Por Rocío Bravo
Hace pocas semanas, el Banco de Inglaterra fue noticia entre el gran público de ese país: puso en circulación un billete de 5 libras esterlinas, de plástico, con la efigie de Winston Churchill. Se venía experimentando desde antes, pero luego de consultas públicas y un buen aprendizaje, los nuevos billetes de polímero se pueden obtener en cajeros automáticos y ventanillas de los bancos.
Una de las principales razones para pasar al plástico es aumentar la durabilidad del billete. Se calcula que el nuevo diseño debería durar cinco años en buenas condiciones, dos veces y media más que el billete que reemplaza.
No es el único país donde circulan estos billetes. La empresa Innovia Security los produce para México, Chile, Polonia, Nueva Zelanda, y obviamente Australia, y esta moneda representa ya 10% del efectivo en circulación en el mundo.
Según detalló Gustavo Ascenzo, Director of Business Development para Latinoamérica de la compañía, se trata de una tecnología que se destaca por ser más duradera, más higiénica y, sobre todo, más difícil de falsificar que el papel.
“Una de las cosas que sucede en el polímero, a diferencia del papel, es que se pueden hacer muchas más cosas. En el algodón ya no hay nada más que hacer, la tecnología se saturó. En cambio, en este material se pueden hacer transparencias, se puede jugar con los diseños, y estas cosas son casi imposibles de imprimir en papel. Por ende, en polímero los billetes son más difíciles de falsificar”, explicó Gustavo Ascenzo.
Como suele ocurrir, todo comenzó con una crisis. “El Banco de la Reserva de Australia en 1967 tuvo problemas de falsificación y le pidió a una entidad tecnológica del Estado investigar juntos qué hacer, para crear un billete más seguro. Nace así la idea de un billete de plástico. Les llevó 20 años producir el primero que fue uno conmemorativo. En 1997, con billetes en circulación durante varios años, se pensó que esta tecnología podía ser utilizada en otros países”, agregó el ejecutivo.
El resultado fue que crearon un plástico para hacer un billete más seguro y, como vieron que la aceptación en otras partes del mundo era relevante y ellos no podían dedicarse a la exportación de billetes, nació Innovia Security. “Ahí es cuando la empresa surge y comienza a prestar atención a las oportunidades de exportación desde Australia”.
Hace tres años, la empresa pasó a ser 50% inglesa y 50% australiana, y hoy los capitales son completamente ingleses. Con 28 años en el mercado, cuenta con 10% de los billetes en circulación del mundo, lo que significa 50.000 millones de billetes en el mundo.
Desembarco en Latinoamérica
Ascenzo comentó que el primer billete de polímero en la región fue uno conmemorativo para Brasil en el año 2000, pero que el proyecto no prosperó –de hecho, el país hoy no cuenta con billetes de este tipo–. Los billetes conmemorativos son para colección, pero algunos países lo usan para circulación. Es el caso de Nicaragua que hizo un conmemorativo en polímero para celebrar los 50 años del Banco Central y la entidad decidió ponerlo en circulación.
“No se comportó mal en la calle, pero uno hace este tipo de billetes pensando más en lo estético porque es algo coleccionable”, recuerda Ascenzo. En 2002, México lanzó los billetes de polímero y ha continuado conviviendo el papel con el plástico. En Chile, se puso en circulación en 2004 y los ahorros que ha conseguido el país –dice el vocero de la empresa– son millonarios.
Para Ascenzo hay muchos factores que ponen al polímero en una posición de ventaja frente al papel, pero son cuatro las que se destacan al momento de reunirse con un Banco Central:
Durabilidad: En Latinoamérica, está comprobado que un billete de polímero dura de tres a cinco veces más que el de papel. En Australia dura siete veces más. “La diferencia tiene que ver con cómo usamos los billetes”. Se trata de un material que es más difícil de romper y más resistente al plegado, suciedad y microorganismos.
Seguridad: “Hemos medido que un billete de la misma denominación, cuando se convirtió a versión plástico, redujo su posibilidad de falsificación diez veces”. La complejidad del proceso con que se hacen estos billetes y su relativo desconocimiento, hace que sea mucho más difícil para los delincuentes falsificarlos. Por ejemplo, Canadá vio una reducción del 74% en las falsificaciones reportadas en 2015.
Limpio: Los billetes de polímero se mantienen limpios, la naturaleza impermeable y no fibroso del plástico repele la suciedad y la humedad mejor que el papel. Evitando el contagio de bacterias a través del mismo.
Reciclable: El impacto medioambiental de polímero es menor que la del papel tradicional. Se puede reciclar el 100% de los billetes usados. Los polímeros reciclados se utilizan normalmente para productos de la industria de la construcción y mantenimiento de edificios.
Un aspecto original es el modelo de negocios de Innovia Security. Así lo explica Ascenzo. “Nosotros podríamos tener nuestra propia empresa de impresión de billetes, de hecho, lo hacíamos inicialmente. Pero creímos que no era coherente ser juez y parte. Entonces decidimos darle la tarea a cualquier impresor calificado para imprimir billetes y le transferimos la tecnología. Era más saludable y generaba competencia”, argumentó el ejecutivo. “Le ofrecemos la tecnología al Banco Central, hacemos el análisis para esta entidad y una vez que decide trabajar con nosotros, le sugerimos con quién imprimir y le brindamos un plan de asistencia técnica integrado durante todo el proceso”.
Objetivo: Argentina
“En Latinoamérica en general venimos buscando oportunidades desde el año 2004, 2005 con intensidad”, recordó Ascenzo. “Algunos clientes se han convencido antes que otros. Argentina es uno de los países en donde aún no se ha podido ingresar”. Uno de los motivos de esta tardanza tiene que ver con la aversión al riesgo. “La única forma de probar un billete de polímero es en la calle, y recién ahora hay casos latinoamericanos y pruebas de sus beneficios y buena reputación”. Esa es la parte técnica, pero también hay factores culturales, políticos y comerciales que inciden en la decisión de migrar a este tipo de tecnología.
En la actualidad –agregó– “creo que en Argentina la coyuntura es favorable para nosotros ya que el Banco Central está trabajando en una nueva familia de billetes. Entonces sería más fácil incorporar nuevos materiales. Además, el Central ha recuperado su posición y autonomía en la toma de decisiones respecto de los billetes”.
“El ahorro que hemos calculado para Argentina es impresionante. Con estas ventajas, con la actual coyuntura, y el nivel de bancarización del país, nuestra tecnología es un producto ganador”.
En la actualidad, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Paraguay, son los países de la región donde está en uso el polímero. La empresa hace años que busca desembarcar en Argentina. Tal vez esta sea la oportunidad buscada.
Reino Unido: Un caso que llamó la atención del mundo
“Este es nuestro último bebé”, afirmó orgulloso Ascenzo mientras mostraba el billete de cinco libras que el Banco de Inglaterra puso en circulación recientemente. Con la imagen de Winston Churchill, es más pequeño y mucho más durable que el anterior de papel.
Las primeras ciudades en las que estos billetes de cinco libras estarán disponibles son las inglesas de Londres, Manchester, Birmingham, Leeds y Huff y la galesa de Cardiff. Se espera que el año próximo también entre en circulación un billete de plástico de 10 libras con el rostro de la escritora Jane Austen, y otro de 20 libras con la cara del pintor JMW Turner, para el año 2020.

