliano Chimera. responsable de Marketing y Relaciones Institucionales

El empresariado cumple un rol fundamental en un país, ya que impulsa la actividad económica y es capaz de hacerla crecer, generando oportunidades, empleo e inversiones. Como grupo social, debe preocuparse por el contexto en el cual se desarrolla y trabajar en conjunto con el Estado y otros empresarios, para que el primero procure las condiciones donde poder desarrollarse de forma plena y en condiciones óptimas que permitan inversiones y desarrollos a largo plazo de la economía y la industria. Se deberían intercambiar ideas y propuestas para mejorar los procesos de trabajo y las políticas públicas, para hacerlas claras, estables y transparentes en un contexto de competencia libre, entendiéndolo necesario para el crecimiento, desarrollo y avance de industrias y mercados.
El empresariado, como ente social, debe procurar un desarrollo responsable desde las condiciones que genera para con los recursos humanos que emplea y para con los productos y servicios que ofrece, demostrando que las ganancias que obtiene provienen de servir a sus consumidores con productos y servicios de calidad. Asimismo, debería estar atento y sancionar a aquellos que no cumplan con este rol de forma sensata, teniendo en cuenta las reglas marcadas por las políticas públicas. Se debe trabajar en conjunto con el Estado para impulsar estas políticas desde un lugar participativo y colaborativo por igual, cada uno desde su rol en la sociedad.
En contextos óptimos el empresariado podría mirar más allá y enfocarse en políticas de largo plazo que procuren el crecimiento de las organizaciones y, en consecuencia, de la economía de un país. Así mejoraría la reputación del empresariado argentino que, por diversos factores, como condiciones desfavorables y economía inestable, no siempre pudo enfocarse en crecer sino más bien en subsistir y, por ende, las condiciones no son las más óptimas en la mayoría de los casos.
El empresariado, igual que el Estado, debe cambiar la mala reputación que tienen como grupo social. Pero el segundo debe proponer reglas claras e incentivos que creen un mercado y contexto estable, donde cada grupo pueda poner sus energías en el desarrollo, crecimiento e innovación para el bien de la sociedad. Indudablemente la participación debe ser en forma grupal, persiguiendo objetivos beneficiosos para la porción de mercado que se representa.
Rizobacter
El camino hacia un nuevo paradigma
Ricardo Yapur, CEO

Cada vez hay más señales que muestran un cambio importante en la sociedad, y parecería estar gestándose un estilo de liderazgo para un nuevo paradigma empresario. Las compañías no pueden escapar a esa realidad. Entre las características y aptitudes que deben reunir los nuevos líderes, estos nuevos “gestores del cambio”, podría mencionarse la apertura, flexibilidad y el compromiso con la realidad y el mundo que se habita.
A simple vista se presentan más íntegros, humanos y sustentables, capaces de conducir equipos que saquen provecho de los avances tecnológicos pero con el plus de hacerlo de manera responsable, perdurable y comprometida.
Hoy en día las oportunidades para el empresario son globales. Al igual que las demandas y necesidades. El abanico de posibilidades es cada vez más amplio como así también las diferentes realidades de un número enorme de la población. Estamos convencidos de que el nuevo modelo debe dirigirse inevitablemente hacia un formato de gestión en el que las problemáticas sociales y ambientales, deben atravesar todo el negocio y las estrategias de crecimiento no deben ignorar los problemas de la humanidad.
Hay consenso mundial de que a las reivindicaciones por las que las sociedades modernas luchan desde hace cientos de años, hoy se suma la búsqueda del bienestar, tanto individual como comunitario. El modelo de éxito basado en los logros económicos va dejando el paso a nuevos liderazgos empresariales, que a partir de una iniciativa o programa, realizan un gran aporte y ayudan a consolidar los grandes cambios.
Economía verde
En Rizobacter hablamos de bioeconomía o economía verde, cuando miramos hacia el futuro. Y consideramos indispensable que desde el sector empresario se contribuya al desenvolvimiento de la sociedad. Trabajando mancomunadamente tanto con el sector público como con el tercer sector. Estamos presentes en más de 35 países y más allá de vender productos, nos moviliza conocer nuevas culturas, nuevas formas de pensar el desarrollo.
Confiamos en la fuerza de las relaciones a largo plazo y contamos con proyectos enfocados en la ciudad de Pergamino, trabajando junto al sector público, ONG, cámaras empresarias, universidades y demás instituciones educativas. Nuestra apuesta más reciente es el programa Gota Protegida, una propuesta que apunta a mejorar la calidad y la eficiencia de las aplicaciones agrícolas, a partir de la construcción de conocimiento colectivo desde la interacción de instituciones públicas y privadas ingenieros agrónomos, técnicos, empresas, productores y aplicadores.
El sector empresario suele demandar políticas públicas que estimulen el desarrollo de las empresas; pero estas, más allá de diseñar y ejecutar programas junto al sector público, deben contribuir al crecimiento del país cumpliendo las leyes, normativas y regulaciones, generando empleo genuino, debatiendo y trabajando en conjunto, para un mundo en constante crecimiento que demanda cada vez más esfuerzos colectivos.
Los empresarios, en este momento que vive el país, tenemos la obligación moral de tomar riesgos e invertir. Rizobacter lo hizo con la reciente inauguración de Synertech Industrias y con la nueva planta formuladora que ya se encuentra trabajando. Tenemos que anticiparnos y provocar el crecimiento de la industria.
TGLT
Las ciudades, más eficientes
Federico Weil, CEO

