KPMG
El gran desafío: los activos intangibles
Las metodologías de auditoría evolucionan por cambios en las normas contables y por la aparición de nuevas formas de operar, como nuevos instrumentos financieros, negocios conjuntos, cambios tecnológicos y de gestión. La firma desarrolla el Dynamic Audit y hace hincapié en Análisis de Datos (D&A), eAudit y otras herramientas de mejora continua.

Néstor García
Néstor García, socio Líder de Auditoría y Aseguramiento en KPMG Argentina, ha trabajado en la realización de proyectos de asistencia en la emisión de obligaciones negociables en el país y en EE.UU. En 2006, participó del Latin American Talent Development Program y en 2008 del Partner Global Leadership Seminar en la London Business School. Este es el balance que hace para Mercado.
-Desde la perspectiva de su firma, ¿el año 2016 resultó como se esperaba en materia económica y de inversiones? ¿Cómo imaginan 2017?
-Para KPMG, 2016 fue un muy buen año a pesar de que ha sido un año de transición, en el que sigue costando trasladar el incremento de los costos salariales a los honorarios, siendo el principal problema el constante aumento de los precios y salarios.
En 2017, espero que se desarrolle el mercado de capitales, baje la inflación a los parámetros establecidos por el gobierno nacional, se acomode el tipo de cambio y que ingresen inversiones en las áreas de energía y recursos naturales e infraestructura, entre otros sectores. Esto permitirá que nuestro negocio se desarrolle en todas nuestras áreas de auditoría, impuestos y legales y consultoría.
-Grandes firmas han dado a conocer sus resultados anuales con importantes ganancias. ¿Es producto del tradicional negocio de auditoría o está creciendo el segmento de consultoría?
-Hemos crecido tanto en auditoría como en impuestos y legales y consultoría. En este último servicio, principalmente en nuestro departamento de investigaciones y fraude, auditoría interna y en el área de sistemas. Esperamos crecer en el departamento de transacciones y finanzas corporativas.
-¿Se perciben cambios en la forma tradicional de auditar? Más allá de los números concretos, asoma una gran inquietud por los intangibles, los activos no financieros…
-El caso de los intangibles es uno de los temas más sensibles con los que deben lidiar las normas contables, por la subjetividad inherente a la hora de determinar su valor y su posibilidad de ser recuperados vía ingresos futuros. En contextos de inflación elevada, de recesión en la actividad económica o con incertidumbre sobre la evolución de variables clave, se hace más difícil aplicar el juicio profesional para la estimación confiable de valores razonables de recupero de estos activos, espacialmente la llave de negocio o goodwill.
-A partir del impacto de big data y analytics, ¿sobrevendrá un nuevo tipo de auditoría?
-Lo que seguirá ocurriendo es que se mejorarán las herramientas que se aplican. Igualmente, queda un campo por mejorar tanto por parte de los sistemas de información que utilizan algunas compañías, como en el acceso a las mismas por parte del auditor.
A través de estas herramientas se pueden revisar las poblaciones completas a auditar y no sólo una muestra de las mismas, lo que potencia la función del auditor, pero también la complican a la hora de analizar las excepciones que, en muchos casos, pueden ser excesivas, pero de escaso valor para los propósitos de la auditoría, especialmente si para llegar a esta conclusión requieren de una investigación posterior.
-¿Se insistirá en extender los plazos de rotación del auditor? ¿El modelo es el europeo dónde se hace cada diez años?
-La medida adoptada por este gobierno nacional de derogar la rotación obligatoria del auditor ha sido acertada y no esperamos que se vuelva a insistir sobre este tema. El modelo europeo me parece desacertado. Las compañías tienen la elección de cambiar a su auditor cuándo lo crean necesario. Sí me parece acertada la rotación del socio a cargo de la auditoría cada 7 años, tal como lo establecen las normas de la Comisión Nacional de Valores.
-¿Qué incidencia ha tenido Panamá Papers en el mundo de las auditorías y controles financieros?
-No ha tenido mayor incidencia. Seguimos aplicando nuestros procedimientos de gestión de riesgos de los encargos de auditoría habituales y perfeccionados, con el escepticismo profesional que debe aplicar el auditor y el análisis de los antecedentes de cada cliente.
