La construcción con madera en edificios de mayor altura suma casos que buscan responder a exigencias estructurales propias de zonas sísmicas. Un ejemplo es The Hive, un edificio de oficinas de 10 pisos ubicado en Vancouver, Canadá, cuya estructura se completó en 2026, y que utiliza madera laminada encolada (glulam) y madera contralaminada (CLT) en un esquema pensado para responder a fuerzas laterales y a movimientos sísmicos.
Durante décadas, la construcción con madera se asoció en buena parte del imaginario colectivo a viviendas de baja altura o proyectos de pequeña escala. El desarrollo de productos de ingeniería como glulam y CLT amplió el rango de tipologías y desafíos estructurales posibles, con soluciones que hasta hace pocos años se vinculaban casi exclusivamente al hormigón y al acero.
En el caso de The Hive, el proyecto cuenta con nueve niveles de estructura de madera masiva sobre una base de hormigón. La estructura utiliza vigas, columnas y diagonales de glulam, junto con paneles y muros estructurales de CLT.
Un sistema estructural visible
La fachada del edificio incorpora grandes diagonales de madera que forman una trama tipo panal, rasgo que explica su nombre. Ese entramado exterior no cumple solo un rol arquitectónico: funciona como un sistema perimetral de arriostramiento que, combinado con muros interiores de CLT, permite responder a fuerzas laterales provocadas por el viento y los movimientos sísmicos.
El diseño incorpora conexiones especiales capaces de disipar energía durante un terremoto y contribuir a que la estructura vuelva hacia su posición original luego del movimiento. En ese marco, The Hive es considerado uno de los proyectos de madera masiva sísmicamente más avanzados de América del Norte.
Otra decisión técnica fue prescindir de los tradicionales núcleos estructurales de hormigón colado in situ que suelen utilizarse para aportar resistencia lateral en edificios de esta escala. En este caso, esa función se resuelve mediante la combinación de los marcos exteriores de madera y cuatro muros interiores de CLT. El enfoque muestra una integración directa entre estructura e identidad arquitectónica: la madera trabaja estructuralmente y esa estructura define la expresión del edificio.
Industrialización y desempeño ante el fuego
El proyecto también permite observar la industrialización aplicada a la construcción. Sus principales componentes fueron prefabricados fuera de obra —incluida la estructura de madera masiva, elementos de la envolvente y balcones híbridos de acero y CLT— para luego ser transportados, elevados y montados en el sitio. El diseño estructural fue concebido como un “kit de partes” prefabricadas, con foco en planificación, precisión y fabricación previa.
En materia de seguridad contra incendios, el comportamiento frente al fuego es una de las preguntas habituales para este tipo de edificios. En estructuras de madera masiva, las grandes secciones presentan un desempeño previsible: la capa exterior se carboniza progresivamente y protege durante determinado tiempo la sección interior, que conserva capacidad estructural. En The Hive, los elementos estructurales de madera fueron diseñados para alcanzar una resistencia al fuego de dos horas.
El caso canadiense no implica que un edificio de estas características pueda trasladarse automáticamente a cualquier ciudad o contexto: normativas, condiciones sísmicas, disponibilidad industrial, capacidades profesionales y características de cada proyecto determinan qué soluciones resultan posibles. Para Argentina, la experiencia abre una conversación vinculada a recursos forestales, capacidad industrial, profesionales y una porción extensa del territorio expuesta a distintos niveles de riesgo sísmico. Desde el Instituto de la Construcción con Madera (ICM) de FAIMA destacan que conocer experiencias internacionales permite ampliar la mirada sobre las posibilidades actuales del material y poner el foco en desafíos locales como conocimiento técnico, capacitación profesional, industrialización, innovación y marcos normativos adecuados.