Desde TGLT, consideramos muy relevante el rol del empresariado en la contribución del crecimiento sostenible de las ciudades, a partir del desarrollo de un urbanismo responsable, innovador y que pueda dar respuesta a las necesidades cambiantes de la población.
Según organismos internacionales, para los próximos años se espera un crecimiento exponencial de la población urbana en el mundo, lo cual hace imprescindible evaluar la situación y generar acciones al respecto. En esa línea, creemos que se necesitan políticas públicas que favorezcan el crecimiento de ciudades más eficientes, que eviten el aumento del tránsito y la polución, y que contribuyan al intercambio y a la interacción.
Desde nuestro lugar, sabemos que es posible generar ese modelo, a través del crecimiento vertical de las ciudades, política que desde hace muchísimos años lideran gobiernos de todo el mundo, fundamentalmente porque logra espacios más eficientes: representa una gran disminución en el costo del gasto público, como agua, alumbrado, seguridad o recolección de basura; genera cercanía, revaloriza los espacios públicos urbanos; evita el aumento del tránsito y la polución, favoreciendo la tendencia a caminar; y no segrega a la población, dado que contribuye a la interacción en la sociedad. La verticalidad permite, además, un mayor uso del suelo para áreas verdes y evita que tierra urbana ocupe tierra rural.
Oportunidades únicas de desarrollo son las que se abren cuando existe un excedente de capital o inversores corporativos interesados en apostar por un mercado, como puede suceder en la Argentina a partir de este 2016.
El crecimiento de las ciudades, si es planificado puede contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente. Por ello, la articulación público–privada es una pieza clave para el desarrollo de sociedades más colaborativas y sustentables, la cual se logra únicamente con la participación activa de cada uno de los sectores de la sociedad: el Estado, las empresas, los emprendedores y las ONG.
Universidad de Belgrano
80 años de historia y también de conflictos
Rubén Marx, profesor de la Escuela de Estudios para Graduados
El empresariado latinoamericano tuvo una importante participación en la gestión de la política económica durante las últimas ocho décadas. Esa relación partió de una visión corporativista en las economías más importantes de la región, durante las décadas de los años 30 y 40. En ella, los procesos sustitutivos de importaciones fueron promovidos por un estado industrializador y contaron con el activo apoyo por parte de nuevas coaliciones de empresarios nacionales y centrales sindicales.
Las recurrentes crisis de la balanza de pagos, acaecidas a comienzos de la década del 50, generaron algunas dudas acerca de los efectos sobre el desarrollo sustentable y la estabilidad macroeconómica de este modelo.
Los interesantes experimentos desarrollistas en la Argentina, Brasil y México, de fines de la década del 50 y comienzos de los 60, se focalizaron en la producción de bienes de capital y en el fortalecimiento de las industrias básicas y los proyectos de infraestructura. Allí cobró mayor importancia la inversión extranjera directa y las asociaciones empresariales comenzaron a representar a sectores específicos en expansión, tales como el automotriz o el de maquinarias y herramientas.
Con posterioridad a los años 80, signados por la crisis de la deuda externa, las reformas de la década del 90 se tradujeron en una nueva relación del Estado con algunos sectores empresariales, beneficiados por las privatizaciones. Estas compañías se lanzaron a un proceso de internacionalización, ayudadas por un regionalismo abierto que expandió sus oportunidades comerciales.
Es a comienzos del presente siglo que comenzamos a hablar de las “translatinas” –empresas transnacionales de origen latinoamericano–, que comenzaron a ocupar un rol global en los sectores de energía, minería, siderurgia, construcción, alimentos, transporte y servicios.
En esta segunda década del siglo 21, su rol será vital. Pero también habrá que revisar los programas de fomento del crecimiento, innovación tecnológica y apoyo al comercio exterior que diseñen e implementen las instituciones, agencias y bancos de desarrollo latinoamericanos a escala nacional y regional. Además, será fundamental buscar una mayor participación de las pymes con potencial exportador en las cadenas de valor.
Universidad Siglo 21
Contribución a la calidad democrática
Andrés Pallaro. vicerrector de Innovación, Investigación y Posgrado

