VU expuso en Nuevo Dinero 2026 un enfoque de identidad enriquecida en tiempo real

En el evento Nuevo Dinero 2026, la compañía planteó que la verificación biométrica debe combinarse con señales de contexto —dispositivo, ubicación y comportamiento— para evaluar el riesgo de cada interacción y ajustar los controles de autenticación, un criterio clave para organizaciones que enfrentan amenazas digitales y casos de ingeniería social

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La identidad digital dejó de ser un control puntual de acceso y pasó a pensarse como una infraestructura de confianza que acompaña todo el ciclo de vida del usuario. En ese marco, verificar quién es una persona ya no resulta suficiente: también se vuelve necesario comprender el contexto de cada interacción y evaluar señales que pueden modificar el nivel de riesgo.

Ese enfoque fue presentado por Pablo Lima, Sales Director de VU, durante su participación en Nuevo Dinero 2026, donde expuso la charla “Identidad como infraestructura de confianza”. Allí analizó cómo las organizaciones pueden fortalecer sus estrategias de seguridad frente a amenazas digitales cada vez más sofisticadas.

Más allá de la validación biométrica

El reconocimiento facial y las pruebas de vida son herramientas utilizadas para validar la identidad de una persona. Sin embargo, una validación biométrica exitosa no necesariamente permite comprender todo el riesgo asociado a una interacción. La ingeniería social aparece como un caso típico: una persona legítima puede superar correctamente una prueba de vida y, aun así, ejecutar una acción bajo instrucciones de un tercero.

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“El desafío es que una validación puede ser técnicamente correcta y, al mismo tiempo, formar parte de una interacción de riesgo”, dijo Lima. “Por eso, además de verificar quién está del otro lado, necesitamos entender el contexto y sumar otras señales que permitan tomar una decisión más precisa”, agregó.

En la práctica, el planteo implica complementar la biometría con información sobre el dispositivo, la ubicación, el comportamiento y otras señales disponibles. También contempla aplicar mecanismos adicionales de autenticación cuando el nivel de riesgo lo requiere, con el objetivo de ajustar los controles en función de lo que ocurre en cada interacción.

Correlacionar señales para decidir con contexto

En ese escenario, cobra relevancia el concepto de identidad enriquecida: un enfoque que busca correlacionar múltiples señales para construir una visión más completa de cada interacción y tomar decisiones en función de su contexto y nivel de riesgo. En lugar de evaluar cada indicador de manera aislada, el modelo propone analizarlos de forma conjunta y adaptar los controles: una interacción de bajo riesgo podría avanzar con menor fricción, mientras que una situación con señales atípicas podría requerir verificaciones adicionales.

La lógica también apunta a acompañar al usuario a lo largo de su relación con una organización, desde el onboarding y la autenticación hasta las interacciones posteriores, para evitar que cada instancia funcione como un proceso independiente. En América Latina, además, este enfoque requiere contemplar particularidades de cada mercado, ya que las fuentes de información disponibles, los marcos regulatorios y las necesidades operativas varían entre países.

En ese contexto, VU ONE integra capacidades de verificación de identidad, autenticación y análisis de señales y riesgo dentro de una misma plataforma, con la posibilidad de sumar nuevas capacidades sin comenzar una integración desde cero. “La identidad tiene que funcionar como una infraestructura de confianza”, concluyó Lima.

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