Kimberly-Clark, a través de su marca Huggies, apoya programas de Unicef orientados al desarrollo infantil temprano y a la alimentación saludable de niñas y niños de cero a tres años en comunidades indígenas de la Argentina, con un enfoque intercultural. La iniciativa se implementa en la provincia de Misiones, en comunidades Mbya-Guaraní, y se articula con el sistema de salud provincial.
El trabajo se desarrolla junto al Ministerio de Salud de la Provincia de Misiones mediante agentes sanitarios indígenas (ASSI), que actúan como puente entre las comunidades y el sistema de salud. En ese esquema, el rol de los ASSI permite adaptar estrategias a cada contexto, a partir del conocimiento de las familias, sus dinámicas y necesidades.
El punto de partida es un diagnóstico sobre la primera infancia en estos entornos. Niñas y niños menores de tres años, en su mayoría, todavía no asisten a espacios educativos o de cuidado formal y cuentan con oportunidades acotadas para un abordaje integral de su desarrollo, nutrición y cuidado más allá de los controles de salud. A eso se suman barreras idiomáticas y la necesidad de herramientas y dispositivos culturalmente adecuados para fortalecer el acceso a estrategias de desarrollo infantil temprano.
La propuesta incluye actividades basadas en el juego, la observación y el acompañamiento cercano a madres, padres y personas cuidadoras. El objetivo es fortalecer prácticas de crianza culturalmente sensibles y promover la detección temprana de posibles rezagos en el desarrollo. En el diseño de las acciones se integran elementos de la vida comunitaria —como las artesanías y la transmisión oral de historias— como herramientas de aprendizaje y vínculo, con foco en el desarrollo cognitivo y emocional.
“Las intervenciones oportunas en los primeros años tienen repercusiones profundas en su desarrollo físico, cognitivo, emocional y social y reducen los riesgos de discapacidad, dificultad en los aprendizajes y la exclusión social”, dijo Javier Quesada, especialista en DIT y Salud de Unicef Argentina.
Como resultado, la iniciativa alcanzó a 1.120 niñas y niños menores de tres años y sus familias en 130 comunidades, con un impacto estimado en más de 11.000 personas en contextos de vulnerabilidad.
El programa se integra a una alianza regional sostenida entre Kimberly-Clark y Unicef. Desde 2019, la colaboración contribuyó a programas de primera infancia que beneficiaron a más de 10 millones de personas en 15 países de América Latina y el Caribe. Para 2025 y 2026, la compañía realizó una nueva contribución de US$ 2,2 millones, con una inversión acumulada superior a US$ 14 millones en seis años.
En la Argentina, esa alianza también se tradujo en iniciativas como la Coalición para la Promoción del Desarrollo Infantil Temprano y el Portal de Crianza, que superó las 100.000 visitas de familias en búsqueda de información confiable.
“En Kimberly-Clark creemos que acompañar la primera infancia es una forma concreta de contribuir al bienestar de las comunidades”, dijo Ignacio Seoane, gerente general de Cono Sur de Kimberly-Clark.