BDO
Auditoría representa la mitad del ingreso total
La reformulación de la profesión estará dada por una mayor integración de las firmas globales, inversión en tecnología y uso eficiente de los recursos. Según esta firma, solo podrán competir en el segmento alto las más grandes capaces de afrontar estos desafíos. Los servicios que más crecen en este momento son los de outsourcing.

Sergio Crivelli
Sergio Crivelli, socio director de BDO Argentina, da cuenta de cómo la auditoría está sufriendo una gran transformación. Este líder de la firma es miembro del Comité Regional de América en BDO Internacional, anteriormente se desempeñó como socio principal de Auditoría y coordinador de los departamentos de Asesoramiento Impositivo, Precios de Transferencia y Outsourcing.
-Desde la perspectiva de su firma, ¿el año 2016 resultó como se esperaba en materia económica y de inversiones? ¿Cómo proyecta 2017?
-Si bien el año comenzó con altas expectativas en cuanto al crecimiento de la economía y las inversiones que luego se fueron desvaneciendo, pudimos cumplir con nuestro presupuesto que implicaba un crecimiento de 10% en términos reales. En cuanto al 2017 imagino un año mejor en términos de crecimiento de la economía, pero difícil desde lo político por tratarse de un año electoral (elecciones legislativas). Creo que este entorno hará demorar algunas inversiones privadas.
-Grandes firmas han dado a conocer sus resultados anuales con importantes ganancias. ¿Es producto del tradicional negocio de auditoría o está creciendo el segmento de consultoría?
-Ante un contexto donde el mercado de auditoría no crece sustancialmente, hemos vuelto a desarrollar prácticas de consultoría, algunas de las cuales habíamos abandonado a raíz de las regulaciones post–fraudes. También crecieron los servicios de outsourcing, auditoría forense, seguridad de la información y finanzas corporativas.
Hoy, en nuestro país, el negocio puro de auditoría de las firmas globales no debe superar 50% de los ingresos en la mayoría de los casos.
-Si cambia radicalmente el modo en que gestionan las empresas por las nuevas tecnologías, ¿cambiarán la metodología y las prácticas de la auditoría?
-La auditoría no puede estar ajena a los cambios tecnológicos y cómo inciden en las organizaciones. La evaluación de los sistemas de control interno deberá estar más focalizada en los controles electrónicos y será fundamental la evaluación de la seguridad de la información. También para ser competitivos, todas las firmas internacionales estamos utilizando herramientas de analytics que permiten revisar la totalidad de las transacciones, en lugar de utilizar muestras.
-Con el auge de las maniobras fraudulentas en el mundo, ¿cómo quedan paradas las firmas auditoras y qué pueden hacer?
-La profesión ha cambiado mucho a partir de los grandes fraudes contables ocurridos desde principios de los años 2000. Hoy la auditoría se transformó en una actividad altamente regulada y controlada por diversos organismos.
Esto no evita que frente a cada crisis financiera se ponga en duda la confiabilidad de las auditorías. No obstante, las firmas internacionales hemos avanzado mucho en cuanto a la calidad y los cuidados a la hora de evaluar a un cliente y dictaminar sobre sus estados financieros.
-Los auditores emplean muchas horas para desarrollar su trabajo, cada vez más complejo, pero los clientes demandan servicios no tan caros. ¿Debería cambiar la forma que tienen las auditoras de facturar por horas trabajadas?
–Por un lado, los requerimientos normativos y legales nos exigen llevar a cabo cada vez más tareas y una mayor documentación. Además, las firmas deben contar con procedimientos internos que aseguren la correcta aplicación de las normas y revisión de los trabajos. Todo esto implica mayor cantidad de horas y costos. Por otro lado, las empresas demandan honorarios más bajos y plazos más cortos. Para poder ser competitivos, el camino es invertir en tecnología y capacitación de nuestros profesionales para hacer el trabajo en forma más eficiente.
-Eso requiere más recursos…
-Sí, y para poder afrontar esas inversiones es fundamental tener una mayor escala, lo cual nos obliga a crecer e integrarnos más como firmas globales. Respecto a la forma de calcular nuestros honorarios, la estimación de las horas a aplicar tiene que ver con el costo de los profesionales que desarrollan las tareas, a lo cual habrá que agregarle el costo de las herramientas tecnológicas.
-¿Piensa que se insistirá en extender los plazos de rotación del auditor? ¿El modelo es el europeo, que establece hacerlo cada diez años?