El rol del empresariado es crear valor económico a través del diseño y organización de unidades productivas o de servicios que satisfagan necesidades de distinta índole y de diversos públicos. Ese valor económico se crea en el marco del riesgo y la incertidumbre propia tanto de los mercados como de la competencia. Es a partir de allí que se genera el progreso económico y social: vía innovación, empleo, impuestos e integración comunitaria.
El empresariado debe involucrarse activamente en la gestión pública, a través de las entidades y las asociaciones que los nuclean. La democracia real requiere de la construcción colectiva y los empresarios, así como otros sectores importantes de la sociedad, tienen mucho que aportar para la correcta gestión de los asuntos públicos.
Las instituciones del sistema democrático y republicano se fortalecen si evidencian la participación genuina y pública de los empresarios. De esta manera contribuyen a que el sector de los políticos profesionales, figuras también necesarias, articulen y coordinen agendas para el desarrollo. Existen muchas maneras para hacerlo, desde los tradicionales “Consejos Económicos y Sociales” que muchos Gobiernos solían generar, hasta espacios más dinámicos y acotados como comisiones ad hoc en el marco de congresos, organismos de Gobierno específicos, comités de análisis estratégico y prospectiva, etc.
Tener entidades empresariales fuertes, responsables y bien institucionalizadas es una contribución a la calidad democrática y a las posibilidades genuinas de desarrollo económico y social.
Hess Family Wine Estates
Colaborar con organizaciones
Bernardo Jarabroviski, Chief Financial Officer

El rol del empresario, además de cumplir los objetivos definidos por la empresa en la cual se desenvuelve, también incluye el área de responsabilidad social, tanto en la Argentina como en América latina. Se entiende básicamente como el apoyo subsidiario a causas filantrópicas y el involucramiento en ciertas actividades comunitarias, tales como ayudar a combatir la pobreza, el hambre, el bajo nivel educativo, etc. –temas que no han sido ni serán resueltos por la clase política– y por lo tanto se debe actuar en forma conjunta con la comunidad.
Entiendo que no debe haber una participación directa en la formulación de esas políticas, sino a través de sugerencias o ideas que se aporten para mejorar la gestión de políticas públicas.
Mediante la colaboración a través de organizaciones empresariales que tengan centros de estudios que actúen como generadores de estas sugerencias o ideas.