Las normas que exigían la rotación obligatoria cada tres años quedaron derogadas y adoptamos las internacionales que establecen la rotación de socios y no de firmas cada siete años. Sinceramente, la rotación cada tres años era impracticable y única en el mundo.
Grant Thornton
Informe clásico versus el largo
En la versión larga no solo se concluye sobre la razonabilidad con que se presentan los estados contables. Además, el auditor debe describir los riesgos de su trabajo, las áreas o ciclos críticos a los que se enfrenta y los procedimientos aplicados para concluir sobre ellos. La firma está de acuerdo con estos estándares, si bien no siempre se aplican en la Argentina.

Leonardo Fraga
Leonardo Fraga, socio de Auditoría Grant Thornton Argentina, asesora a grupos internacionales de oil & gas, entretenimiento, turismo, distribución y logística, servicios e industrias. A su vez, trabaja en asignaciones que comprenden auditoría y due diligence para mercados mundiales, aplicando regulaciones contables, como las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera) y US GAAP (Generally Accepted Accounting Principles).
-Se han incrementado los controles de las empresas por las nuevas exigencias normativas, ¿en qué medida los procesos actuales de las auditoras pueden seguir convalidando los estados financieros, o “quedan cortos”?
-Los estándares internacionales de auditoría prevén que el producto final de nuestro trabajo quede plasmado en un informe largo, mucho más detallado y extenso que el clásico. Los procesos de los auditores nunca se quedaron cortos, pero es cierto que el informe clásico sí lo era. En Argentina la aplicación del estándar de auditoría que impone el informe largo aún no está vigente.
-Con el auge de las maniobras fraudulentas en el mundo, ¿cómo quedan paradas las firmas auditoras y qué pueden hacer?
-Maniobras fraudulentas hubo siempre, ya que se vinculan con la condición humana. Lo que ocurre es que hoy se detectan con mayor frecuencia. Ello sucede a partir de la mayor sofisticación de los programas de auditoría, aun cuando la detección del fraude no sea el objetivo específico del trabajo de auditoría externa sobre los estados contables de las empresas.
-¿Qué incidencia han tenido los casos de Panamá Papers en la dinámica de las auditorías y controles financieros?
-En nuestro caso, se tomaron medidas locales e internacionales para que, tomando como input los datos revelados, esa información permita elevar la calidad de las auditorías. En la gran mayoría, se profundizaron los procedimientos de auditoría orientados a detectar evasión fiscal y lavado de dinero.
-Con normativas más exigentes, ¿se requiere más intervención de los gobiernos de cada país?
-Las economías desarrolladas han demostrado que, aun con normas exigentes, es necesaria la actuación del regulador para monitorear que los trabajos de auditoría sean realizados con alta calidad. En Argentina, la aplicación de controles técnicos sobre la labor de los auditores es un procedimiento que la Comisión Nacional de Valores (CNV) implementará en un horizonte cercano y es una medida saludable.
-¿Qué nuevas herramientas tiene el auditor para hacer frente a un mercado tan complejo como el actual?
-Sin duda, las herramientas tecnológicas nos permiten adaptarnos a los cambios del mercado. La sistematización de los programas de trabajo, mientras deja menos espacio para el tradicional juicio crítico del auditor, permite que información contable compleja, dinámica y voluminosa, pueda ser auditada con altos estándares de calidad. Es por esto que el entrenamiento en el uso y manejo de las mismas es un factor clave.
-¿Realmente es necesaria una mayor uniformidad en las normas contables globales?
-Si bien la globalización es un proceso que tiende a normalizar las operaciones comerciales, industriales y hasta culturales, hay muchas incidencias en la forma de producir, hacer negocios y finalmente reportarlos. Por ello, una adecuada armonización entre las normas internacionales de contabilidad (NIIF) y las normas contables locales, nos parece un camino que seguramente no será el más corto, pero sí el más valioso para la profesión y los emisores.
-¿La competencia entre las auditoras y consultoras ha ido aumentando en la Argentina?
-En los últimos años se incorporaron estudios profesionales de tamaño medio, al igual que algunas firmas históricas del mercado que han crecido aprovechando ciertos segmentos: implementaciones de ERP (Enterprise Resource Planning), prevención de lavado de activos y financiación de terrorismo, outsourcing contable y legal, programas del estado y otros.
-¿Cómo será la auditoría del futuro?
-Con volúmenes crecientes de información, equipos de trabajo menos numerosos y mejor preparados, frecuentemente trabajando de manera remota, más tecnología y uso de especialistas serán las características salientes de la auditoría del futuro.
SMS
Un mercado que tiende a la desconcentración
Las múltiples regulaciones han buscado, con suerte diversa, la implementación de un mercado de mayor competencia, y las propias empresas han comenzado un fuerte proceso de desarrollo de nuevos proveedores de auditoría, situación que hace unos pocos años estaba vedada. La tendencia es hacia la desconcentración de los servicios, según afirma la compañía.

Andrea Serejski
Andrea Serejski, socia a cargo del departamento de Auditoría de San Martín Suarez y Asociados, a lo largo de su carrera, ha liderado el proceso de crecimiento y desarrollo del Departamento de Business Process Outsourcing (BPO). Se ha especializado en empresas de servicios, entidades financieras y mercado de capitales.
-¿Qué está pasando con la responsabilidad del auditor, que es mayor a la luz de las nuevas disposiciones legales?
–En los últimos años el trabajo del auditor ha ido incorporando nuevos desafíos y responsabilidades. Un claro ejemplo de ello es lo relacionado a lavado de dinero y el peso que recae en el auditor originado en la normativa de la Unidad de Información Financiera (UIF). No obstante, es importante que el auditor delimite igual su alcance y responsabilidad en el informe.
-¿Percibe que la competencia entre las firmas consultoras se ha incrementado en el país?
-No es que existan nuevas empresas en el sector en la Argentina, sino que se nota un cambio en la participación en el mercado con una tendencia a la desconcentración. Si bien es más atenuada que en los mercados más desarrollados, ya comenzó a ponerse en marcha en el mercado local.
Es decir, el proceso de consolidación y concentración comienza a reducirse ya que, sin que necesariamente haya tenido un efecto real en la calidad de las auditorías, existe una percepción pública de que la concentración podría afectar la independencia del auditor.
-¿Qué tan bien funciona el gobierno corporativo de las empresas y auditoras?
-Es imprescindible implementar mejoras en la regulación de normas de gobierno corporativo. Es por eso que los reguladores como la Comisión Nacional de Valores (CNV), el Banco Central (BCRA) y la Inspección General de Justicia (IGJ) deberían involucrarse activamente en estos roles. Cabe señalar que el rol de los reguladores ha ido ganando protagonismo en las últimas dos décadas.
La profesión dejó de estar autoregulada, por lo que los gobiernos del país comenzaron a tener un rol activo que no siempre favorece el trabajo de los auditores y tampoco logra proteger el interés público. Es deseable recuperar un equilibrio de forma tal que cada nueva regulación implique una efectiva mejora, para eso es imprescindible que se consulte a la profesión.
-¿Qué incidencia han tenido los “Panama Papers” en el mundo de las auditorías y controles financieros?
-Los denominados Panamá Papers no han tenido en sí mismo un impacto en la auditoría y los controles financieros. Pero en las investigaciones realizadas y en la amplia repercusión pública que ha tenido, subyace un clamor ciudadano por mayor transparencia, rendición de cuentas y penalización de lo que supone un estado de sospecha por la utilización de jurisdicciones de baja tributación.
Estas jurisdicciones facilitan indudablemente la comisión de delitos de evasión fiscal, lavado de dinero y fuga de capitales, por lo que es deseable la iniciativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y el G20 en esta materia.
-¿El caso Enron sí marcó más al mundo de las auditorías en su momento?
-Sí, Enron marcó un antes y un después en la exposición de las firmas auditoras a escala mundial, las cuales quedan en la mira ante cada nuevo caso de fraude.
-¿Hacia dónde seguirá mutando la auditoría?
-Indefectiblemente, la auditoría irá mutando hacia un modelo en el que no solo se analice información financiera a una fecha o por un período determinado, sino que además evalúe las perspectivas futuras de la compañía, los riesgos propios y de mercado que deberá afrontar y cómo se prepara para mitigarlos. Tenderá a realizarse de manera continua, lo que redundará en informes de auditoría por períodos más cortos y cercanos a los hechos. Los nuevos informes del auditor y el reporte integrado son un gran avance para lograr la “descomoditización” y mejorar el valor agregado para los clientes.

